Fotografía de la jueza que sentenció a López junto a Diosdado Cabello se hace viral en Internet

(Por. NTN24).- Luego que el líder opositor fuera sentenciado a 13 años y 9 meses de prisión por manifestar frente al Ministerio Público, en febrero de 2014, explotaron una serie de reacciones nacionales e internacionales en rechazo a la condena.

Pero también las redes sociales sirvieron de catarsis para la sociedad venezolana que rechaza el fallo. La mañana de este viernes se hizo viral una fotografía de la jueza Susana Barreiros junto al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, a la que los comentaristas añadían comentarios sobre la falta de independencia de poderes en Venezuela y lo que es considerad un juicio político.

Antes de conocer la sentencia a López, poco se sabía de la jueza pero una fotografía, sonriente, al lado de quien se considera, por decir lo menos, el segundo hombre más poderoso del país, no necesita mayor credencial.

Unasur respeta los fallos de la justicia de Venezuela sobre Leopoldo López

Quito.- La Secretaría General de UNASUR, ante la sentencia judicial emitida en la causa del señor Leopoldo López, ratifica la posición expresada en varias oportunidades, entre ellas durante la visita realizada a Caracas el día 6 de Marzo del 2015, por los Ministros de Relaciones Exteriores designados por el Consejo de Cancilleres de la UNIÓN, la Secretaría General y la Presidencia Pro Témpore de Uruguay, en el encuentro que sostuvieron con el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela y la Fiscalía General de la República, sobre la necesidad de respetar el debido proceso y ofrecer a todos los procesados las garantías constitucionales y legales correspondientes.

En este sentido, la Secretaría General reitera su respeto a las decisiones que adopten las autoridades jurisdiccionales de sus Estados Miembros y confía que en el curso de las siguientes instancias judiciales, el señor Leopoldo López, pueda ejercer los recursos procesales que considere pertinentes su defensa.

La sentencia, que será apelada por la defensa del político, ha sido repudiada por la oposición venezolana y cuestionada por Estados Unidos, la Unión Europea y otros gobiernos.

La Unasur, el bloque que reúne a los 12 países sudamericanos, confió en que López «pueda ejercer los recursos procesales que considere pertinentes su defensa» y enfatizó en la «necesidad de respetar el debido proceso y ofrecer a todos los procesados las garantías constitucionales y legales correspondientes», señaló la secretaría en su nota.

López, de 44 años, economista con una maestría en Harvard, deberá purgar la pena de 13 años, nueve meses y siete días en la prisión militar de Ramo Verde, donde permanece detenido desde el 18 de febrero de 2014 cuando se entregó a las autoridades.

La jueza Susana Barreiros declaró culpable al fundador del partido de centroderecha Voluntad Popular de los cargos de «daños e incendio, instigación pública y asociación para delinquir». (I)

Sentencian a Leopoldo López a 13 años de prisión

(CNN Español) – El dirigente opositor venezolano Leopoldo López fue hallado culpable y sentenciado a 13 años, 9 meses 7 días 12 horas años de prisión. López es acusado en relación a los hechos de violencia desatados tras una manifestación opositora en febrero de 2014.

Fue encontrado culpable de los delitos de instigación pública, asociación para delinquir y determinador en daños e incendio.

La sentencia la dio a conocer la jueza Susana Barreiros tras más de una hora de retraso.

López lleva encarcelado un año y siete meses en una prisión militar. Hubo 56 audiencias en el caso.

unto a López fueron juzgados 4 jóvenes: Marco Coello (salió del país), Cristian Holdack (10 años de medida sustitutiva), Demian Martin y Ángel Gonzalez (ambos condenados a 4 años, no serán enviados a prisión).

En la mañana del jueves hubo enfrentamientos frente al Palacio de Justicia de Caracas en medio de la expectativa sobre la decisión de la jueza. Algunos simpatizantes opositores y periodistas que se encuentran cubriendo el juicio del líder opositor han denunciado agresiones y amenazas por parte de simpatizantes del gobierno.

La defensa ha cuestionado en varias ocasiones el proceso porque —dice— que se impidió que López presente pruebas para probar su inocencia y por esta y otras razones algunos organismos internacionales han señalado la falta de garantías y la violación al debido proceso.

El Ministerio Público de Venezuela dijo la semana pasada que quedaba demostrado que López es culpable de los crímenes de los que se le acusa. “[El Ministerio Público] demostró su culpabilidad en los delitos de instigación pública, asociación para delinquir y determinador en daños e incendio”, dice una comunicación publicada en la página web de la entidad.

Según los acusadores, el discurso que López pronunció el 12 de febrero de 2014 incitó a los seguidores a generar el daño e incendio de la sede de la Fiscalía y la quema de 6 vehículos del cuerpo de investigaciones penales y criminalísticas, y que luego sería motor para protestas antigubernamentales que se extendieron por dos meses y dejarían un saldo de 43 fallecidos.

La defensa de los imputados basa sus argumentos en que los sucesos de violencia a las afueras del Ministerio Público no se produjeron por el discurso de López, sino por la reacción de los manifestantes ese 12 de febrero al enterarse de la muerte del joven Bassil Da Costa, que habrían muerto a manos de funcionarios venezolanos. La muerte del joven Da Costa fue corroborado por el propio presidente Nicolas Maduro el 21 de febrero de ese año cuando anunció la detención de los funcionarios involucrados.

Luego de la sentencia, la defensa tendría 10 días hábiles para apelar la decisión y de no proceder habría la posibilidad de interponer un recurso de casación ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Colombianos en la frontera: «En Venezuela vivíamos cómodo y fácil»

Bogotá.- (Por.- Natalio Cosoy.- BBC Mundo).- «Es mejor poquito pero bien comido aquí en Colombia», decía un resignadamente optimista Jairo Rivera mientras hacía fila días atrás para recibir ayudas del gobierno colombiano en Cúcuta.

Hasta entonces había vivido del lado de Venezuela, país al que emigró unos diez años atrás buscando una vida mejor.

Y según dijo a BBC Mundo por bastante tiempo lo logró, gracias a una economía más boyante, un menor temor a grupos irregulares armados y los beneficios del Estado asistencialista característico de la Venezuela de la llamada revolución bolivariana.

Hoy está solo en Cúcuta, del otro lado quedó su esposa venezolana con el hijo de ambos.

Su caso ejemplifica cómo la crisis fronteriza entre Colombia y Venezuela ha sacado a la superficie otra cuestión más allá de las tensiones bilaterales y la emergencia humanitaria: la migración económica que ha existido durante décadas desde Colombia a Venezuela.

Rivera es uno de los más de 18.000 colombianos -según Naciones Unidas- que, sin ser deportado, decidió en los últimos 20 días volver a Colombia por miedo a serlo o a ser blanco de las autoridades venezolanas.

La canciller colombiana María Ángela Holguín reconocía hace pocos días que al otro lado de la frontera habían atractivos para muchos de sus conciudadanos.

«Unos se fueron por la situación del conflicto, otros se fueron porque son gente trabajadora (que migró para ayudar a sus familiares en Colombia), otros se fueron por promesas», dijo Holguín en una rueda de prensa.

Esas «promesas», que la diplomática reconoció siempre fueron cumplidas en Venezuela, eran acceso a vivienda, educación y otros planes sociales que el gobierno venezolanoa bautizó como Misiones.

Desempleo

En Cúcuta, la ciudad fronteriza a donde regresa la gran mayoría de los que dejan territorio venezolano, el desempleo es de alrededor del 16%; la tercera más alta para una ciudad colombiana.

Norte de Santander, el departamento del que es capital, tuvo durante 2014, según el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia), un 12,2% de desocupación.

El vecino estado venezolano Táchira tenía en enero de 2015 un 7,9% de desempleo según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Venezuela.

Norte de Santander es además una zona caliente del conflicto interno colombiano, donde han venido actuando grupos guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes, además de mafias del contrabando.

Muchos de los que cruzaron a Venezuela son desplazados del conflicto.

Para diciembre de 2014 había en Venezuela 173.519 colombianos considerados «personas de interés» por la agencia de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR). De ellos 5.052 eran reconocidos como refugiados por las autoridades venezolanas.

Pero la gran mayoría había emigrado por razones económicas.

Algo que se vio acentuado hacia 2004-2005 cuando emigró Jairo Rivera, tentado por la posibilidad de residir y acceder a beneficios sociales en Venezuela.

A eso se sumaba la atracción de las «misiones», los programas de ayuda social que se ampliaron grandemente durante la última bonanza petrolera.

Muchos de esos programas son modelos de transferencia de dinero condicionado al cumplimiento de ciertas normas, como asistencia a clases de niños en edad escolar o la participación en programas de adistramiento.

La politóloga colombiana Socorro Ramírez, quien ha estudiado durante años el fenómeno del movimiento migratorio de Colombia a Venezuela, ha intentado determinar el número de colombianos que se han beneficiado de las misiones, pero le dijo a BBC Mundo que le ha resultado imposible acceder a cifras que permitieran estimarlo de manera confiable.

«Colombia es muy cara»

Antes de tomar sus cosas y cruzar el río Táchira hacia Cúcuta, Antony (no dio su nombre real), le contó a BBC Mundo por qué se había ido a Venezuela 15 años atrás.

«Las cosas eran duras en Colombia, era difícil conseguir un trabajo allí», dijo. «Pero aquí (en Venezuela) el trabajo estaba bien y me gustaba. Las cosas son más baratas. Los servicios, como el gas y la electricidad son baratos. En Colombia todo eso es muy caro».

Cuando llegó, el bolívar venezolano era fuerte respecto al peso colombiano.

Eso le facilitaba enviarle dinero a sus familiares en Colombia: sus padres y dos hijos. «Ahora, con la devaluación (del bolívar), el dinero que gano no alcanza para enviarles nada», dijo.

Miguel Ángel Ortega vivió ocho de sus 48 años en Venezuela. Llegó la semana pasada a Cúcuta. «Nos acostumbramos a vivir cómodo y fácil».

Además de los precios de alimentos y combustibles subsidiados y el asistencialismo, el costo de los servicios es bajísimo.

Ortega pagaba 60 bolívares (US$0,1, al cambio libre de Cúcuta) por mes de electricidad y 30 (US$0,05) de agua.

Y algo más: «allá (en Venezuela) la salud es mediocre, pero es gratuita», dijo.

Pobrezas

En 1997 el índice de pobreza en Colombia y Venezuela era similar (en torno al 60%), también en 2005 (40%, aproximadamente), según las oficinas de estadísticas de ambos países.

Con los años, ambos países siguieron un camino de reducción de la pobreza, pero en Venezuela la mejoría fue más marcada.

Según cifras del Banco Mundial (que refleja datos oficiales que entrega cada país), mientras en Colombia había caído al 32,7% en 2012, en su vecino había bajado ya a un cuarto de la población.

Sin embargo, en 2013 el número de pobres volvió a subir en Venezuela -según el Instituto Nacional de Estadística de ese país- al 32,1% de la población.

«La economía ha estado cayendo de forma importante», le dijo a BBC Mundo el economista venezolano Angel Alayón, para quien el deterioro de las condiciones de vida se remonta a tres años atrás, con un incremento de la escasez y un cada vez más pronunciado de recortes en los programas estatales.

Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) determinó que en 2014 el mayor crecimiento de la pobreza de toda la región se registró en Venezuela, donde el salario real cayó 4,4%.

Por esto, dice Socorro Ramírez, en los últimos tres años «hay mucho retorno voluntario (de colombianos), bastante grande (por fuera de la crisis), por goteo».

«Empieza a verse que no es fácil acceder a las subvenciones y las misiones entran en crisis», señaló a BBC Mundo.

Contrabando

Pero aún en este contexto, la economía de frontera daba una gran ventaja a quienes pudieran adquirir productos en Venezuela y venderlos en Colombia.

El kilo de jabón que se consigue en Venezuela a 18 bolívares (unos 90 pesos colombianos, US$0,02) se vende en Colombia a más de 5.800 pesos (casi US$2).

Pero la diferencia más importante está en el combustible: el galón de 3,8 litros cuesta 3,7 bolívares, casi 18 pesos colombianos (US$0,006).

En Colombia la gasolina venezolana -de contrabando- se vendía antes del cierre de la frontera a unos 3.200 pesos el galón (US$1), con una ganancia descomunal.

Se estima que unas 5.000 personas se dedican a la venta de combustible de contrabando en Cúcuta.

Comprar a precios subsidiados en Venezuela y vender a precios de mercado en Colombia se había vuelto una forma de vida para muchos colombianos -y venezolanos- a lo largo de toda la frontera de más de 2.000 kilómetros que divide a estas naciones.

Es algo que se cortó cuando el presidente de Venezuela Nicolás Maduro decidió cerrar la frontera y luego comenzar a deportar en forma sistemática a ciudadanos colombianos establecidos en su país.

Casi 400 de los más de 10.000 colombianos que cruzaron a Cúcuta ya se trasladaron al interior del país, pero un gran número permanece en albergues.

Algunas familias han comenzado a erigir viviendas precarias en las afueras de Villa del Rosario, el municipio lindero a Cúcuta.

Les tocará volver a experimentar la pobreza en su país de origen y confiar en las promesas de asistencia de su nación y que la crisis económica que atraviesa Colombia por el bajo precio del petróleo pase pronto.

O esperar que al abrirse la frontera se relajen los controles y puedan volver a aprovechar las marcadas diferencias de precio a uno y otro lado. (Contribuyó con información para este artículo Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Caracas (@pardodaniel)

¿Por qué EE.UU. no acoge a más refugiados de Siria?

(Por. Ángel Bermúdez.- BBC Mundo).- Una decisión de Ángela Merkel puso en aprietos a Barack Obama.

El anuncio de que Alemania recibirá este año a 800.000 refugiados, en medio de la severa crisis migratoria derivada del conflicto en Siria, agudizó los cuestionamientos hacia la postura de Estados Unidos.

Algunos aseguran que Washington ha sido lento en responder a la crisis que desde 2014 ha desplazado a más de 4 millones de personas, haciendo de Siria el país del mundo del que han salido el mayor número de refugiados.

Muchos critican que Obama no interviniera a favor de los grupos que se revelaron frente al presidente Bashar al Asad y permitiera que se creara la guerra civil que desangra al país.sr.siria3-compressor

En medio del crecimiento de la presión internacional y las críticas internas, este miércoles el secretario de Estado, John Kerry, indicó que el gobierno aumentará el número de refugiados que acoge.

«Trabajamos duro buscando la cifra que podemos manejar en relación con la crisis en Siria y Europa. Lo estamos analizando ahora y creo que en el momento debido tendremos una mejor noción de exactamente cuál número será», dijo Kerry tras una reuniión en el Congreso en Washington.

Pero al no dar una cifra, las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense no logran aún acallar a quienes cuestionan a la Casa Blanca, a la que algunos consideran responsable del deterioro de la situación política y militar en Medio Oriente.

«Podemos hacer más»

«Si Alemania puede aceptar 800.000 refugiados este año, ciertamente nosotros –el país de los inmigrantes y de los refugiados– podemos hacer más», dijo en un comunicado Martin O’Malley, aspirante a la candidatura presidencial del partido Demócrata.

sr.siria2-compressorO’Malley fue el único de los 22 aspirantes a la Casa Blanca -demócratas y republicanos- que dijo inequívocamente que EE.UU. debería aceptar más refugiados cuando fueron consultados por el diario británico The Guardian

Igualmente crítica ha sido la organización no gubernamental Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés) que encabeza la campaña para conseguir que Washington acoja a 65.000 refugiados sirios para 2016.

«En los cuatro años que lleva la crisis en Siria ha habido más inercia que liderazgo», afirmó David Miliband, excanciller británico y presidente de la ICR, en un comunicado publicado en su página web.

«Mientras el gobierno de Alemania calmadamente anuncia que espera recibir 800.000 refugiados y asilados en 2015, resulta vital para Estados Unidos elevar su respuesta», añadió.

Líder en ayuda

«Estados Unidos es el principal donante de ayuda humanitaria en la crisis siria», afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Peter Boogard, quien destacó que la asistencia otorgada superaba los US$4.000 millones.

De acuerdo con un informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur), de los 105.2000 refugiados de distintas nacionalidades reubicados en el mundo en 2014, 70.000 fueron acogidos por EE.UU.

De estos sólo 132 eran sirios, según datos de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados de EE.UU.sr.siria1-compressor

Acnur ha referido a más de 17.000 ciudadanos sirios para su acogida en EE.UU., de los cuales 1.564 han sido admitidos hasta ahora, según datos del Departamento de Estado.

La mayor parte, 1.363, fueron aprobados en 2015.

«Este es un programa relativamente nuevo. Acnur comenzó a referir un gran número de sirios para su posible reasentamiento en Estados Unidos en 2014», explicó Julia Straker, portavoz del departamento de Estado, a BBC Mundo.

Straker afirma que la evaluación requerida para que un refugiado sea acogido en EE.UU., consume entre 18 y 24 meses, desde el momento en que Acnur hace su recomendación hasta la admisión en el país.

Pero asegura que en los ‘ultimos meses se ha hecho esfuerzos importantes para ampliar la acogida de sirios.

«Debemos asegurarnos de que los funcionarios del gobierno (…), puedan garantizar que sólo refugiados reales, que no representen una amenaza a Estados Unidos, son admitidos en el país», dijo Straker.

La sombra del 11-S

Mientras algunos critican a Obama por recibir pocos sirios, otros temen posibles consecuencias para la seguridad nacional si se amplía el reasentamiento de refugiados.

«Creo que EE.UU., honestamente, tristemente, no puede relajar sus criterios de admisión. Tenemos que tener mucho cuidado sobre quienes entran en este país desde esas zonas en guerra para asegurarnos de que no vengan terroristas», dijo Carly Fiorina, una de las aspirantes a la candidatura presidencial del partido Republicano, en una entrevista con la cadena CBS.

La subsecretaria de estado de EE.UU. para Población, Refugiados y Migración, Anne Richard, admitió en junio en una entrevista con la radio pública NPR que las preocupaciones de seguridad tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 han hecho más difícil la acogida de desplazados por el conflicto en Medio Oriente.

La misma violencia que se vive en esos países hace difícil la evaluación de los aspirantes a recibir refugio.

«En países como Siria, Yemen y Eritrea, los funcionarios que trabajan para el Departamento de Seguridad Interna no han podido viajar para entrevistar a los solicitantes durante varios años», admitía la Casa Blanca en la propuesta de acogida de refugiados para 2015, un informe explicativo que envía anualmente al Congreso.

¿Amenaza radical?

Ese temor a que la ola de desplazados facilite la infiltración de extremistas en Occidente ha sido debatido en el Congreso de EE.UU.

En junio pasado, el comité de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes realizó una sesión de trabajo sobre ese tema.

En eas reunión, Seth Jones, un experto de la Rand Corporation, un think tank especializado en temas de políticas públicas, afirmó que históricamente la amenaza por parte de los refugiados ha sido relativamente baja, pero advirtió que el riesgo asociado con los refugiados sirios hoy puede ser más elevado.

Jones explicó que Siria es uno de los países en los que actúan mayor número de militantes extranjeros y de grupos radicales como el autodenominado Estado Islámico, que además, aseguró, tiene presencia en algunos campos de refugiados.

Además, el especialista aseguró a los congresistas que las agencias de inteligencia de EE.UU. tienen un conocimiento impreciso de lo que sucede en Siria porque su presencia en el país es limitada.

En medios de comunicación, voceros conservadores repiten que esas organizaciones tienen planes de infiltrar militantes haciéndoles pasarse por refugiados para organizar atentados en Occidente.

En estos tiempos de campaña electoral interna que viven republicanos y demócratas, ese tipo de informaciones azuza los miedos de sectores de la población y puede complicar eventuales iniciativas gubernamentales para paliar el sufrimiento de los que buscan refugio en EE.UU.

Maduro a Santos: “No me huya más, deme la cara”

(Por. Kienyke).- El presidente venezolano, Nicolás Maduro, llamó a su par colombiano, Juan Manuel Santos, a no tener miedo y hablar “donde, cuando y como quiera”, y advirtió que esta es la última vez que lo convoca a solucionar los problemas “cara a cara”.

“Mi llamado al presidente Santos, nuevamente le hago un llamado. No tenga miedo al diálogo, presidente. Solo a través del diálogo usted y yo podemos canalizar la solución a estos graves problemas. Yo estoy dispuesto a sentarme a hablar con usted donde usted diga, cuando usted diga, como usted diga”, remarcó Maduro.

“No me huya más. Déme la cara. Déle cara a este presidente que, aunque es un obrero, un hombre del pueblo, bueno, puede sentarse a hablar con usted. Me quedo esperando, presidente Santos por usted para una reunión. No siga rehuyendo a la conversación que solo a través del diálogo es posible buscarle solución a los problemas de la frontera”, insistió.

Maduro efectuó su llamado a Santos a través de los periodistas en declaraciones efectuadas en Jamaica, isla caribeña en la que hoy termina una gira exterior que lo llevó por Vietnam, China y Catar.

El gobernante venezolano emprendió su gira poco después de haber cerrado una franja de la frontera con Colombia que ha dicho que abrirá solo cuando acuerde con Santos una nueva política fronteriza de combate al contrabando, narcotráfico, secuestro y otros delitos.

Sin embargo, dijo creer que Santos “no quiere hablar” debido a presiones internas y que por ello rehuye una cita que él desea sea con “agenda abierta, sin condicionamientos, con la altura de dos jefes de Estado”.

“Pongamos la verdad sobre la mesa y saquemos soluciones de esa mesa. Es mi último llamado”, advirtió Maduro.

El presidente recordó que este sábado recibió en Jamaica a los cancilleres de Brasil y Argentina, quienes buscan mediar en la crisis colombo venezolana, y que le comunicaron que Santos “estaba dispuesto a aceptar mi propuesta de una reunión cara a cara”.

“Estoy esperando las consultas que se están haciendo” para que se concrete, pero “dentro de mi, acá adentro y lo digo con toda la sinceridad del mundo, creo que el presidente Santos no quiere hablar; está enredado, creo que está enredado entre consejos y presiones” de los medios de comunicación “de la oligarquía”, sostuvo

A través de esos medios “han llamado a que me maten, presidente Santos”, remarcó Maduro.

“Yo se que usted ve todas mis alocuciones (…); han llamado a matarme, presidente Santos, en sus narices. Las televisoras de sus amigos y familiares, las radios y la prensa y la revista de sus familiares y amigos”, aseguró, aunque eximió de culpas a Santos.

“Yo no lo responsabilizo a usted, presidente Santos, pero usted tiene responsabilidades como presidente. Yo no permitiría que ninguna televisora, ninguna radio en Venezuela llamara a asesinar al presidente Santos, ni llamara a odiar a Colombia“, subrayó.

La falta de diálogo, prosiguió Maduro, se debe a que “las élites de Bogotá pretenden que esos compatriotas colombianos de la frontera (…) vivan de traficar gasolina venezolana, de traficar con la moneda venezolana, con los productos que se producen o que circulan por la economía venezolana”.

En la frontera había “una hemorragia” que paró, dijo, el 19 de agosto pasado, cuando cerró un tramo inicialmente de unos 100 de los más de 2.200 kilómetros de la frontera entre ambas naciones, cierre que amplió luego a unos 160 kilómetros.

Tras advertir que está dispuesto a nuevas ampliaciones del cierre, tildó de “bendito el día en que apliqué el torniquete a esa hemorragia que permitió -prosiguió Maduro- que se visibilizara cómo sufría el pueblo venezolano y colombiano”, porque las autoridades colombianas han dejado que en la frontera impere el delito.

Ese es “el elemento positivo” de la crisis porque gracias a ello “en el mundo se habla de Colombia como amenaza por ser productora de cocaína”, porque “en el mundo no se hablaba del paramilitarismo y ahora se está descubriendo que los paramilitares gobiernan en toda la frontera de Colombia“.

Maduro también agradeció al papa Francisco, quien ha llamado a ambos presidentes a hablar directamente para superar la crisis.

“Muy bueno (el llamado) y yo le agradezco al papa su equilibrio y verdad, su recomendación y la acepto. Acepto la recomendación del papa” de un diálogo directo entre los presidentes, remató.