Ecuador. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El despliegue del portaaviones estadounidense USS Nimitz en América Latina marca un nuevo capítulo en la cooperación militar regional, con Ecuador como uno de los principales aliados estratégicos.
El Comando Sur de Estados Unidos anunció el 23 de marzo de 2026 que el USS Nimitz, acompañado del destructor USS Gridley, realizará ejercicios militares conjuntos con al menos 10 países aliados, incluyendo Ecuador, Chile, Perú y Argentina. Estas maniobras forman parte de la operación “Southern Seas 2026”, orientada a fortalecer la interoperabilidad y la capacidad operativa en el dominio marítimo.
Aunque no se ha confirmado una fecha exacta de inicio, se prevé que el portaaviones arribe a Panamá entre el 29 de marzo y el 2 de abril del 2026. Además, la embarcación tiene programadas escalas en puertos de Brasil, Chile, Panamá y Jamaica.
El comandante de la Cuarta Flota del Comando Sur, Carlos Sardiello, destacó que el despliegue representa una oportunidad clave para mejorar la coordinación con fuerzas aliadas y reforzar la seguridad regional.
El USS Nimitz, con 333 metros de longitud y capacidad para transportar hasta 90 aeronaves, es considerado uno de los activos más poderosos de la Armada estadounidense. Junto al USS Gridley, equipado con avanzados sistemas de radar y misiles, ambas naves pueden movilizar hasta 6.000 tripulantes.
Este anuncio se produce en un contexto de creciente cooperación entre Estados Unidos y Ecuador en la lucha contra el narcotráfico, considerada una de las principales amenazas de seguridad en la región.
Ecuador emerge como un punto crítico en esta estrategia debido al incremento de la violencia asociada al narcotráfico y su ubicación estratégica entre Colombia y rutas marítimas del Pacífico. La cooperación militar con Estados Unidos busca contener el avance de redes criminales transnacionales que impactan directamente en la economía, el comercio y la estabilidad institucional.
Desde una perspectiva socioeconómica, el fortalecimiento de la seguridad marítima puede tener efectos positivos en sectores como el comercio exterior y la inversión extranjera, al reducir riesgos logísticos y mejorar la percepción de estabilidad.










