Loja.– (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El Domingo de Ramos marca inicio de Semana Santa en la provincia de Loja, una de las celebraciones más significativas del calendario litúrgico católico, que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y su proclamación como Hijo de Dios.
Desde tempranas horas de este domingo, cientos de fieles participaron en procesiones organizadas por distintas parroquias eclesiásticas, portando ramos elaborados con plantas tradicionales como totora, toquilla, romero y laurel. Estas manifestaciones de fe recorrieron las principales calles de la ciudad, reafirmando una tradición profundamente arraigada en la comunidad.
La jornada inició en las inmediaciones de la Puerta de la Ciudad, donde la comunidad franciscana congregó a familias enteras que acompañaron la procesión hasta la iglesia del mismo nombre. En este lugar se celebró la eucaristía y la bendición de los ramos, uno de los momentos centrales de la liturgia.
En el Santuario de la parroquia eclesiástica de San Sebastián se desarrolló la tradicional procesión de “El Burro”, una representación simbólica de la entrada de Jesús a Jerusalén. Durante este acto, los niños participan activamente golpeando con palmas la imagen, en una escenificación que resalta el carácter familiar de esta celebración.
En el contexto actual de inseguridad nacional y conflictos bélicos internacionales, Mons. Walter Heras Segarra destacó que la Semana Santa en Loja es una oportunidad crítica para la reflexión.
El Obispo hizo un llamado a dejar de lado las ambiciones y la explotación para convertirnos en agentes de paz. «Necesitamos una paz que nazca del corazón para poder progresar», afirmó.
El Domingo de Ramos marca el final de la Cuaresma y da paso a la Semana Santa, también conocida como Semana Mayor, un período de ocho días que culmina con el Domingo de Resurrección. Durante este tiempo, la Iglesia católica recuerda la pasión, crucifixión, muerte y resurrección de Cristo.
Las celebraciones incluyen dos momentos esenciales: la procesión y bendición de las palmas, y la lectura dramatizada de la Pasión del Señor, generalmente basada en el evangelio de San Mateo. Además, el color litúrgico rojo predomina en las ceremonias, simbolizando el sacrificio de Cristo.
En parroquias como Nuestra Señora de la Paz, en el barrio La Pradera, se realizaron representaciones vivas del pasaje bíblico, fortaleciendo la participación comunitaria y el sentido de fe entre los asistentes.
El mensaje central en todas las iglesias fue uno: recordar la entrada de Jesús en Jerusalén, montado sobre un asno y aclamado como rey por sus seguidores, quienes extendieron mantos y ramas a su paso mientras proclamaban: “¡Hosanna en las alturas!”.
De esta manera, el Domingo de Ramos marca inicio de Semana Santa, reafirmando su importancia como una fecha de recogimiento, tradición y profunda espiritualidad para los fieles católicos.