España.- (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, reafirmó este miércoles la postura oficial de su Ejecutivo frente a la escalada militar en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En una comparecencia ante los medios, Sánchez resumió la posición española en “cuatro palabras: no a la guerra”, subrayando que la prioridad del Gobierno es la defensa de la legalidad internacional y la protección de la población civil.
Rechazo a la escalada militar
La intervención del jefe del Ejecutivo se produjo un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificara a España como un “socio terrible” y anunciara su intención de bloquear las relaciones comerciales entre ambos países.
Sánchez defendió que “no se puede responder a una ilegalidad con otra” y reiteró que España mantiene la misma postura que en otros conflictos recientes: rechazo a la quiebra del derecho internacional y oposición a que las controversias se resuelvan mediante el uso de la fuerza.
El mandatario expresó además la solidaridad del pueblo español con los países que han sufrido ataques posteriores a la ofensiva inicial, al tiempo que insistió en que la comunidad internacional debe priorizar soluciones diplomáticas.
Bases militares y tensión diplomática
La comparecencia se produce después de que el Ejecutivo español vetara el uso de las bases de Rota y Morón en operaciones vinculadas a la ofensiva contra Irán, una decisión que desde el Palacio de la Moncloa se ha justificado en términos de legalidad y soberanía.
El presidente sostuvo que el debate no debe centrarse en respaldar o no al régimen iraní, sino en defender el marco jurídico internacional. “La pregunta es si estamos del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz”, afirmó.
Contexto internacional
La crisis se desarrolla en un escenario de elevada tensión geopolítica tras los ataques coordinados de Washington y Tel Aviv contra objetivos iraníes, que han provocado una respuesta regional y advertencias cruzadas.
La postura española refuerza su apuesta por el multilateralismo y el respeto al derecho internacional, en un momento en que las relaciones transatlánticas atraviesan un episodio de fricción diplomática.








