Israel. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que Irán atraviesa su momento más débil tras las operaciones militares conjuntas con Estados Unidos.
Durante una conferencia de prensa, el líder israelí afirmó que las acciones ejecutadas en las operaciones “Furia Épica” y “León Rugiente” han reducido significativamente la capacidad militar iraní, particularmente en el desarrollo de misiles balísticos y armamento nuclear.
Desde una perspectiva geopolítica, el debilitamiento de las capacidades militares iraníes —especialmente en misiles balísticos y enriquecimiento de uranio— altera el equilibrio de poder en Medio Oriente, reduciendo temporalmente la capacidad de disuasión de Teherán.
Sin embargo, el planteamiento de un posible cambio de régimen introduce un elemento de alta incertidumbre. Históricamente, este tipo de escenarios ha derivado en procesos de inestabilidad prolongada, con impactos regionales y globales.
Otro punto crítico es el control del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo. La eventual pérdida de influencia iraní en esta zona podría tener efectos directos en los mercados petroleros y en la seguridad energética global.
Además, el respaldo explícito al liderazgo de Donald Trump refuerza el eje político-militar entre Washington y Tel Aviv, consolidando una postura más agresiva frente al programa nuclear iraní.
En términos de seguridad internacional, el discurso de Netanyahu también busca posicionar el conflicto como una amenaza global, no solo regional, al vincular el desarrollo nuclear iraní con riesgos directos para Occidente.








