Washington. (PabloSanmartín Rodríguez).- Trump afirmó que Estados Unidos no desplegará fuerzas terrestres en territorio iraní, pese a la reciente ofensiva coordinada con Israel. “No estoy enviando tropas a ninguna parte”, declaró, aunque dejó abierta la posibilidad de acciones no reveladas.
El mandatario también reconoció la coordinación con Israel, aunque admitió que el gobierno israelí puede actuar de forma unilateral. En ese contexto, reveló que pidió a Netanyahu evitar nuevos ataques contra instalaciones gasísticas iraníes, tras el bombardeo al yacimiento South Pars, el mayor del mundo.
Sin embargo, Trump lanzó una fuerte advertencia a Irán, amenazando con destruir completamente ese complejo energético si continúan los ataques contra infraestructuras estratégicas en la región, especialmente en Qatar.
Escalada energética y tensión regional
Irán intensificó sus ofensivas contra instalaciones de petróleo y gas en el Golfo, incluyendo el complejo de Ras Laffan, en respuesta a ataques israelíes previos. Esta dinámica ha elevado la tensión en una región clave para el suministro energético mundial, generando impactos en la economía global.
Netanyahu asegura ventaja militar
Por su parte, Netanyahu afirmó que Irán ha perdido capacidades estratégicas clave, incluyendo la producción de misiles balísticos y el enriquecimiento de uranio. “Estamos ganando e Irán está siendo diezmado”, aseguró en una comparecencia pública.
El líder israelí confirmó que su país actuó de forma independiente en el ataque contra South Pars y negó presiones para involucrar más directamente a Estados Unidos en el conflicto. Además, advirtió que cualquier intento de Irán de bloquear el estrecho de Ormuz fracasará.
Llamados a la tregua desde Líbano
En paralelo, el presidente libanés Joseph Aoun instó a un alto el fuego y a retomar negociaciones diplomáticas, alertando sobre el riesgo de una escalada mayor en la región.
El primer ministro Nawaf Salam advirtió que vincular al Líbano con el conflicto podría justificar nuevas ofensivas, en un contexto donde los bombardeos han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas.







