Gobierno ruso sobre la pandemia: “Los que deban morir, morirán. Todos mueren”

(Por. Manuel rojas.- Wapa).- El vocero oficial del Gobierno ruso ante la pandemia del coronavirus, el polémico médico Alexandr Myasnikov, realizó controversiales declaraciones sobre la mortalidad de sus compatriotas frente al COVID-19.

“La infección causará su efecto y todos la tendremos. Aquellos que deban morir, morirán. Todos mueren”, declaró en una entrevista con un presentador afín al Kremlin.

Elegido por Vladimir Putin, este especialista ya acostumbró a la población rusa a dar declaraciones filosas, muchas veces sin presentar sustento científico. Esta vez sugirió a los ciudadanos a no alarmarse si comienzan a presentar síntomas del nuevo coronavirus.

“Incluso si llegase a ser COVID-19, ¿y qué?”, se preguntó. Según explicó, es necesario hacer un test para, en caso de ser positivo, evitar contagiar a otros, pero dijo que el país se quedaría sin exámenes “si todos corren a chequearse después de cada estornudo”, continuó Myasnikov.

Ante la polémica surgida en las redes y los medios locales, Myasnikov aseguró que sus declaraciones fueron sacadas de contexto y que su única intención era calmar a aquellos que sufren de incertidumbre y miedo.

“No hay necesidad de perder energía y destruir la mente con el pánico. Todos somos mortales”, escribió en sus redes sociales, para sus cientos de miles de seguidores.

“El hecho de que una persona sea mortal no debe oscurecer nuestros días. Deberíamos simplemente vivir y disfrutar la vida”, consideró el vocero de Vladimir Putin.

Cabe destacar que el gobierno ruso informó este miércoles que fallecieron otras 135 personas, lo que deja un total a casi tres mil víctimas mortales por la pandemia en Rusia.

Ante la pandemia, la comunidad internacional pide una vacuna para todos y la reforma de la OMS

(AFP).- Los miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) instaron a que la futura vacuna contra el coronavirus sea un «bien público» y pidieron reformar la institución, en su primera asamblea anual celebrada a distancia este lunes.

En el inicio del encuentro, el secretario general de la ONU, Antonio Gurerres, criticó a los países que «ignoraron las recomendaciones de la OMS» y estimó que el mundo pagaría un «alto precio» por llevar a cabo estrategias divergentes.

«Como consecuencia de ello, el virus se ha propagado por todo el mundo y se dirige ahora hacia los países del sur, donde podría causar efectos todavía más devastadores», agregó. Es necesario un «esfuerzo multilateral enorme» frente a esta «tragedia», abundó.

«Espero que la búsqueda de una vacuna podrá ser el punto de salida», dijo al inicio de esta Asamblea Mundial de la Salud (AMS), que durará hasta el martes.

En consonancia con estas afirmaciones, el presidente chino, Xi Jinping, aseguró que una posible vacuna china se convertiría en un «bien público mundial» y prometió que su país destinaría 2.000 millones de dólares en un plazo de dos años para la lucha mundial contra la covid-19.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también afirmó que si se hallaba la vacuna, sería «un bien público mundial, al que todos deberían poder tener acceso».

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, admitió por su parte que la pandemia dejó «cruelmente a la luz» las divisiones geopolíticas en el mundo.

  • «Evaluación independiente» –

Y ante las críticas, especialmente de Estados Unidos, sobre la gestión de la crisis por parte de la OMS, el responsable reiteró una vez más que la institución «hizo sonar rápidamente la alarma».

Con todo, afirmó que lanzará «una evaluación independiente lo más pronto posible en el momento apropiado para examinar las experiencias y lecciones aprendidas y formular recomendaciones con vistas a mejorar el estado de preparación a la escala nacional y mundial».

En la reunión se tratará una resolución, impulsada por la Unión Europea, que reclama «el acceso universal, rápido e igualitario de todos los productos (…) necesarios para reaccionar contra la pandemia».

El texto califica asimismo a una «vacuna a gran escala contra la covid-19, como un bien público mundial».

Si se adopta la resolución, «será un resultado importante porque la OMS será el primer foro mundial en ponerse de acuerdo de forma unánime sobre un texto», indicó una fuente diplomática europea.

Queda saber si Estados Unidos dará su visto bueno al texto, que no exige una investigación inmediata sobre el origen del virus o sobre las acciones que emprendió la OMS frente a la pandemia.

Washington, que acusa a Pekín de haber encubierto el alcance de la epidemia, le reprocha a la OMS que se haya equivocado en la gestión de la crisis al seguir la posición china. Y por ello el presidente Donald Trump decidió suspender la contribución financiera a la institución.

En ese sentido, el presidente Xi dijo este lunes en la asamblea que China está a favor de una «evaluación completa» de la respuesta mundial al nuevo coronavirus una vez que se haya controlado la epidemia.

Además, el gobierno estadounidense estima que la OMS no tuvo en cuenta una alerta precoz de Taiwán sobre la gravedad del coronavirus, lo que desmiente la agencia de la ONU.

Estados Unidos, apoyado por otros países, pidió a la OMS «invitar a Taiwán» como observador en la AMS, pese a la oposición de China.

La asamblea decidió este lunes, sin embargo, que esta cuestión será debatida en otro momento del año, para centrar toda la atención en la crisis sanitaria mundial.
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El Parlamento boliviano anuncia una comisión por respiradores traídos de España

La Paz.- (EFE).- El presidente de la Cámara de Diputados de Bolivia, Sergio Choque, anunció este lunes una comisión parlamentaria para investigar la compra en España por parte del Gobierno interino de Jeanine Áñez de respiradores para enfermos de COVID-19, de los que se cuestiona su coste y eficacia.

La comisión mixta de diputados y senadores estudiará si hubo sobreprecio «y lo más lamentable, que no sirven» estos equipos, declaró el presidente a los medios en La Paz.

«Nos vamos a reunir hoy con el Senado para establecer una comisión mixta e investigar esta y otras denuncias”, subrayó Choque, legislador del Movimiento al Socialismo (MAS), que tiene mayoría parlamentaria.

Por su parte, el diputado Remberto Calani, también del MAS, explicó que junto a otros asambleístas fue presentada una petición de informe al ministro interino de Salud de Bolivia, Marcelo Navajas, ante las críticas de especialistas sobre que los respiradores no son idóneos para unidades de terapia intensiva.

«Sabemos que el fiscal puede investigar, pero eso tardaría», comentó el diputado a los medios, ante los que aseguró que cada respirador tiene un costo de 27.683 dólares.

Una primera partida de 170 de estos equipos, de un total 500, llegó el pasado jueves a Bolivia desde la ciudad española de Barcelona en un vuelo especial de la estatal Boliviana de Aviación, tras lo que están siendo repartidos por hospitales del país en actos presididos por la mandataria interina, Jeanine Áñez.

El Ministerio de Salud de Bolivia argumenta que cuentan con certificación de entidades oficiales en España y de una conocida multinacional, para apoyar el tratamiento de enfermos de COVID-19 en estado crítico, tras ser adquiridos con financiación del Banco Interamericano de Desarollo (BID) por cinco millones de dólares.

Las críticas en Bolivia se centran en su coste, diez veces mayor que algunos equipos desarrollados en el país, y en que no son adecuados para tratamientos de terapia intensiva y solo valen para emergencias.

Bolivia tiene confirmados 169 fallecidos y 4.088 casos de coronavirus, en un país de unos once millones de habitantes y donde la enfermedad se detectó el pasado marzo.
(c) Agencia EFE
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Rusia «frena» nuevos casos de COVID y 27 regiones pueden iniciar desescalada

Moscú.- (EFE).- Rusia ha «frenado» la epidemia del coronavirus, dado que la curva de nuevos contagios empieza a aplanarse en prácticamente todo el país, lo que permite a casi un tercio de las regiones rusas levantar las restricciones impuestas para contener la COVID-19, anunció hoy el Gobierno del país.

«La situación de la propagación del coronavirus en el país sigue siendo complicada, pero aun así se puede constatar que se ha logrado frenar el incremento de la morbilidad», señaló el primer ministro, Mijaíl Mishustin, en una reunión telemática del consejo que coordina la lucha contra la COVID-19.

«Según las valoraciones más cautelosas, la dinámica es positiva», sostuvo desde el hospital el jefe del Gobierno, que informó el pasado 30 de abril de que había contraído el coronavirus.

Indicó que «más y más personas» están recuperándose y siendo dadas de alta en los hospitales, en total 70.209 personas, de acuerdo con las estadísticas oficiales.

Rusia, el segundo país por número de contagios en el mundo solo por detrás de EEUU, alcanzó este lunes los 290.678 casos confirmados de COVID-19 tras registrar un aumento de 8.926 nuevos contagiados en las últimas 24 horas.

En total, siempre según las autoridades, en Rusia han fallecido 2.722 personas de COVID-19, una cifra mucho más baja que en otros países y que ha causado polémica y acusaciones de manipulación de estadísticas dentro del país y fuera en los últimos días.

LA CURVA SE ESTÁ APLANANDO EN RUSIA

Un incremento por debajo de los 9.000 casos nuevos no se registraba desde el 1 de mayo en Rusia y ello indica que la curva de nuevos contagios se está aplanando, según el Gobierno.

Durante la última semana, la tasa de crecimiento de nuevos casos ha disminuido un 23,4 %, y en Moscú, epicentro de la epidemia en el país con 146.062 casos y 1.580 decesos, bajó un 47,5 %, señaló este lunes en la reunión la viceprimera ministra Tatiana Gólikova.

En la capital en la última jornada, por tercer día consecutivo, hubo menos de 4.000 nuevos contagios diarios (3.238).

Sostuvo que actualmente el índice de prevalencia de la COVID-19 en todo el territorio de Rusia es del 0,9 %. En 43 regiones es más elevado, en 19 es igual a 1 % y en 23 es menor.

Pero la epidemia no está bajo control en todas las regiones, advirtió en una entrevista con el canal de televisión público Rossiya-24 la jefa sanitaria, Anna Popova.

ALGUNAS REGIONES AÚN PREOCUPAN

También Gólikova admitió que no todo son luces. «Aún tenemos cierta preocupación con respecto a cómo evoluciona la incidencia del coronavirus» en algunas regiones, con excepción de la de Moscú, dijo.

La república norcaucasiana de Daguestán, de mayoría musulmana, es una de las entidades federadas de Rusia donde la situación suscita gran inquietud, hasta tal punto que el presidente ruso, Vladímir Putin, dedicó hoy una videoconferencia exclusivamente al estado epidemiológico en esa región.

Según las cifras oficiales, en ese territorio se han registrado 3.460 casos de la COVID-19 y solo 29 fallecimientos.

Sin embargo, el muftí de Daguestán, Ajmad Abduláyev, señaló en la reunión que «los hospitales están repletos» y que «han muerto más 700 personas y más de 50 médicos y enfermeras»

«Estas cifras aumentan, lamentablemente, día a día», añadió, sin revelar cuántos decesos corresponden a la COVID-19.

El jefe de la república, Vladímir Vasíliev, argumentó que la dificultad de establecer las causas de los decesos radica en que solo el 3 % de las familias de los fallecidos autoriza que se haga la autopsia.

27 REGIONES LISTAS PARA LA DESESCALADA

Pese a que los problemas persisten en algunas entidades federadas, un total de 27 regiones están preparados para levantar gradualmente las medidas de confinamiento, es decir aproximadamente un tercio, señaló este lunes Mishustin.

Hace una semana, cuando Putin decidió dar por terminadas las vacaciones obligatorias retribuidas por el empleador para confinar a los rusos en casa, solo eran 11 entidades federadas.

En Moscú, donde el alcalde, Serguéi Sobianin, decidió mantener el confinamiento hasta finales de mes y solo permitió a medio millón de trabajadores de los sectores de la construcción y la industria regresar al trabajo, el levantamiento de la cuarentena no está aún a debate, reconoció Popova en Rossiya-24.

«Veremos los resultados de las fiestas de mayo -que empezaron el día 1 y terminaron el 11-. Dependiendo de ello podremos decir cuándo» los moscovitas podrán volver a dar paseos y hacer ejercicio al aire libre, señaló.

Sobianin ya ha dicho que tomará su decisión en base al masivo programa de test de anticuerpos que Moscú inició el viernes, porque no quiere precipitarse pero tampoco esperar demasiado para reabrir la economía y la vida de la capital.

Y ya hay virólogos como el director del Centro de Investigación para la Prevención y el Tratamiento de Infecciones víricas, Georgi Vikulov, que abogan por ampliar el confinamiento de los moscovitas más allá del 31 de mayo, porque no ve ningún motivo de alegría en la situación epidemiológica, según dijo en un programa de radio.
(c) Agencia EFE
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Dos meses de confinamiento en Moscú a través de la mirada de sus habitantes

Moscú.- (EFE).- Hace dos meses, el 16 de marzo, una parte significativa de los moscovitas se confinaron en sus hogares por recomendación de las autoridades para frenar la pandemia de la COVID-19 que comenzaba a irrumpir con fuerza en este país.

Pese a la pequeña cantidad de los casos confirmados – menos de 100 en toda Rusia – las autoridades de Moscú tomaron cartas en el asunto y recomendaron el teletrabajo a todos aquellos que podían seguir cumpliendo sus funciones a distancia.

Poco a poco la ciudad comenzó a vaciarse y el metro, abarrotado prácticamente a todas horas, presentaba un aspecto nunca visto por los lugareños.

También bajó el flujo de los moscovitas en otros transportes públicos, una tendencia que se agudizó con la declaración por parte del presidente ruso, Vladímir Putin, de una semana no laborable para contener la propagación de la pandemia.

A esta semana la siguieron otras cinco, todas ellas en forma de vacaciones retribuidas que las autoridades impusieron en el marco de las medidas de lucha contra el coronavirus que no paraba de sumar nuevos contagios en el país.

El pasado 12 de mayo, el periodo oficial de confinamiento en Rusia fue dado por concluido a nivel nacional, pero cada región sigue teniendo poderes para decidir si sus habitantes pueden volver al trabajo o tienen que aplazar ese momento.

Moscú, la ciudad más afectada por la COVID-19, con más de 138.000 casos diagnosticados, decidió que prolongaría la cuarentena de su población hasta al menos el 31 de mayo.

De esa forma, este 16 de mayo, se cumplen exactamente dos meses desde que muchos moscovitas cambiaron sus hábitos y costumbres para adaptarse a la nueva realidad, que por ahora transcurre únicamente en sus casas.

Efe habló con varios habitantes de la capital rusa para conocer cómo les había afectado el confinamiento y cómo ven el futuro post-coronavirus.

«A mí las restricciones no me afectaron mucho. Soy de los que necesitan aplicarse restricciones de vez en cuando porque (como director de cine) gran parte de mi tiempo transcurre en compañía de otras personas», explicó el realizador ruso Alexéi Muradov.

Para alguien de su oficio, un tiempo, aunque sea obligado y prolongado, de autoaislamiento puede tener cosas positivas, dice, porque «ayuda a comprender los procesos en uno mismo y en su entorno».

Muradov tampoco lamenta mucho no poder viajar debido al cierre de las fronteras, porque, gracias a su profesión, ya ha visto «medio mundo».

Mientras, el activista del clima Arshak Makichyan, conocido como el Greta Thunberg ruso, echa de menos los piquetes de cada viernes contra el cambio climático que organizaba desde hace más de un año.

«La pandemia nos ha demostrado que internet no puede sustituir el mundo real y tenemos más motivos aún para luchar más contra el cambio climático y la crisis ecológica», opina el joven, que estuvo en la Cumbre del Clima de Madrid, pero prefiere por ahora no hacer planes de viaje para este año debido a la incertidumbre creada por el coronavirus.

La experta en moda Dilyara Sadriyeva acogió la noticia sobre la cuarentena en Moscú con tranquilidad.

«Recibí con calma la noticia sobre las restricciones a la movilidad. Hay que hacer lo que hay que hacer. En mi entorno hay gente que se ha enfermado e incluso ha fallecido por eso. Es obvio que hay una enfermedad y hay que cuidarse», explica por teléfono Sadriyeva.

Muchos proyectos y viajes en los que tenía que participar fueron aplazados o cancelados, pero Dilyara lo ve más como un «cambio» y no una «dificultad».

«Creo que las consecuencias (del confinamiento) se notarán durante mucho tiempo. Porque aunque a mí personalmente no me haya afectado mucho, pues antes también trabajaba mucho a distancia, para muchos eso fue un cambio importante. Ahora parece que la gente se ha adaptado, pero cuando tenga que volver al mundo offline, será otro desafío psicológico», opina.

En general, los efectos de la pandemia, sobre todo los económicos, persistirán aún durante «varios años», agrega.

Tampoco percibió muchos cambios en su vida por la prolongada cuarentena la experta en situaciones de emergencias y bombera voluntaria Anna Barne.

En una conversación con Efe, Barne confiesa que durante estos dos meses solo ha salido «dos o tres veces a la tienda», y todos los productos para la casa las trae su marido, que trabaja en el Jardín Botánico.

«Él no puede permitirse quedarse en casa, porque aunque el Jardín este cerrado al público, alguien tiene que cuidar las plantas», explica.

La mujer decidió aprovechar el tiempo que pasa en casa sola para escribir unos artículos sobre la labor de los voluntarios en zonas de desastre y ofrecer algunas conferencias sobre el tema en la red.

Barne se siente una afortunada por tener una casa propia y no estar obligada a pagar un alquiler, algo que en tiempos de cuarentena ha puesto al límite a mucha gente.

Al mismo tiempo, cree que el fin del confinamiento en Moscú no está muy lejos, porque la gente «ya se ha cansado mucho» y no podrá seguir cumpliéndolo durante mucho tiempo.
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Taiwán, la isla que paró al coronavirus, presiona a la OMS para ser escuchada

Ginebra.- (EFE).- Taiwán se adelantó a todos, desplegó ya en diciembre medidas preventivas ante rumores de una «neumonía atípica» en China, y la isla, que sólo ha tenido siete muertos por COVID-19, quiere compartir su historia de éxito en la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero escollos políticos se lo impiden.

El próximo lunes comienza una de las más importantes asambleas anuales para la OMS en sus 72 años de historia, centrada este año casi íntegramente en la lucha contra la peor pandemia del último siglo, y Taiwán quiere ser parte de ella como observador.

La isla, que no puede ser miembro de la OMS al carecer de asiento en Naciones Unidas (China se lo «arrebató» en 1971), lo ha reclamado desde 1997, y de hecho lo logró entre 2009 y 2016, pero es difícil que vaya a conseguirlo en esta ocasión, justo cuando su testimonio puede ser más valioso que nunca.

«Queremos compartir nuestra experiencia frente al coronavirus», señalan a Efe fuentes diplomáticas taiwanesas en Ginebra, que en las últimas semanas han redoblado sus esfuerzos para intentar entrar en la asamblea, aunque temen que ésta les vuelva a cerrar las puertas

EL INSOMNE QUE SALVÓ TAIWÁN

El secreto de la buena gestión taiwanesa ante la COVID-19 se inició con un hecho fortuito: el experto Luo Yi-jun, subdirector del Centro de Control de Enfermedades de la isla, no podía dormir en la madrugada del 31 de diciembre, y para distraerse comenzó a leer un foro en internet donde le llamó la atención un hilo de comentarios sobre una posible nueva enfermedad en la ciudad china de Wuhan.

Los mensajes, que incluían advertencias del médico chino Li Wenliang (quien fallecería semanas después por coronavirus, después de haber sido acusado por las autoridades de difundir «falsos rumores»), llevaron a Luo a alertar al sistema de prevención de emergencias taiwanés, que se puso en marcha de inmediato.

Ese mismo día, que fue también la jornada en la que China alertó a la OMS de la existencia de un nuevo coronavirus, las autoridades taiwanesas comenzaron a hacer controles a todos los pasajeros de vuelos procedentes de Wuhan, una primera medida que el 7 de febrero se convertiría en el cierre de todos los enlaces aéreos con China.

Con éstas y otras medidas se logró que Taiwán, separada de China por sólo 180 kilómetros de mar y con casi medio millón de taiwaneses trabajando en el país vecino, sólo tuviera en todo este tiempo 440 casos de COVID-19, sin tener que recurrir a confinamientos masivos de su población.

La clarividencia de Taiwán ante una enfermedad que en las noticias no comenzó a aparecer hasta pasado el Año Nuevo debería ser un modelo a estudiar en la asamblea de la OMS, pero irónicamente es difícil que representantes de la isla estén en ella.

CHINA, GRAN OBSTÁCULO EN LA ASAMBLEA

La OMS sostiene que para que oenegés, compañías o territorios fuera del sistema de la ONU como Taiwán puedan ser observadores de la asamblea tienen que contar con el consenso de sus 194 países miembros, algo casi imposible dada la oposición de uno de los más influyentes, China.

Entre 2009 y 2016, cuando Taiwán sí estuvo en la asamblea, las relaciones entre Pekín y Taipei vivían una gran distensión por el acercamiento al régimen comunista del presidente taiwanés Ma Ying-jeou, del Partido Kuomintang, históricamente ligado a China.

Sin embargo, con la llegada a la presidencia de Taiwán de la independentista Tsai Ing-wen, del Partido Demócrata Progresista, la relación con China se quebró y Pekín ha impuesto una política de aislamiento hacia la isla que incluye su no participación en la asamblea desde entonces.

La diplomacia taiwanesa defiende que, si estuviera mejor integrada en la OMS, los primeros pasos que dio hubieran sido más conocidos por los países miembros, y esto podría haber tenido efectos contra el avance del coronavirus.

«Nuestra relación es bilateral, sólo con la OMS y no con sus países miembros, lo que frena nuestra información. La que enviamos sobre nuestras medidas no fue publicada en la plataforma de la organización, otros países no supieron lo que hicimos, y de haberse conocido ahora podríamos estar en otra situación», señalan.

UN ASUNTO PERSONAL

Para empeorar el contencioso Taiwán-OMS, el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sorprendió a todos el pasado 8 de abril al asegurar que había recibido ataques racistas desde ese territorio, y aseguró que el gobierno isleño no se había desmarcado de ellos.

La presidenta Tsai manifestó su protesta enérgica por las acusaciones de Tedros, afirmando que los taiwaneses siempre se han opuesto a cualquier discriminación y «saben mejor que nadie qué se siente al estar discriminados y aislados».

Otro asunto que enreda aún más la actual relación entre la isla taiwanesa y la OMS es un famoso correo electrónico que las autoridades sanitarias de Taiwán enviaron al organismo, también el 31 de diciembre, pidiendo información sobre los casos de «neumonía atípica» en China.

El correo fue usado por el presidente estadounidense, Donald Trump, como uno de sus principales argumentos para acusar a la organización internacional de mala gestión de la pandemia y por ello suspender la importante contribución de EEUU al organismo.

Estados Unidos, tradicional aliado de Taiwán, también pidió el pasado 8 de mayo a la OMS que la isla participara en la asamblea, lo que de inmediato provocó las iras de la diplomacia china: la gran cita que empieza el lunes, como nunca antes, convertirá la participación taiwanesa en un nuevo pulso entre Washington y Pekín. Antonio Broto
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