La exigencia de visa para entrar a Ecuador colapsa la frontera

(Por. Sara España,Santiago Torrado.- EL PAÍS).- El aluvión de venezolanos que huyen de la crisis de su país ha ido comprometiendo la solidaridad de los Estados vecinos, que han endurecido las condiciones para atravesar sus fronteras. El último freno lo ha puesto Ecuador, que ha empezado a exigir visa desde la medianoche de este lunes. Con el argumento de garantizar una migración segura y poder atender a los venezolanos adecuadamente registrados en el país, el Gobierno de Lenín Moreno anunció el pasado 25 de julio la decisión de emitir y exigir una visa para extranjeros, una decisión que ha acelerado las llegadas de venezolanos.

En el último mes, la llegada de venezolanos a Ecuador se había duplicado y rondaba los 2.500 cada día. Este fin de semana, el último antes de la exigencia de la visa, el volumen de personas que atravesaron la frontera norte se duplicó, hasta las 11.000 en dos días, según las autoridades colombianas. Las numerosas filas confirmaron la previsión que hizo el Gobierno de Moreno y se prolongaron hasta la madrugada en el puente internacional de Rumichaca, repitiéndose escenas de meses atrás con familias con mochilas, mantas y otros enseres personales que llegaban a la carrera antes de que se cerrara el paso migratorio. Para evitar situaciones de desprotección, Quito aclaró que aceptaría la entrada de aquellos desplazados que tuvieran el sello de salida de Colombia con fecha anterior al 26 de agosto, pese a que ingresaran en territorio de Ecuador después de la hora límite.

Visado gratuito, pero 50 dólares por el trámite

Hasta ahora, los venezolanos podían ingresar al país presentando documentos de identidad, pero desde este lunes necesitan tramitar una visa que les garantizará el acceso a las prestaciones de ayuda de Ecuador. Para obtener el permiso, hay que hacer un trámite a través de la página web de los consulados. El visado es gratuito, pero el trámite cuesta 50 dólares (45 euros), una cantidad más que respetable en la Venezuela de hoy. Se aceptan pasaportes caducados —hasta un máximo de cinco años— y se exige un certificado de antecedentes penales apostillado, legalizado o validado por las autoridades venezolanas. Será válido por dos años.

El precio del trámite ha desalentado a los migrantes que llegan con el dinero justo. «Hay muchas personas que no tienen, llegamos aquí con ayuda, y la verdad es que no me parece justo», subraya Adriana Romero en declaraciones a la agencia Efe. Ella fue una de las que consiguió atravesar la frontera después de la medianoche con su marido y sus dos hijos.

Por decreto ejecutivo, el presidente Moreno dispuso, además, la regularización de los venezolanos que ya estaban en Ecuador antes del 26 de julio —cuando se anunció la medida— y que no tienen documentos migratorios en regla. Se les dará un permiso temporal de residencia a partir de octubre con la condición de que no hayan infringido las normas ecuatorianas. El objetivo del Gobierno es medir la magnitud del éxodo venezolano y controlar a quienes se quedan en su territorio. La mayoría de venezolanos que llegaron al país salieron por la frontera sur, en tránsito hacia Perú o Chile. Aun así, las cifras oficiales estiman que Ecuador ha acogido a 300.000 desplazados desde que comenzó el fenómeno migratorio, una cifra que se espera que acabe alcanzando el medio millón de personas.

Cuello de botella en la frontera colombiana

Miles de venezolanos atraviesan a diario el territorio colombiano en autobús, a pie o haciendo autostop, para llegar hasta Rumichaca. Colombia, que comparte 2.200 kilómetros de frontera con Venezuela, es por mucho el principal receptor de la diáspora: ya acoge más de 1,4 millones de ciudadanos del país vecino, empujados por la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicinas o la inseguridad. Ese flujo migratorio se desborda hacia Ecuador, y de ahí a Perú, Chile o Argentina. Ante la emergencia humanitaria y la parálisis de las autoridades venezolanas en la emisión de documentos, Bogotá ha tenido una política de puertas abiertas y flexibilidad migratoria que comienza a contrastar con el resto de la región. El Gobierno de Duque ha pedido en incontables ocasiones mayor colaboración de la comunidad internacional.

En ese contexto, el éxodo venezolano se ha encontrado de tiempo atrás con un cuello de botella en la otra frontera colombiana con Ecuador. El flujo masivo a través del cruce fronterizo en el puente de Rumichaca —entre Ipiales y Tulcán— alcanzó un nuevo pico a raíz del anuncio de Quito, con más de 4.500 venezolanos solo este domingo y más de 37.000 en la última semana, de acuerdo con la autoridad migratoria colombiana. En total son 85.000 —430.000 en lo que va de año— los venezolanos que han cruzado ese puente desde que se anunció la medida a finales de julio. En Ipiales, la alcaldía declaró el viernes el estado de «calamidad pública» para evitar una emergencia sanitaria y ha establecido un plan de contingencia con seis albergues con capacidad máxima de 700 personas.

«Respetamos las decisiones de cada país, pero insistimos en que imponer medidas drásticas como las visas o llegar a cerrar una frontera, no es la solución para atender una población que está muriendo de hambre, que está padeciendo necesidades. Por el contrario, ese tipo de medidas lo que incentiva es la irregularidad, el cruce por pasos no autorizados, y la corrupción, pues la migración, cuando es por necesidad, no se detiene», ha declarado Christian Krüger, director de Migración Colombia.

Bolsonaro agradece el apoyo para que Brasil «superara una crisis» en la Amazonía

Sao Paulo.- (EFE).- El mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, agradeció este domingo a «decenas de jefes de Estado» que han colaborado para que su país «superara una crisis» y aseguró que siempre buscó «un diálogo junto a los líderes del G7», en alusión a la tensión internacional desatada por los incendios en la Amazonía.

«Muchas gracias a decenas de jefes de Estado que me han escuchado y nos ayudaron a superar una crisis que solo interesaba a quienes quieren debilitar a Brasil!», escribió Bolsonaro en su cuenta de Twitter.

Las declaraciones de Bolsonaro se producen después de una semana marcada por las duras críticas que ha recibido por su tardía reacción ante los incendios forestales que devoran desde hace semanas parte de la selva amazónica.

Los comentarios del presidente sobre la Amazonía, el mayor bosque tropical del mundo, y los ataques dirigidos a líderes mundiales que han criticado sus políticas ambientales agravaron la tensión, que incluso dejó en el aire la ratificación del pacto comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, conformado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Ante la presión internacional, Bolsonaro, quien llegó a afirmar que el «real interés» detrás de la preocupación ambiental de varios países era amenazar la soberanía brasileña, ha moderado su discurso en los últimos días y se mostró dispuesto a conversar con otros gobiernos.

Así, el mandatario reafirmó este domingo que ha buscado «desde el principio» el diálogo tanto con los líderes del G7, reunidos estos días en su cumbre anual en Francia, como con España y Chile.

«Brasil es un país que recupera su credibilidad y hace comercio con prácticamente todo el mundo», expresó el presidente brasileño, un capitán de la reserva del Ejército y quien está el poder desde el 1 de enero.

Agregó además que Brasil es «una de las mayores democracias del mundo, comprometido con la protección ambiental» y que «respeta la soberanía de cada país».

Ante la creciente ola de incendios que golpea la selva amazónica, Bolsonaro autorizó el envío de tropas de las Fuerzas Armadas para combatir los focos de fuego en siete de los nueve estados que conforman la Amazonía brasileña.

McAleenan visita campamento de migrantes en Panamá

PEÑITAS, Panamá (AP) — El secretario interino de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kevin McAleenan, visitó el viernes un campamento temporal con centenares de migrantes que cruzaron la peligrosa frontera con Colombia con el sueño de llegar a Norteamérica, al cerrar un viaje a Panamá en el que buscó sumar respaldo regional para detener el flujo migratorio.

La visita relámpago del alto funcionario al campamento humanitario de Peñitas, en medio de la selva de la provincia de Darién y limítrofe con Colombia, pasó casi inadvertida para los migrantes, que desconocían su llegada, y no pareció generar algún tipo de esperanza.

“No creo que esté aquí para montarnos a un avión de inmediato y llevarnos a su país”, dijo a The Associated Press Futuse Jean, una haitiana de 19 años y con ocho meses de embarazo. “Uno ve que cada día todo esto (el tránsito) se hace más duro, hay más obstáculos para nosotros”.

“Yo necesito salir de aquí, no es el lugar para dar a luz a mi hijo”, agregó.

El alto funcionario estadounidense llegó a Peñitas poco antes del mediodía y recibió información sobre el funcionamiento del lugar y las condiciones físicas y de salud en que llegan los migrantes tras sobrevivir varios días a pie por la jungla del Darién.

McAleenan no saludó ni mantuvo ningún contacto con los extranjeros provenientes mayormente de Haití, Cuba y de naciones pobres o en guerra de África. En el sitio también hay migrantes asiáticos. El funcionario no hizo declaraciones a la prensa.

La visita tuvo lugar en el último día de su viaje de tres días a Panamá para reunirse con ministros de Seguridad de América Central y de Colombia, a fin de discutir estrategias para frenar la migración irregular desde el sur del hemisferio a los Estados Unidos. La víspera los funcionarios decidieron que cada país debe intensificar sus controles migratorios y fronterizos para combatir las redes que se dedican al tráfico humano.

Alrededor de medio millar de migrantes permanecían en el campamento de Peñitas, una aldea de campesinos e indígenas incrustada en la selva. La cifra es mucho menor a la de hace algunos meses. Panamá ha estado lidiando con un repunte del flujo migratorio por su frontera sur y las autoridades estiman que en lo que va del año han cruzado desde Sudamérica más de 16.000 extranjeros, arriesgándose a caer en manos de traficantes de drogas y de personas que operan en esa zona sin ley y con escasa presencia policial.

Muchos de los migrantes desconocían que McAleenan haría una visita y cuando el funcionario ingresó junto al ministro de Seguridad de Panamá, Rolando Mirones -ambos escoltados por policía fronteriza panameña conocida como Senafront- se quedaron sentados en casas de los aldeanos situadas a la entrada del campamento o sólo miraron con indiferencia el desplazamiento de los funcionarios.

“Yo lo que quisiera es que me lleven a un hospital”, dijo a AP otra haitiana, Fabiola Verna, quien estaba sentada con su hijo de dos años en brazos y adolorida por varias laceraciones en su pie izquierdo causadas por siete días de caminata por la selva. Muy cerca, McAleenan recibía información de las autoridades en la estación de recepción migratoria de Peñitas.

Había, además, un ambiente de incertidumbre entre ellos debido a que los traslados desde Peñitas hasta la frontera de Panamá con Costa Rica habían sido suspendidos momentáneamente. Las autoridades panameñas no explicaron de momento los motivos de esa decisión.

Antes de que arribase McAleenan al campamento en una mañana calurosa y con alta humedad, algunos migrantes aseguraron que su esperanza era salir rápido del Darién y conseguir un lugar seguro donde poder trabajar sin importar si era Estados Unidos. Otros mencionaron como destino a México, a sabiendas de que el gobierno del presidente Donald Trump está tratando de contener la migración irregular desde el sur del continente.

“Mi destino no es los Estados Unidos, mi destino es un lugar seguro donde pueda tener paz y poder ayudar a mi familia que está en casa”, dijo a AP Nelson Wanpadinga, un camerunés de 32 años. “Mi familia está huyendo, nuestras casas fueron destruidas, estamos en un gran problema y me quedaría donde pudiera tener un buen trabajo y hablar libremente”.

El cubano Efrén Villavicencio, de 25 años y quien viaja acompañado por su esposa y su padre, era uno de los pocos que conocían anticipadamente la visita de McAleenan. Dijo que esperaba que el funcionario, al menos, hablara con algunos de ellos y les diese alguna esperanza.

“Muchos cubanos quieren, incluso, un refugio en Panamá”, afirmó. “Ahora que no vengan a decir ‘tomen un avión para Cuba’, nadie lo va a aceptar”.

Luego de la visita al campamento McAleenan presenció un homenaje al monumento de los policías fronterizos panameños caídos en su trabajo en la principal base de esa unidad de seguridad en Darién. Tras un almuerzo partió a la capital para emprender su regreso a Estados Unidos.

El periodista de The Associated Press en Panamá, Mauricio Valenzuela, contribuyó en este reporte.

El jefe del Comando Sur dice que EE.UU. planea el «día después» de Maduro

Natal (Brasil).- (EFE).- El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, afirmó este jueves que la única preocupación militar de su país con respecto a la situación de Venezuela es trabajar en la planificación de lo que llamó como el «día después» del régimen de Nicolás Maduro.

Faller, en una rueda de prensa que concedió tras reunirse en la ciudad brasileña de Natal con los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de los países suramericanos, negó que Estados Unidos planee una intervención militar en Venezuela y dijo que su preocupación es con apoyar la transición democrática tras el fin del régimen de Maduro.

«El foco militar del Comando Sur es planear el día después de Maduro. Nuestra prioridad es dar apoyo a los esfuerzos del Gobierno de Estados Unidos para presionar a Maduro, que son esfuerzos diseñados para facilitar una transición democrática en Venezuela», afirmó.

«La única intervención (militar), la única invasión a Venezuela fue la promovida por Cuba, Rusia y otros actores externos que no aprecian la democracia», afirmó el almirante responsable por las operaciones de Estados Unidos en el sur del continente.

Foller aseguró que uno de los principales asuntos debatidos en la Conferencia Suramericana de Defensa (SOUTHDEC 2019), que reunió en los dos últimos días en Natal a altos oficiales del continente, fue la cooperación regional para atender desastres, incluyendo la tragedia humanitaria en Venezuela.

Según el almirante, la crisis venezolana se convirtió en una amenaza a la paz continental y en otro desastre que América tiene que atender, pese a ser un desastre provocado por el hombre.

«Tenemos que colaborar para atender nuestros desafíos, como algunos desastres creados por el hombre, como es el caso de Venezuela. Esos desafíos nos exigen trabajar juntos», dijo.

«Es importante concentrarnos en los hechos y ellos nos dicen que Maduro provocó una crisis, un desastre que afecta no sólo a la población de Venezuela sino que también tiene impacto en la seguridad de todos los países de la región», dijo.

De acuerdo con el jefe del Comando Militar del Sur, la reacción de la comunidad internacional a ese desastre se ha centrado en esfuerzos por presionar una transición democrática.

Agregó que esos esfuerzos pueden dar frutos debido tanto a la debilidad del régimen de Maduro como a la unión de los demás países.

«Maduro está aislado y perdiendo amigos. Y la comunidad internacional está unida», afirmó.

El almirante aseguró que encuentros como el realizado esta semana en Natal son importantes debido a que el diálogo regional es esencial para enfrentar los desafíos del continente y para ayudar a hilvanar una cooperación en defensa que garantice la paz y la estabilidad en América.

Dijo que varios países de la región están ayudando a superar «la tragedia venezolana, que fue resultado del gobierno de ese país».

En la misma rueda de prensa el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Brasil, general Raul Botelho, aseguró que en los dos días de reuniones los jefes militares de la región analizaron todos los problemas que afectan el área de la defensa en Sudamérica y acordaron formas de cooperación regional para la atención de los desastres naturales.

«En el debate sobre acciones para llevar ayuda humanitaria y atender desastres, evidenciamos una extrema complejidad de un asunto que nos remitió a situaciones corrientes que ya vivimos, como los desafíos, mecanismos, y la capacidad de respuesta regional para atender la crisis humanitaria en Venezuela», dijo el brasileño.

«Realmente nos concentramos mucho en el asunto de la ayuda humanitaria a Venezuela porque todos los países que participamos en la reunión hemos recibido determinados contingentes de refugiados venezolanos y cada uno tiene su tipo de problema por este asunto y su estrategia de asistencia», dijo.

Agregó que el Gobierno brasileño lanzó en marzo del año pasado la llamada Operación Acogida para recibir a los refugiados venezolanos que ingresan a Brasil; ofrecerles asistencia, tratamientos de salud y documentación; y enviarlos a ciudades del interior del país en las que puedan encontrar empleos.

«Hoy tenemos cerca de 14.000 venezolanos con trabajo en otras ciudades. Pero en Boa Vista (la capital más próxima a la frontera con Venezuela) aún tenemos unos 6.000 refugiados esperando para ser enviados a otros destinos», dijo.

Según Botelho, cada uno de los países participantes expuso los problemas que enfrentan ante el éxodo venezolano, así como las estrategias adoptadas para atenderlo, las lesiones aprendidas y las formas en que pueden cooperar.

Llega a Bolivia un gran avión cisterna para aplacar los incendios forestales

La Paz.- (EFE).- El avión cisterna más grande del mundo, un Boeing 747 Supertanker, llegó este viernes a Bolivia con el propósito de aplacar los incendios forestales que han dejado más de 700.000 hectáreas de bosques y pastizales devastados, y trabajar al menos diez días en esa faena.

La aeronave aterrizó en el aeropuerto boliviano de Viru Viru, el más grande del país en Santa Cruz, a la 1.38 hora local (5.38 GMT) tras partir de su base en Sacramento California el jueves, reportó el canal estatal Bolivia TV.

«Con el #Supertanker reforzamos las tareas de nuestras FFAA, Policía, gobiernos subnacionales, instituciones y voluntarios que luchan heroicamente contra las llamas en la Chiquitanía», escribió en Twitter el presidente boliviano, Evo Morales.

El jefe de Estado indicó que distintas instancias del Gobierno nacional y el regional cruceño están movilizadas «para preservar la vida y nuestra Madre Tierra».

El trabajo del Supertanker depende en un inicio de un «reporte» previo para luego evaluar y decidir «dónde justifica una descarga tan grande», manifestó a los medios el ministro de Defensa, Javier Zavaleta.

El avión cisterna operará desde el aeropuerto de Viru Viru y podrá realizar al menos unos cuatro vuelos hacia las regiones donde el fuego es mayor, dependiendo de la distancia que puede superar los 367 kilómetros desde Santa Cruz, explicó el ministro.

Zavaleta aseveró que de momento no se puede establecer una planificación definitiva del avión cisterna y que todo dependerá de «cómo evolucione el fuego» después de las primeras descargas y de «evaluaciones permanentes» del comportamiento de los incendios que pueden aumentar o extinguirse por sí solos.

La nave tiene una capacidad para esparcir unos 150.000 litros de gel, espuma o agua en un área de tres kilómetros de longitud y unos 50 metros de ancho en una sola acción, apuntaron las autoridades bolivianas.

El Supertanker reforzará la labor que desempeñan en distintos tres helicópteros del Ejército boliviano, un Súper Puma y dos Z9.

El último reporte del Gobierno boliviano sobre los incendios realizado el jueves pasado estableció que al menos 1.817 familias y más de 700.000 hectáreas de bosques y pastizales han sido afectadas por los incendios en la zona de la Chiquitania.

La zona afectada comprende alrededor de 35 comunidades en 11 municipios cruceños como las poblaciones de Roboré, San Ignacio de Velasco, San Matías, El Trigal y Pampa Grande, entre otros.

La Chiquitania es una de las principales zonas turísticas de Bolivia donde están asentadas las misiones jesuíticas, declaradas patrimonio de la Unesco y consideradas de las mejor conservadas de América.

La gravedad de la situación empujó a la Gobernación de Santa Cruz a declarar hace una semana la emergencia departamental y días después el Gobierno decidió la creación de un «Gabinete de Emergencia Ambiental» para afrontar la contingencia.

Israel ataca objetivos de Hamás en Gaza tras el lanzamiento de dos proyectiles

Jerusalén/Gaza.- (EFE).- El Ejército israelí bombardeó esta madrugada posiciones militares del movimiento islamista Hamás en Gaza, en respuesta al lanzamiento de dos proyectiles desde la franja hacia Israel, informó un comunicado militar.

La aviación israelí realizó dos rondas de ataques, la primera contra «objetivos militares en una instalación naval de Hamás» en el norte del enclave, poco después de la medianoche (21.00 del miércoles GMT).

Tras el lanzamiento de un segundo proyectil contra su territorio, Israel bombardeó de nuevo a lo largo de la madrugada varias posiciones del grupo islamista, que gobierna de facto el enclave costero desde que tomó su control por la fuerza en 2007.

Fuentes médicas palestinas informaron de que los bombardeos no causaron heridos. Tampoco los proyectiles contra Israel provocaron víctimas ni daños, y activaron las alarmas antiaéreas solo en zonas de campo abierto.

Esta es la tercera vez en menos de una semana que se disparan cohetes desde Gaza hacia Israel sin que ninguna facción o grupo armado palestino reivindique su responsabilidad. Analistas de seguridad creen que se trata probablemente de elementos independientes, y que los ataques no son fomentados por Hamás. Sin embargo, como poder de facto en el territorio, Israel responsabiliza a Hamás de todos los incidentes que emanen de este.

La tensión en la zona ha escalado en la última semana, con lanzamientos de cohetes en las noches del viernes y el sábado, que tampoco provocaron víctimas. Un día más tarde, el Ejército abatió a tres milicianos palestinos que trataron de infiltrarse en su territorio.

«Gaza es un volcán hirviendo que puede explotar en cualquier momento frente al enemigo y sus soldados», advirtieron esta semana las facciones palestinas en el enclave en una nota en la que alertan a Israel de que «está jugando con fuego».