Fiscales piden cadena perpetua para “El Chapo” Guzmán

NUEVA YORK (AP) — Los fiscales de Estados Unidos quieren que el narcotraficante mexicano Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, pase el resto de su vida en prisión.

El gobierno federal dijo en documentos presentados el miércoles que la corte debería sentenciar a Guzmán al mínimo obligatorio establecido por la ley, que es de cadena perpetua, más 30 años.

Los fiscales también pidieron al juez que ordene compensar a las víctimas con una cantidad aún por determinar.

El abogado de Guzmán, Jeffrey Lichtman, calificó la petición de sentencia como “superflua” y dijo que la compensación era “dinero en teoría, no en la realidad”. Agregó que “el gobierno aún no localiza un solo centavo” de los supuestos 12.600 millones de dólares que supuestamente Guzmán ganó con la venta de estupefacientes y que los fiscales quieren decomisar.

Guzmán fue declarado culpable en febrero de asociación delictuosa para cometer homicidio y de narcotráfico.

Su audiencia de sentencia está programada para el 17 de julio.

La mala hora del Ejército de Colombia

(Por. Catalina Oquendo.- EL PAÍS).- Las malas noticias sobre el Ejército colombiano no se han detenido en las últimas semanas. A las denuncias sobre el posible regreso de los falsos positivos, como se conoce a las ejecuciones extrajudiciales por parte de uniformados, se han sumado varias investigaciones sobre presuntos hechos de corrupción que involucran a varios generales; y, ahora, en un caso diferente, la Fiscalía ha detenido a 12 suboficiales involucrados en presuntos actos de corrupción.

Aunque desde febrero se han denunciado posibles irregularidades y la aparición de formularios en los que se exigía a los altos oficiales doblar las cifras de muertos en combate, el ministro de Defensa, Guillermo Botero, esperó hasta este martes para tomar cartas en el asunto. Pidió explicaciones al general Jorge Romero Pinzón, comandante de Acción Integral y Desarrollo del Ejército; envió a vacaciones al general Adelmo Fajardo, segundo comandante de las Fuerzas Armadas; y ordenó el traslado de dependencia al general Eduardo Quiroz, jefe del comando de apoyo de contrainteligencia.

“No todo se sabía, no se conocían a fondo algunas de esas investigaciones. El fin de semana recabamos información y como consecuencia y debido a la política de cero tolerancia nos propusimos adelantar acciones”, dijo el ministro Botero a medios de comunicación al responder a la pregunta de por qué no se actuó antes si las investigaciones se conocían desde el año pasado.

En su edición de domingo, la revista Semana reveló testimonios de tres personas, entre ellas un empresario, que señalaron al general Jorge Romero de entregar salvoconductos de armas a cambio de dinero, cuando fue comandante de la Cuarta Brigada, entre 2015 y diciembre de 2017. La investigación del semanario también salpicó al actual segundo comandante del Ejército, a quien señalaron de desviar dineros para asuntos personales. Y finalmente, al general Eduardo Quirós, por presionar a militares que estaban entregando información sobre falsos positivos a medios de comunicación.

The New York Times había informado sobre la existencia de documentos en los que el general Nicacio Martínez les pedía a varios oficiales duplicar resultados de muertes en combate, lo que despertó el recuerdo de los falsos positivos ocurridos durante el mandato de Álvaro Uribe, y que de acuerdo con la Fiscalía se contabilizan en 2.248 casos de ejecuciones extrajudiciales. Ante la evidencia de los documentos, el Gobierno de Iván Duque decidió retirarlos.

Pero internamente, según indicaron varios oficiales, se desató una cacería para conocer quiénes eran las fuentes de los periodistas, lo que incluyó pruebas de polígrafo, amenazas e incluso ofertas de dinero y permisos. Tras estas presiones, de acuerdo con Semana, estaría Quirós.

Las denuncias por el regreso de los falsos positivos se iniciaron en febrero cuando José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, alertó que Duque ascendería a Nicacio Martínez, actual comandante general del Ejército a pesar de que, si bien no tuvo una participación directa sí fue el segundo comandante y jefe del Estado Mayor de una brigada señalada por 283 ejecuciones extrajudiciales. El ministro Botero enfrentó una moción de censura por parte del Congreso de la que salió airoso y Martínez fue ascendido. Sin embargo, las nuevas denuncias de corrupción volvieron a agitar el mar de denuncias en el que se encuentra el Ejército.

Precisamente, la Fiscalía capturó a doce suboficiales del Ejército por un caso diferente del de los generales. Según el organismo investigador, estos militares se dedicaban presuntamente a “falsificar documentos y a realizar trámites ilícitos para ascensos y cambio de unidades militares”. Serán investigados por fraude procesal, acceso abusivo a un sistema informático, tráfico de influencias de servidor público, prevaricación por acción, falsedad en documento privado y concierto para delinquir. Y, por otro lado, la Procuraduría abrió investigación disciplinaria contra doce soldados por abuso de autoridad en un caso ocurrido en 2018, cuando una mujer resultó herida con cuatro impactos de bala mientras pasaba por un retén militar en el oriente del país.

Parlamento venezolano enviará denuncias de violación de derechos humanos a CPI

(AFP).- El Parlamento venezolano, controlado por la oposición, pedirá a la Corte Penal Internacional (CPI) que anexe las denuncias de la ONU sobre graves violaciones de derechos humanos en Venezuela a sus investigaciones sobre presuntos crímenes de lesa humanidad en este país.

La Asamblea acordó la solicitud durante una sesión que debatió el martes un informe de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, quien denunció ejecuciones, detenciones arbitrarias y torturas en Venezuela, tras una visita al país en junio.

Liderados por el jefe legislativo Juan Guaidó, reconocido como presidente del país por medio centenar de naciones, los diputados decidieron pedirle a la Fiscalía de la CPI que incorpore dichos casos «como elemento probatorio en las investigaciones que en ella cursan sobre crímenes de lesa humanidad en Venezuela».

Para ello, enviarán el documento a La Haya, sede del tribunal.

En el reporte publicado el pasado 4 de julio, Bachelet informó del asesinato de miles de personas por parte de las fuerzas de seguridad venezolanas durante el último año y medio.

En febrero de 2018, la CPI puso en marcha investigaciones preliminares por «presuntos crímenes» en Venezuela durante manifestaciones contra el presidente socialista, Nicolás Maduro, que dejaron unos 125 muertos en 2017.

Luego, en septiembre de 2018, Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Paraguay y Perú solicitaron a la Corte que investigara los crímenes contra la humanidad que -aseguran- ha cometido el gobierno de Maduro. Este pedido fue respaldado por Francia y Alemania, generando el rechazo de Caracas.

Guaidó consideró que las denuncias de Bachelet son un «punto de inflexión importante» en la presión internacional al líder chavista, a quien tilda de «dictador» y «usurpador», y advirtió a los militares -considerados pilar del gobernante- que podrían enfrentar a la justicia por complicidad.

«Hoy todos los que sostienen a este régimen (…) o quieren voltear para otro lado ante la violación flagrante de derechos humanos también son cómplices de la dictadura», sostuvo el opositor, quien promete sacar a Maduro del poder este año «por las buenas o por las malas».

Maduro rechazó el lunes el informe de Bachelet, asegurando que se lo «dictó» Estados Unidos, mientras el número dos del oficialismo, Diosdado Cabello, convocó para el próximo sábado a una protesta que denunciará su supuesta parcialidad.

Además de la CPI, el Parlamento acordó enviar el documento al Consejo de Seguridad de la ONU y varios organismos regionales.

Reemplazado en la práctica por la oficialista Asamblea Constituyente, las decisiones del Legislativo son consideradas nulas desde 2016 por el Tribunal Supremo de Justicia, de línea chavista.

“Venezuela es uno de nuestros aliados más importantes”

(Por. María R. Sahuquillo.- EL PAÍS).- Tras años de alianza, y con Venezuela sumida en una profunda crisis económica, social y política, Rusia no ve a Caracas, y a Nicolás Maduro, como un socio necesitado. “Creo que somos iguales en esta alianza”, asegura Serguéi Riabkov, viceministro de Exteriores de Rusia.

“Venezuela se ha convertido en uno de nuestros socios más importantes, no solo estratégicos sino también aliados”, insiste. Riabkov (Moscú, 59 años), un peso pesado de la política exterior rusa, visitará Caracas la semana que viene para asistir a la reunión de países no alineados. Un viaje de agenda, afirma Riabkov, pero que se ha percibido desde fuera, también, como una muestra de apoyo al Gobierno de Maduro.

“Apreciamos sinceramente cómo nuestros amigos venezolanos nos apoyan en un amplio abanico de temas, desde cómo votan con nosotros en varias resoluciones en la Asamblea general de la ONU; hasta en cómo debemos dirigir lo que espero sea una resistencia internacional más unificada a las sanciones extraterritoriales de EE UU”, apunta en una entrevista, en una de las grises salas del histórico edificio de Exteriores en Moscú.

Rusia, segundo acreedor del país latinoamericano —tras China— se ha convertido en uno de los principales apoyos de Maduro, ahora que más de 50 países —entre ellos EE UU y la mayoría de los europeos— han reconocido al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente encargado el pasado enero. Rusia lleva meses acusando a Washington de maniobrar para desestabilizar el país latinoamericano.

“Interactuamos continuamente con Venezuela no solo brindando ayuda económica por la situación difícil que vive; también asesorando y compartiendo consejos”, asegura Riabkov. Moscú y Caracas tienen importantes acuerdos en el sector de los hidrocarburos y la energía; también en el de la minería. Además, Rusia, con una potente industria de defensa, ha vendido desde 2001 armas a Venezuela y mantiene con el país latinoamericano “acuerdos de cooperación técnica militar”. Pactos “transparentes, configurados en términos muy precisos” tanto dentro de la legislación rusa como de la internacional, defiende Riabkov, responsable ministerial de las relaciones con América.

Moscú envió a un centenar de militares a Venezuela para “asesorar” al Ejército venezolano, un envío que alimentó las suspicacias de la comunidad internacional. Además, varias informaciones apuntan que también empresas privadas rusas han enviado paramilitares a Venezuela, algo que el Kremlin siempre ha negado de manera rotunda. “Damos servicio al equipo que fue adquirido por Venezuela a lo largo de los años”, señala el viceministro ruso. “Ningún suministro de equipo militar ruso a Venezuela constituyó en ningún momento un cambio en el equilibrio de fuerzas en la región”, recalca.

Riabkov defiende esos acuerdos y asegura que el enfoque de Rusia es “tremendamente responsable”, y que hay disposiciones que “evitan radicalmente” que el material que suministra a Caracas “acabe en manos de personas que no están suficientemente controladas por los Gobiernos de la región”.

El viceministro de exteriores acusa a EE UU de difundir la idea de una posible intervención militar para desequilibrar el país. “Nos preocupa una melodía continua de Washington, donde se tiende a hablar de que todas las opciones están sobre la mesa y nada puede excluirse. Eso crea deliberadamente una sensación de incertidumbre, de qué es posible y qué no en términos de la participación de Estados Unidos”, dice.

Para Riabkov, la única posibilidad ahora sobre la mesa es el diálogo. “El Gobierno del presidente Maduro mostró muy buena voluntad”, asegura. “Algunas personas de la oposición mostraron menos inclinación a participar”, añade. Rusia, que participa en el proceso de diálogo noruego, lleva tiempo ofreciéndose como mediador, y a la pregunta de si han conversado con la oposición, incluido Juan Guaidó, elude contestar directamente. “No nos cerramos a mantener ningún contacto. Sin embargo, decir que mantenemos un diálogo o contactos directos sería presentar nuestra postura de manera equivocada”, dice. “Tuvimos contactos, una comunicación de ida y vuelta; con nuestros amigos del Gobierno venezolano y otros, también”, asegura. Pero define el asunto como “muy sensible y delicado”. Y eso, “requiere que no lo hagamos público y trabajemos con discreción”, afirma.

La semana pasada, la ONU, tras una visita a Venezuela de su Alta Comisionada para los derechos humanos, Michelle Bachelet, hizo público un demoledor informe en el que hablaba de graves violaciones; también de violencia y abusos policiales. Un punto que otras organizaciones de derechos civiles y humanitarias ya han denunciado. Riabkov asegura que Rusia sigue de cerca la situación en el país latinoamericano y que ya ha emitido su análisis “en los formatos apropiados, fundamentalmente en Ginebra”. Y acusa a organizaciones, como Naciones Unidas, de falta de neutralidad. “En muchos casos estas estructuras trabajan en el terreno político”, asegura.

“La mejor manera de abordar las posibles inquietudes [sobre los derechos humanos en Venezuela] es el diálogo directo con las autoridades, con el Gobierno. Ellos deben tener derecho a responder, a hablar. Y no debe ser únicamente una calle de un solo sentido con solo críticas y sin consideración a las respuestas y acciones que emprende el Gobierno en esta área”, recalca.

En mayo, Estados Unidos aseguró que había mantenido conversaciones con piezas clave del régimen de Maduro para dejarle caer; y que este tenía planes de abandonar Venezuela pero que Moscú le frenó. Riabkov niega tajantemente “cualquier discusión de ese tipo entre Moscú y Caracas». Y acusa a Washington de “inyectar” en el discurso público “piezas de información que nada tienen que ver con la realidad”. “Vemos un constante flujo desde EE UU que malinterpreta nuestra postura, o incluso que ofrece al público internacional información errónea. Y no solo es una cuestión de evaluación errónea de donde está Rusia, qué hace, o qué quiere. Es un intento de construir una imagen de nuestro país como la del chico malo de la clase”, dice.

Con la llegada de Donald Trump, Moscú manifestó su esperanza de que las relaciones con Washington mejorarían. “Recibimos bien y siempre lo hemos hecho la declaración de Donald Trump de ir junto a Rusia. El problema es que a esta buena intención le sigue muy poca acción”. Riabkov considera que Rusia ha hecho un esfuerzo de acercamiento y lamenta que Washington no haya recogido el guante. “Pero también reconocemos que, dada la atmósfera actual en EE UU y los intentos de jugar el llamado ‘problema ruso’ o ‘injerencia rusa’, como un elemento de su agenda interna, quizá este enfoque sea demasiado ambicioso”. La alternativa, dice, sería encontrar pese a las sanciones algunos puntos en los que avanzar, como en la estabilidad y la seguridad. “También algunos problemas como Siria, Corea del Norte o Afganistán”.

Otra crisis de los misiles

Venezuela es otro dosier sobre la mesa en la confrontación con EE UU, en la que en las últimas semanas ha escalado el asunto iraní. Riabkov acusa a Washington, que abandonó el acuerdo nuclear con Irán y reimpuso sanciones al país, de presionar a Teherán para “maximizar la tensión”. Y de hacerlo sin ofrecer una alternativa. Señala que lo ocurrido con el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), que trataba de desactivar —durante al menos un decenio— el acceso iraní a la bomba atómica, a cambio de levantar las sanciones económicas que asfixiaban al régimen y que firmaron en 2015 Rusia, China, Reino Unido, Francia y EE UU, “es uno de los momentos más dramáticos de la historia reciente”. “La mayoría de la comunidad internacional consideraba el plan como uno de los acuerdos internacionales más equilibrados y menos ambiguos”, lamenta. Esta semana, Teherán ha confirmado que ya ha enriquecido uranio por encima del 3,67%.

El viceministro de Exteriores ruso se muestra seriamente preocupado, además, sobre el futuro del tratado de desarme nuclear de misiles de alcance intermedio, (conocido como INF), que Estados Unidos suspendió en febrero, tras acusar a Rusia de incumplirlo; Moscú, a su vez, ha firmado la salida de uno de los pactos clave de la Guerra Fría. Riabkov cree que el INF “no puede sobrevivir” y alerta del escenario que queda. “En el peor de los casos puede desencadenar una crisis comparable con la [de los misiles] cubana de 1962”. Para Moscú supondría un “cambio dramático” si EE UU y sus aliados de la OTAN cambian su intención actual y despliegan misiles de alcance intermedio cerca de las fronteras de Rusia.

“Supondría un acto desestabilizador (…). Mi esperanza es que impere la razón para evitar esto”, abunda.

Moscú espera ahora que Washington se siente a negociar una prórroga de otro acuerdo nuclear, el conocido como New Start. Aunque señala que el diálogo en este sentido es difícil.

Maduro exige a Bachelet que rectifique las «mentiras» del informe de DD.HH.

Caracas.- (EFE).- El gobernante venezolano Nicolás Maduro reveló este lunes que exigió «una rectificación de las mentiras» que, considera, están incluidas en el informe de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos sobre el país caribeño y afirmó que la alta comisionada Michelle Bachelet «dio un paso en falso» con ese reporte.

En rueda de prensa ofrecida en el Palacio de Miraflores, Maduro dio a conocer que la Cancillería venezolana «exigió una rectificación de las mentiras, falsedades, manipulaciones» que, esgrime, contiene el informe de «la señora Bachelet».

Además, dijo que enviará «una carta personal» a la expresidenta Bachelet, que se difundirá en Ginebra en un plazo de 48 horas, en la que le expondrá «varias verdades de la historia de América Latina», y le pedirá que «no se preste al fascismo, al golpismo y al intervencionismo».

Maduro sostuvo que el reporte de la ONU fue hecho por «gente muy enemiga de Venezuela y de la revolución bolivariana», y que en cualquier caso no siente «ninguna presión» pues «es un informe más».

En el documento presentado por Bachelet se denuncia que, especialmente desde 2016, el régimen de Maduro y sus instituciones han puesto en marcha una estrategia «orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al Gobierno».

El escrito se elaboró con más de 500 entrevistas en Venezuela y otros ocho países a presuntos testigos de violaciones a los derechos fundamentales, en un período comprendido entre enero de 2018 y mayo de 2019.

Considera Maduro que el informe está «cargado de mentiras, de manipulaciones» y que Bachelet «cedió a las presiones» y «dio un paso en falso al leer un informe que le elaboraron y que le dictaron desde el Departamento de Estado».

Acusó al enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, de ejercer presiones «personales contra la Bachelet».

Además lamentó haber recibido a la expresidenta chilena «con buena voluntad» y la señaló de haber querido «escuchar ni ver la verdad de Venezuela».

Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de petróleo en el planeta, atraviesa una acuciante crisis que se agudizó en enero pasado, cuando Maduro juró un nuevo mandato que no reconocen la oposición y parte de la comunidad internacional y, en respuesta, Guaidó proclamó un Gobierno interino.

La Administración de Guaidó cuenta con el apoyo de más de 50 Gobiernos, con el de Estados Unidos a la cabeza, pese a que no controla la burocracia o las Fuerzas Armadas del país.

Trump llama al embajador británico «chiflado, estúpido e imbécil pomposo»

Washington.- (EFE).- El presidente estadounidense, Donald Trump, elevó este martes sus críticas al embajador británico en Washington, Kim Darroch, a quien calificó de «chiflado, estúpido e imbécil pomposo», en medio de la polémica por la filtración de cables críticos con su Administración.

«El chiflado embajador que el Reino Unido ha endosado sobre EE.UU. no es alguien con quien estemos encantados, un tipo muy estúpido. Debería hablar a su país, y a la primera ministra Theresa May sobre su fallida negociación del brexit, y no estar molesto por mis críticas por lo mal que se gestionó», afirmó Trump en su cuenta de Twitter.

«No conozco al embajador, pero me han contado que es un imbécil pomposo», agregó.

El ministro de Comercio Internacional del Reino Unido, Liam Fox, que se encuentra de visita en la capital estadounidense tenía previsto reunirse este martes con Ivanka Trump, hija del presidente y asesora de la Casa Blanca.

No está claro si Darroch acompañará al ministro británico en sus encuentros con funcionarios estadounidenses, como es habitual entre los jefes de la legaciones diplomáticas.

Este lunes, el mandatario anunció que no tratará más con el embajador británico en Washington.

Las réplicas de Trump se producen después de la polémica surgida este fin de semana al filtrarse unos documentos redactados desde 2017 en los que Darroch criticaba a la Administración estadounidense.

En esos textos, revelados por el dominical británico Mail on Sunday, el embajador llegó a decir que para comunicarse con Trump es «necesario presentar argumentos simples, incluso rudos» a la vez que calificó a su Gobierno de «disfuncional» e «inepto».

May, que dejará el cargo a finales de mes, aseguró tener «completa fe» en Darroch, a través de un portavoz gubernamental británico, y consideró «totalmente inaceptables» los cables diplomáticos filtrados.

Pese a la histórica «especial relación» entre Londres y Washington, Trump ha tensado los vínculos con continuos ataques a May y varios políticos de gran relieve del Reino Unido, entre ellos el alcalde londinense, Sadiq Khan.