EE.UU. prepara una «serie de acciones» inmediatas contra el Gobierno de Maduro

(EFE).- EE.UU. está preparando una «serie de acciones» en los próximos días para aumentar la presión sobre el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció hoy el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

«Verán en los próximos días una serie de acciones que seguirán aumentando el nivel de presión contra los dirigentes venezolanos, quienes trabajan directamente en contra del mejor interés del pueblo venezolano», dijo Pompeo en una entrevista en la cadena Fox News.

«Estamos decididos a garantizar que los venezolanos expresen su opinión», agregó el jefe de la diplomacia estadounidense en alusión a un proceso electoral limpio en Venezuela, aunque no dio más detalles sobre las medidas que el Ejecutivo estadounidense planea llevar a cabo.

Estados Unidos ha impuesto varias rondas de sanciones contra miembros del Gobierno venezolano así como contra su deuda soberana y algunos de sus activos en territorio estadounidense.

El objetivo hasta ahora es aumentar así la presión sobre el Gobierno de Maduro, al que también se le ha limitado su capacidad de obtener liquidez en EE.UU.

Varios legisladores han llamado a la Administración Trump a incrementar las medidas de presión y las sanciones, aunque en las últimas semanas ha planeado la idea de que EE.UU. esté valorando una intervención militar, algo que nunca se ha descartado públicamente desde que llegara el multimillonario a la Casa Blanca.

El anuncio de Pompeo se produce apenas unos días antes de la Asamblea General anual de Naciones Unidas en Nueva York, a la que asisten jefes de estado de todo el mundo.

Maduro no ha acudido a la asamblea desde 2015 y esta semana afirmó que tampoco lo haría en esta ocasión porque le preocupa su propia seguridad.

EE.UU. sanciona a 33 personas y entidades por su relación con el Kremlin

Washington.- (EFE).- El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, impuso hoy sanciones contra 33 personas y entidades por su relación con los sectores de la inteligencia y la defensa del Gobierno ruso, informó en un comunicado la portavoz de la diplomacia estadounidense, Heather Nauert.

Entre los sancionados hay personas que están acusadas de haber colaborado con el Kremlin para interferir en las elecciones de EE.UU. de 2016, según detallaron en una rueda de prensa telefónica altos funcionarios del Gobierno estadounidense, que pidieron el anonimato.

La decisión de Washington significa que los 33 individuos y entidades serán aislados económicamente, puesto que Washington sancionará a quienes tengan intercambios financieros con ellos.

Pompeo también anunció sanciones contra la empresa china Equipment Development Department (EDD) y su director, Li Shangfu, por haber comprado armamento a la empresa estatal Rosoboronexport, la mayor exportadora rusa de armas, que anteriormente había sido sancionada por Washington.

La compañía china ha sido amonestada por adquirir, en 2017, aviones de combate Su-35 y, en 2018 equipos relacionados con el sistema de misiles tierra-aire S-400, detalló el Departamento de Estado.

Ahora esa empresa tendrá prohibido hacer transacciones financieras en EE.UU., no podrá exportar productos a territorio estadounidense y todas sus propiedades serán embargadas.

Washington tomó esa decisión al amparo de la conocida como ley CAATSA (por sus siglas en inglés), aprobada por el Congreso en julio de 2017 con el objetivo de imponer sanciones a Rusia.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó hoy una orden ejecutiva que amplía el poder de CAATSA y da mayor poder al Departamento de Estado y del Tesoro para imponer sanciones.

Un buen número de legisladores, entre los que figura el demócrata Bob Menéndez, habían criticado a Trump por no haber usado todo el poder que le dieron los demócratas y republicanos del Congreso para sancionar a Rusia, en respuesta a su supuesta injerencia en los comicios de 2016.

 

Israel teme perder margen de actuación en Siria tras la caída de un avión ruso

Jerusalén.- (EFE).- Israel envió hoy al jefe de su Fuerza Aérea a Moscú para dar explicaciones sobre el derribo el lunes de un avión ruso con 15 militares a bordo por fuego sirio que respondía a un ataque israelí, lo que ha provocado una crisis y hace temer por una pérdida de margen de actuación militar israelí en Siria.

«Las reuniones se celebraron con buen ánimo y los representantes compartieron un debate profesional, abierto y transparente sobre diversos asuntos. Ambas partes enfatizaron la importancia de los intereses de los Estados y la aplicación continua del sistema para evitar los conflictos», declaró en un comunicado el Ejército israelí sobre el encuentro en Moscú.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habló el martes con el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, para calmar las aguas, después de que el titular de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, acusase a Israel de una «provocación deliberada» que habría causado la caída del avión.

Moscú afirma que el patrón de vuelo de los cazabombarderos israelíes puso en riesgo a su avión Il-20, un turbohélice de reconocimiento y lucha electrónica, al confundir a la defensa aérea siria.

Netanyahu envió hoy a la capital rusa al teniente general Amikam Norkim, comandante de la Fuerza Aérea, al frente de una delegación militar que también incluye a oficiales de la Brigada de Cooperación Internacional y de la Dirección de Inteligencia y de Operaciones, para ofrecer la información de que disponen, que consideran exculpatoria.

Avigdor Lieberman, el ministro israelí de Defensa, afirmó hoy que está «dispuesto a dar a los rusos toda la información», y declaró: «No tenemos nada que esconder, actuamos como siempre lo hacemos».

El Ejército israelí argumenta que sus cazas no estaban cerca del avión ruso cuando llevaron a cabo el bombardeo pues ya habían regresado al territorio israelí cuando Siria lanzó los misiles que abatieron el aparato ruso, y acusa a las baterías sirias de disparar «extensiva, inexacta e indiscriminadamente sin molestarse en comprobar si había aviones rusos en vuelo».

Los ánimos rusos parecieron atemperarse tras la conversación entre Netanyahu y Putin, que fue seguida por declaraciones de este último atribuyendo la muerte de los 15 militares a «una trágica cadena de accidentes».

Pero el lenguaje de Moscú volvió hoy a ser muy duro en términos diplomáticos con un mensaje de la embajada rusa en Tel Aviv, que declaró que «Moscú ve como irresponsables y no amistosas las acciones de la Fuerza Aérea de Israel, que expusieron al avión Il-20 ruso al peligro y llevaron a la muerte de 15 hombres en servicio».

La legación advirtió en un comunicado de que «Rusia tomará todas las medidas necesarias para eliminar la amenaza a la vida y seguridad de nuestros militares que luchan contra el terrorismo».

El analista israelí del International Crisis Group, Ofer Zalzberg, recomienda a quienes vieron en las palabras de Putin una absolución total de Israel a que presten cuidadosa atención «al fuerte tono y la elección de vocabulario» del mensaje difundido hoy por Exteriores ruso.

Israel asegura que no cambiará su comportamiento en Siria y que seguirá actuando para evitar que Irán y la milicia chií Hizbulá se instalen en ese país y posicionen misiles de alta precisión que podrían ser usados para atacar su territorio, pero también está interesado en continuar la coordinación en materia de seguridad con Moscú y necesita que esta crisis sea superada.

La delegación israelí presentó hoy en Moscú pruebas sobre los intentos iraníes de consolidar su posición en la vecina Siria y la «trasferencia de armamento estratégico a Hizbulá».

Amos Harel, analista de Defensa del diario «Haaretz», cree que el incidente ha puesto al país en una posición «extremadamente difícil» con los rusos, que podría «influir negativamente en la libertad de acción estratégica» de la que los aviones de combate han disfrutado hasta ahora en el frente norte.

En el diario «Yediot Aharonot», Yosi Yehoshua coincide en que, a corto plazo, la libertad de actuación israelí en Siria puede verse restringida, tanto en la amplitud de operaciones como en términos de coordinación con Rusia.

Moscú podría exigir una mayor antelación en las comunicaciones para informar de un ataque (en este caso se habría informado solo un minuto antes del bombardeo) y también que estas sean más específicas, y no generales como lo son ahora, cuando Israel no detalla con exactitud los objetivos que va a atacar.

Además, los analistas advierten de que Moscú podría obligar a Israel a excluir de su ámbito de actuación la región de Latakia, donde tuvo lugar el suceso y que acoge bases militares aéreas y navales rusas.

«El incidente es probablemente un duro golpe a la confianza del Ministerio de Defensa ruso sobre el israelí», opina Zalzberg.

El analista Alex Fishman piensa que las consecuencias de la crisis ya han empezado, con el repentino anuncio de Rusia a Grecia de que iniciará hoy unas maniobras aéreas en el área entre Nicosia y Latakia, lo que supone el cierre de ese espacio aéreo.

«Es la primera fase del plan ruso para cerrar dos espacios aéreos a los aviones extranjeros: la zona de la costa siria y la zona de Damasco, lo que restringiría enormemente toda la actividad aérea israelí en esos sectores», advierte en el «Yediot Aharonot».

Los narcocultivos baten un nuevo récord en Colombia

Por. EL PAÍS).- Ya es oficial. A pesar de los enormes esfuerzos de los últimos años, Colombia no ha conseguido revertir el aumento constante de los cultivos ilícitos. El nuevo Gobierno, presidido por Iván Duque, se enfrenta al desafío de reducir la mayor cantidad de hectáreas de coca de las que se tenga registro. En 2017, según el informe anual del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci), presentado este miércoles en Bogotá, se produjo un incremento del 17 %, equivalente a 25.000 hectáreas sembradas. La extensión total creció de 146.000 a 171.000 hectáreas, la cifra más alta desde que la ONU vigila la extensión de esos cultivos.

“El 25% de la coca en el país se encuentra a menos de 20 kilómetros de una frontera”, siendo los límites con Venezuela y Ecuador donde más intenso es el fenómeno, subraya Bo Mathiasen, representante en Colombia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Los departamentos de Nariño y Putumayo -ambos fronterizos con Ecuador- y Norte de Santander -que limita con Venezuela-, concentran en conjunto el 60% de los narcocultivos. La producción potencial de cocaína alcanzó un nuevo récord en 2017: 1.379 toneladas. “Colombia necesita asistencia para esta gran tarea”, subraya Mathiasen.

Los funcionarios del nuevo Gobierno colombiano admiten que, debido a la dinámica de los narcocultivos, la cifra probablemente seguirá al alza este año. “Esta es una curva que va a en ascenso permanente y no encuentra su punto de inflexión”, se lamentó el ministro de Defensa, Guillermo Botero, sin ocultar su “inmensa” preocupación. “Este tema ya es tratado como un asunto de seguridad nacional”.

Las estadísticas, que ratifican a Colombia como el primer productor de coca en el mundo, se conocen justo cuando el país debate la conveniencia de retomar las fumigaciones con glifosato y enfrenta fuertes presiones por mostrar resultados al Gobierno de Estados Unidos: el presidente Donald Trump visitará el país latinoamericano en diciembre. Las autoridades colombianas ya autorizaron el uso de drones con glifosato. A finales del 2015 el Gobierno había suspendido las aspersiones aéreas con el herbicida, potencialmente cancerígeno, ante un fallo de la Corte Constitucional para aplicar el principio de precaución y un concepto de la Organización Mundial de la Salud.

Los últimos cuatro años han visto crecer tanto los narcocultivos como la tensión entre Bogotá y Washington, estrechos socios en la estrategia antinarcóticos desde 1999, cuando se concibió el Plan Colombia. En medio de oscilaciones, las hectáreas de hoja de coca se redujeron de 168.000 en el año 2000 hasta 48.000 tanto en 2012 como en 2013, el área más baja de la historia. Desde entonces han alcanzado, de acuerdo con las mediciones del Simci, 69.000 hectáreas en 2014, 96.000 en 2015 y 146.000 en 2016.

La estrategia antidroga también ha sido motivo de agrios debates políticos desde la campaña que llevó al poder a Duque, quien asumió el pasado 7 de agosto. Su antecesor, Juan Manuel Santos, pidió en distintos foros internacionales cambiar el enfoque en la lucha global contra el narcotráfico, con mayor énfasis en los países consumidores y abordándola desde el terreno de los derechos humanos y la salud pública. El nuevo gobierno apuesta por la erradicación forzada, y se ha mostrado crítico con la erradicación voluntaria pactada entre Santos y comunidades de campesinos. “Vamos a volver a la aspersión aérea y se va a instaurar la erradicación forzosa sin cerrarle la puerta a acuerdos de erradicación voluntaria que sean viables y eficaces”, explicó el canciller, Carlos Holmes Trujillo, en una entrevista reciente con este periódico.

Las drogas ilícitas han sido por décadas el combustible para el conflicto armado en Colombia. Si bien los años recientes de crecimiento coinciden con la negociación en La Habana del acuerdo de paz que Santos selló con las FARC a finales de 2016, la exguerrilla, hoy desarmada y convertida en partido político, se comprometió en el pacto a romper cualquier vínculo con el narcotráfico y ayudar a combatirlo. Sobreviven, en cualquier caso, diversos grupos armados que se lucran del narcotráfico, entre ellos las disidencias de las FARC que se apartaron del proceso de paz.

Los resultados del Simci, publicados tres meses después de la fecha en que habitualmente se divulgan, llegan después de la medición de la Oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, que suele registrar un número mayor. Ese estudio señaló que los cultivos ilícitos en Colombia alcanzaron 209.000 hectáreas, un incremento anual de 11 %. Las dos mediciones utilizan distintas metodologías, y si bien los números difieren, muestran la misma tendencia al alza.

La oposición de Zimbabue boicotea la inauguración de la nueva legislatura

Harare.- (EFE).- Los diputados de la coalición opositora zimbabuense Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), que resultó derrotada en las urnas el pasado 30 de julio, boicotearon hoy la primera sesión del Parlamento en la nueva legislatura y el discurso inaugural del presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa.

Los legisladores del MDC, que obtuvieron 63 de los 210 escaños de la Cámara Baja, decidieron salir de la Asamblea antes del discurso de Mnangagwa para protestar contra el que consideran un presidente ilegítimo salido de unas elecciones fraudulentas.

«Cuando no reconoces la legitimidad de alguien, no puedes escuchar a esa persona dando un discurso», explicó el diputado del MDC Innocent Gonese a los medios después del discurso del mandatario.

Cuando Mnangagwa comenzó hoy su discurso, los diputados se levantaron y comenzaron a salir ante la estupefacción de los legisladores de la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF).

La televisión estatal, que cubrió en directo el acto, no emitió la partida de los legisladores opositores, ya que comenzó su emisión justo cuando el presidente comenzó a hablar.

Mnangagwa pidió al nuevo Parlamento, liderado en más de dos tercios por la ZANU-PF, que considere para su nuevo curso una batería de leyes de todo tipo, entre ellas, algunas que allanen el camino a los inversores.

«Es hora de que, como miembros del Parlamento y líderes políticos, enfoquemos nuestros esfuerzos en cumplir las promesas que hicimos a los electores», dijo el presidente.

Desde que Mnangagwa llegó al poder, después del golpe de Estado que derrocó en noviembre a Robert Mugabe, el nuevo mandatario ha prometido reconstruir la economía de Zimbabue, tras años de aislamiento internacional y las políticas controvertidas del expresidente que incluían la incautación de tierra a propietarios blancos o la apropiación de compañías extranjeras.

A pesar de que Mnangagwa ha querido marcar distancias con quien fue su líder durante años, el presidente llegó hoy al Parlamento en Harare, como antaño hizo Mugabe, en Rolls Royce y escoltado por policía montada a caballo con uniformes de la era colonial.

Trump eleva la tensión con China al acusarla de influir en las elecciones de EE.UU.

Washington.- (EFE).- El juego de amenazas y represalias entre EE.UU. y China se recrudeció hoy con las sanciones impuestas por Pekín por valor de 60.000 millones de dólares en respuesta a las de Washington, mientras que el presidente Donald Trump acusaba al país asiático de tratar de influir en las elecciones.

«China ha afirmado de manera abierta que está tratando activamente de impactar y cambiar nuestra elección atacando a nuestros granjeros, rancheros y trabajadores industriales por su lealtad a mi», dijo Trump en un mensaje su cuenta de Twitter.

Las elecciones legislativas estadounidenses tendrán lugar el próximo 6 de noviembre, y en ellas se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes así como un tercio del Senado.

Actualmente, los republicanos controlan ambas cámaras, pero las encuestas señalan que el partido del presidente podría perder al menos el control en una de ellas.

Se trata de la primera vez en la que explícitamente Trump apunta a China por diseñar sus aranceles de manera que afecten a productos procedentes de estados que votaron masivamente por el candidato republicano en los comicios presidenciales de 2016, con el supuesto objetivo de perjudicar a los legisladores republicanos.

Los aranceles chinos han tenido en el punto de mira la carne de cerdo, de pollo, soja, sorgo y lácteos estadounidenses, cuyos centros de producción se concentran en estados del centro y Medio Oeste del país, y que son tradicionalmente republicanos.

Trump insistió en que China se ha aprovechado de EE.UU. en materia comercial «durante muchos años».

«Saben también que soy el que conoce cómo pararlo. Habrá represalias grandes y rápidas contra China si nuestros granjeros, rancheros y/o nuestros trabajadores industriales son afectados», agregó.

Las palabras del mandatario se produjeron minutos antes de que Pekín anunciase aranceles a productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares, en respuesta a los gravámenes del 10 % que Washington aplicará a 200.000 millones de dólares en importaciones chinas.

«Estamos profundamente apesadumbrados», afirmó hoy el Ministerio de Comercio del país asiático, que manifestó su esperanza de que «EE.UU. reconozca las consecuencias dañinas de su acción y rectifique a tiempo con medidas convincentes».

Pese a las continuas amenazas por parte de ambas potencias, hasta la fecha únicamente se han impuesto aranceles mutuos por valor de 50.000 millones de dólares, que se aplicaron en dos fases (una inicial a bienes de 34.000 millones y una segunda a productos por valor de 16.000).

Una vez más, ambas partes ofrecieron un espacio a la mesa de diálogo para rebajar las tensiones, al indicar que no entrarán en vigor hasta el próximo 24 de septiembre.

Washington y Pekín trabajan, en paralelo, para sostener un nuevo ciclo de negociaciones comerciales que está previsto y que en principio tendrían lugar entre el 27 y 28 de septiembre en la capital estadounidense, aunque aún no se han concretado.

El secretario de Comercio de EE.UU., Wilbur Ross, reiteró hoy que los aranceles han sido diseñados con el objetivo de «modificar el comportamiento» de China y que se busca «establecer un campo de juego comercial equilibrado».

Ross advirtió, además, de que Pekín se están quedando «sin balas» para responder a las sanciones dado que las exportaciones estadounidenses a China son mucho menores que las chinas a EE.UU.

Desde la comunidad empresarial, sin embargo, el nerviosismo sigue creciendo ante la constatación de que las dos mayores economías mundiales están ahondando sus posturas proteccionistas.

«El escenario de que China se acabe rindiendo subestima su capacidad para seguir enfrentando fuego con fuego. El Gobierno estadounidense corre el riesgo de una espiral descendente de ataques y contraataques, que no beneficia a nadie», sostuvo William Zarit, presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU. en China, en un comunicado.