Detienen a gerente de ONPE por fallas en elecciones

Lima. Perú. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El funcionario José Samamé Blas, gerente de Gestión Electoral de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), fue detenido este lunes como parte de las investigaciones por las fallas en la distribución de material electoral que afectaron el proceso de votación en Lima.

La intervención se realizó el lunes 13 de abril a las 10:34 a.m., según información de la Policía Nacional del Perú, en el marco de una investigación por el presunto delito de omisión, rehusamiento o demora en actos funcionales.

El caso se originó tras las demoras en la entrega de material electoral registradas el domingo 12 de abril, lo que provocó retrasos en la instalación de mesas y dejó sin votar a más de 52 mil ciudadanos en al menos 13 locales de Lima.

La Ministerio Público del Perú evalúa si el funcionario incurrió en irregularidades relacionadas con la contratación de la empresa Servicios Generales Galaga S.A.C., o si se modificaron los términos de referencia para facilitar dicho proceso.

Antes de su detención, Samamé Blas presentó su renuncia ante el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, asumiendo responsabilidad por los hechos, aunque sostuvo que la institución cumplió con las acciones previstas para la distribución del material.

No obstante, en su carta reconoció que se registraron “fallas logísticas que han afectado el normal despliegue del material electoral en diversos locales de votación en la ciudad de Lima”.

“Reconozco la responsabilidad y lamento profundamente lo sucedido”, señaló el exfuncionario en el documento de dimisión.

Las autoridades continúan con las diligencias para determinar responsabilidades en un caso que ha puesto en cuestión la eficiencia del sistema logístico electoral en la capital peruana.

Fujimori lidera elecciones Perú con 56% de actas

Lima. Perú. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- Las elecciones generales en Perú continúan generando expectativa y controversia, luego de que, con más del 56% de actas contabilizadas, Keiko Fujimori se mantenga en el primer lugar de la votación con cerca del 17% de los votos válidos.

El proceso electoral, realizado el 12 de abril de 2026, aún no concluye completamente debido a problemas logísticos que obligaron a extender la votación para unos 6.000 ciudadanos en Lima.

Según los resultados preliminares de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), ninguno de los candidatos alcanzará la mayoría necesaria para evitar una segunda vuelta, prevista para el próximo 7 de junio.

En la disputa por acompañar a Fujimori en el balotaje, se configura un empate técnico entre Rafael López Aliaga, Jorge Nieto Montesinos y Roberto Sánchez, según un conteo rápido de la encuestadora Ipsos.

El director de Ipsos, Alfredo Torres, explicó que los resultados actuales reflejan principalmente el voto urbano, mientras que el respaldo en zonas rurales aún no se ha incorporado plenamente al conteo.

Este factor resulta clave, ya que el apoyo a López Aliaga se concentra en áreas urbanas, mientras que Sánchez mantiene mayor presencia en regiones rurales del país.

En paralelo, el proceso electoral se ha visto empañado por denuncias presentadas por el Jurado Nacional de Elecciones contra el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, y otros funcionarios, por presuntas irregularidades en la organización de los comicios.

De acuerdo con el Ministerio Público del Perú, las fallas en la entrega de material electoral impidieron la instalación de 187 mesas de sufragio en 13 locales de votación, afectando a más de 55 mil ciudadanos.

Estos comicios, que convocaron a más de 27 millones de peruanosincluidos 1,2 millones en el extranjero—, se desarrollan en un contexto de marcada fragmentación política, con 35 candidatos presidenciales, la cifra más alta en la historia del país.

El resultado final definirá no solo a los contendientes de la segunda vuelta, sino también el rumbo político de una nación que ha tenido ocho presidentes en la última década.

Hezbolá exige cancelar reunión Líbano-Israel

Libano. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El líder de Hezbolá, Naim Qassem, instó este lunes al gobierno de Líbano a cancelar una reunión prevista con Israel en Washington, reafirmando el rechazo del grupo a cualquier negociación directa con el Estado israelí.

“Rechazamos las negociaciones con la entidad usurpadora israelí”, afirmó Qassem en un discurso televisado, en el que pidió una “postura histórica” para suspender el encuentro diplomático.

La reunión, programada en Washington D.C., contemplaba la participación de representantes diplomáticos de ambos países para explorar la posibilidad de negociaciones directas, en medio de una guerra activa entre Israel y Hezbolá.

Mientras las autoridades libanesas priorizan alcanzar un alto el fuego, Israel ha descartado esta opción y apuesta por avanzar hacia conversaciones formales de paz. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha insistido en el desarme de Hezbolá como condición clave para cualquier acuerdo duradero.

En el terreno, la escalada militar continúa. Horas después de que Irán y Estados Unidos anunciaran una tregua, Israel lanzó más de un centenar de ataques en distintas zonas de Líbano, incluidos sectores densamente poblados de Beirut.

Desde el inicio del actual conflicto el 2 de marzo, los enfrentamientos han dejado más de 2.000 muertos y han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas, agravando la crisis humanitaria en el país.

El conflicto tiene raíces históricas que se remontan a la década de 1980, cuando Hezbolá surgió como fuerza guerrillera contra la ocupación israelí del sur del Líbano. Hoy, el grupo —respaldado por Irán— mantiene un papel determinante en la política y seguridad del país.

En este contexto, voces dentro del propio Líbano cuestionan el rol de Hezbolá en la escalada del conflicto, acusándolo de actuar alineado con intereses regionales. Sin embargo, dirigentes del grupo sostienen que sus acciones buscan prevenir una ofensiva mayor de Israel.

La tensión actual pone en evidencia la fragilidad de los intentos diplomáticos y el riesgo de una escalada regional más amplia en Medio Oriente.

EE.UU. e Irán cierran diálogo sin acuerdo en Pakistán

Islamabad. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- Estados Unidos e Irán concluyeron sin acuerdo las conversaciones de paz y alto el fuego celebradas en Islamabad, tras más de 21 horas de negociaciones que dejan en incertidumbre la continuidad de la tregua de dos semanas.

El vicepresidente estadounidense JD Vance, quien encabezó la delegación de su país, calificó el diálogo como “sustantivo”, aunque aseguró que Irán decidió no aceptar las condiciones planteadas por Washington. Según afirmó, esta decisión representa “una mala noticia para Irán mucho más que para Estados Unidos”, y señaló que se mantuvo en contacto permanente con el presidente Donald Trump durante las conversaciones.

Vance subrayó que no hubo un compromiso claro por parte de Teherán respecto a renunciar al desarrollo de armas nucleares, objetivo central de la política exterior estadounidense en este proceso. “Ese es el objetivo principal del presidente, y es lo que hemos tratado de lograr a través de estas negociaciones”, indicó.

El vicepresidente también aseguró que la delegación estadounidense actuó “de buena fe” y dejó sobre la mesa una propuesta final que calificó como la “última y mejor oferta”. No obstante, evitó precisar los siguientes pasos tras el vencimiento del alto el fuego de 14 días acordado inicialmente entre Estados Unidos, Irán e Israel.

Por su parte, la delegación iraní, encabezada por Mohammad Bagher Ghalibaf y el ministro de Exteriores Abbas Araghchi, reiteró sus condiciones durante reuniones con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif. Entre sus “líneas rojas” figuran compensaciones por daños derivados de ataques previos y la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero.

Mientras tanto, mediadores paquistaníes han instado a ambas partes a mantener el alto el fuego vigente, en un intento por evitar una escalada en la región. La falta de consenso, sin embargo, mantiene en vilo la estabilidad regional y evidencia las profundas diferencias entre Washington y Teherán.

Perú vota este domingo con 35 candidatos sin favorito

Perú. (Pablo Sanmartín Rodríguez). Perú acude este domingo 12 de abril de 2026 a las urnas para elegir a sus autoridades nacionales del periodo 2026-2031, en un proceso electoral marcado por la fragmentación política y la ausencia de un favorito claro. Más de 27 millones de ciudadanos están convocados a votar en unos comicios obligatorios que, según analistas, se perfilan hacia una segunda vuelta en junio.

La candidata conservadora Keiko Fujimori encabeza las encuestas con cerca del 15% de intención de voto, seguida por el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga. En la contienda también destacan figuras como el humorista Carlos Álvarez, en una carrera electoral altamente atomizada donde ninguno de los aspirantes se acerca al 50% necesario para ganar en primera vuelta.

El récord de 35 candidaturas evidencia la profunda fragmentación del sistema político peruano, cuestionado por amplios sectores de la ciudadanía. La saturación de opciones y la falta de liderazgos consolidados han incrementado la incertidumbre entre los votantes, muchos de los cuales expresan descontento con la actual clase política.

El proceso electoral se desarrolla tras una década de inestabilidad institucional en Perú, país que ha tenido ocho presidentes en los últimos años. Varios de estos mandatarios han sido destituidos, investigados o encarcelados por casos de corrupción, lo que ha debilitado la credibilidad de las instituciones.

La desconfianza ciudadana es uno de los rasgos predominantes del escenario político. De acuerdo con Latinobarómetro, más del 90% de los peruanos manifiesta tener poca o ninguna confianza en el Gobierno y el Parlamento, uno de los niveles más altos en América Latina.

En paralelo, la inseguridad se ha consolidado como una de las principales preocupaciones del electorado. El aumento de homicidios, extorsiones y la presencia de redes criminales ha intensificado el debate público en torno a las políticas de seguridad, convirtiéndose en un eje central de la campaña.

Hungría vota: Orbán y Magyar en elección histórica

Hungría. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- Hungría inició este domingo una de las elecciones más trascendentales de las últimas décadas, en un proceso que enfrenta al actual primer ministro Viktor Orbán con el líder opositor Péter Magyar, en una votación que podría redefinir el rumbo político del país y su relación con Europa.

Los colegios electorales abrieron a las 6:00 en Hungría, en una jornada marcada por la expectativa nacional e internacional. Analistas describen estos comicios como un referéndum sobre los 16 años de gobierno ininterrumpido de Orbán, quien ha mantenido una supermayoría parlamentaria desde 2010.

El actual mandatario enfrenta el mayor desafío de su carrera política ante Magyar, un exaliado convertido en rival, que ha logrado consolidar el apoyo de una oposición tradicionalmente fragmentada. Según encuestas recientes, el partido Tisza podría incluso alcanzar una mayoría parlamentaria significativa, lo que marcaría un cambio histórico en el país.

La campaña electoral ha estado marcada por ataques personales, acusaciones cruzadas e incidentes aislados de violencia, reflejando la alta polarización del escenario político. De acuerdo con analistas como Szabolcs Dull, es la primera vez que Orbán enfrenta a un único rival con posibilidades reales de derrotarlo.

Desde su regreso al poder en 2010, Orbán ha impulsado profundas reformas en la Constitución, las instituciones y los medios de comunicación, consolidando un modelo político que ha generado tensiones con la Unión Europea. Su postura firme en temas como la migración y su cercanía con Vladímir Putin han reforzado su perfil como figura clave de la derecha dura en Europa.

Por su parte, Magyar irrumpió en la política tras romper con el Gobierno en 2024 y fundar el partido Tisza, con el que logró un notable respaldo en las elecciones europeas. Su campaña se ha centrado en captar el voto en zonas rurales y ciudades pequeñas, prometiendo tanto un cambio de gobierno como una renovación de la oposición.

El proceso electoral es seguido de cerca en capitales como Bruselas y Washington, debido a sus implicaciones geopolíticas. Hungría ha mantenido tensiones con la UE, incluyendo el bloqueo de iniciativas clave, y su papel en el escenario internacional la ha convertido en un punto de disputa entre corrientes nacionalistas y liberal-demócratas.

Figuras internacionales como Donald Trump han respaldado a Orbán, mientras que Magyar ha recibido apoyo dentro del Partido Popular Europeo, incluyendo líderes como Donald Tusk.