Obama y Putin acuerdan intentar resolver la guerra en Siria antes de que termine su mandato

(Por. ABC).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, han coincidido en la necesidad de lograr una solución para Siria durante el tiempo que le queda al primero en la Casa Blanca, es decir, antes del 20 de enero, según ha informado el Kremlin.

En ese sentido, ambos dirigentes han acordado que sus ministros de Exteriores, Sergei Lavrov y John Kerry, continúen con los contactos al respecto, informa la agencia de noticias rusa Sputnik. La Casa Blanca ha matizado que el objetivo de estos contactos es una reducción de la violencia en Siria.

Asimismo, los mandatarios han lamentado la falta de avances en lo que respecta al conflicto de Ucrania. Obama, en concreto, ha instado a Rusia a cumplir los compromisos incluidos en el Acuerdo de Minsk, según la Casa Blanca.

Putin y Obama han mantenido este domingo una breve conversación Lima, donde se celebra la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

«Al empezar la reunión de trabajo, se saludaron y conversaron durante un rato», ha explicado el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en rueda de prensa recogida por la agencia de noticias rusa.

Anteriormente, Moscú había señalado que ambos mandatarios se cruzarían «de una forma u otra» durante la cumbre de la APEC, pero dejó claro que no está programada una reunión formal.

Cómo se logró el único acuerdo que todos los países del mundo han firmado y cumplido

(Por. BBC Mundo).- Cuando Mario era niño convirtió su baño en un laboratorio de química, en el que pasaba horas jugando con tubos de ensayo y pociones, soñando con que algún día se convertiría en un científico.

Más tarde consiguió trabajo en un renombrado laboratorio y un día, cuando tenía 30 años, llevó a cabo un experimento que reveló que algo aterrador estaba sucediendo sobre nuestras cabezas.

Lo que descubrió eventualmente llevó a esta noticia:

Pero hubo que esperar décadas para escuchar estas buenas nuevas de junio de este año: la capa de ozono, lo único que hay entre nosotros y la radiación mortal, después de mucho tiempo empezó a sanarse del daño que le habíamos hecho.

Cuáles son las razones por las que la capa de ozono se está «sanando»

¿Cómo?

Es una gran historia: una que prefigura el drama de la política del cambio climático, que implica el avance de la ciencia, la resistencia de la industria, los temores sobre el caos económico y muchas y tortuosas negociaciones.

Y todo comienza con Mario Molina, un científico ganador del premio Nobel, quien nació en México y se mudó a Estados Unidos a trabajar en la Universidad de California, Irvine.

Fue junto con su supervisor Frank Sherwood Rowland, apodado «Sherry», que a mediados de la década de los 70 empezó a estudiar un grupo particular de químicos llamadosclorofluorocarbonos o CFCs, uno de los químicos inventados en la llamada era del descubrimiento de principios del siglo XX.

Y entre todos esos productos que los diligentes químicos inventaban, los CFCs eran considerados los más revolucionarios.

Esos «químicos milagrosos» iban a cambiar la manera en la que vivíamos; absorbían calor y no eran tóxicos como los compuestos venenosos que venían a reemplazar.

«Se convirtieron en un éxito industrial», recuerda Molina.

«Se usaban en aerosoles y eso se volvió un gran negocio, de manera que cantidades significativas de estos químicos industriales usados a principios del siglo pasado fueron liberados a la atmósfera».

Hallan cuatro nuevos gases artificiales que dañan la capa de ozono

Thinkstock aerosol La idea de que el desodorante que usabas estaba afectando la estratosfera no era la más intuitiva. 1

En esa época los científicos ya sabían que cuando los CFCs de las neveras o los aerosoles eran liberados, se elevaban a través de la atmósfera de la Tierra hasta llegar a la capa de ozono.

Lo que Molina quería averiguar era qué sucedía después.

«Nos tomó apenas unos pocos meses darnos cuenta de que había un problema potencial… uno muy serio».

Una serie de experimentos que Rowland y Molina llevaron a cabo en su laboratorio revelaron que cuando los químicos del CFC llegaban a la estratósfera y la radiación del sol los destruía, liberaban átomos de cloro.

Y no sólo eso…

«Sabíamos, por nuestras investigaciones, que un solo átomo de cloro podía, en principio, destruir miles de moléculas de ozono».

Lo que habían descubierto era tan aterrador que al principio pensaron que estaban cometiendo un error.

«Recuerdo que dije: ‘¡Ay, parece una locura! Mejor chequeo de nuevo».

Y lo hizo. Una y otra vez. Y todas las veces obtuvo el mismo resultado.

Peligro de cáncer

Todo indicaba que los químicos que se usaban como refrigeradores, aerosoles, aire acondicionado, pinturas y más en todo el mundo estaban destruyendo la capa de ozono.

Eso significaba que el riesgo de que a millones de personas les diera cáncer de la piel era más grande.

En 1974, Molina y Rowland publicaron un artículo describiendo su hallazgo.

La ciencia era rigurosa y la amenaza, obvia.

La reacción esperada fue de horror instantáneo y, poco después, iniciaron los llamados a encontrar una solución.

En vez de eso…

«Algunos científicos lo cuestionaron como una idea potencialmente loca. Y los del mundo industrial declararon que no iban a dejar de producir esos químicos sólo porque alguien postulaba que podían hacer algún daño», cuenta Molina.

Pero no se dieron por vencidos.

Hicieron algo que hoy en día es habitual pero que en ese entonces, entre los científicos, era poco común: hablaron con periodistas, políticos, estudiantes, otros científicos… con quienquiera que estuviera dispuesto a escucharlos.

Lo que se necesitaba eran pruebas. Pruebas que vinieran de más allá del laboratorio. Mucho más allá: de la estratosfera.

Y en 1984, eso es lo que consiguieron.

El hueco ignorado por los satélites

Un equipo de científicos fue a la Antártica, donde habían estado midiendo los niveles de ozono por más de 30 años y recibiendo resultados extraordinarios.

En 1985 publicaron sus conclusiones: habían descubierto un hueco gigante en la capa de ozono.

Y algo que también resultaba preocupante: que los satélites de la NASA no lo habían detectado.

«Lo que pasó fue que los satélites habían sido programados para descartar la información si registraban menos de la mitad de la cantidad natural de ozono, pues se asumía que la medición estaba errada», explica Molina.

En otras palabras, el daño era tan grave que los dispositivos no le daban crédito.

«Por eso nadie se dio cuenta años antes».

Para Molina y Rowland, ésta era la evidencia que necesitaban de que los CFCs estaban destruyendo el ozono.

Entretanto, los activistas no habían esperado por la evidencia. Para ellos, no había tiempo que perder.

La campaña

Hoy en día es más fácil lograr que la gente se preocupe por el planeta pero en los años 80 la idea estaba apenas echando raíces.

En Londres, en la oficina principal de Friends of the Earth (FoE), hoy una red global ecológica enorme, trabajaban en ese entonces apenas siete personas, pero por ser una organización internacional ya tenían una cuota de influencia.

No obstante, persuadir a la gente de que se interesara por gases invisibles que estaban muy por encima de sus cabezas no era fácil

Lo lograron valiéndose de lo que el ecologista y escritor Jonathan Porritt -uno de los siete que trabajaban en esa oficina de FoE- llama una «ley de campaña».

«Si algo toca el cuerpo humano directamente, llama más la atención que algo que sucede lejos».

Así que a pesar de que el volumen de los CFCs que se usaban como refrigerantes y con otros propósitos industriales era mucho mayor al que se utilizaba en los aerosoles, fueron estos últimos los protagonistas de la campaña.

«El acto físico de presionar la boquilla rociadora para que saliera el espray de un desodorante hacía que la gente se enfocara en lo que liberaba en el medio ambiente», le explica a la BBC.

Aunque la campaña fue hecha antes de la era de las redes sociales, y se tenían que valer de panfletos que entregaban en las calles, lograron que la gente empezara a hablar del tema.

Y de repente, un golpe de suerte.

«Un día me llamó uno de los activistas para decirme: ‘¡Jonathan, esto es absolutamente maravilloso: la princesa Diana se unió a la campaña!'».

Las compañías

En todo el mundo, la presión sobre las firmas que producían CFCs estaba aumentando.

Campañas de concientización que advertían sobre el riesgo de cáncer cutáneo y daños a la vista aparecían por TV y radio, en pósters y botones.

En Japón, un coro de niños cantaba sobre los peligros del adelgazamiento del ozono; en Australia el que lo hacía era Sid, la gaviota cantarina.

Getty Images Carteles en India Lo que ocurría en la estratósfera cautivó la imaginación de muchos en todo el mundo. 1

Todos hablaban del ozono, incluyendo los políticos, que ya estaban en conversaciones con las grandes compañías químicas.

La posibilidad de establecer una regulación estaba ya sobre la mesa y los productores de CFCs no se podían quedar con los brazos cruzados.

No obstante, la posición de firmas como Imperial Chemical Industries (ICI), la mayor manufacturera de químicos británica, era que había que esperar a que la evidencia científica fuera clara.

«Podríamos suspender la producción de un día para otro y, en el contexto general de ICI, no le restaría mucho a nuestras ganancias», declaró un ejecutivo de la empresa en ese entonces. «Afectaría el empleo de varios miles de personas, pero lo más importante sería el efecto en nuestros clientes y la vida en general».

«Toda la industria de distribución de alimentos, la industria de bienes perecederos, la industria de bienes eléctricos cesarían de repente», advirtió.

Con el descubrimiento del hueco sobre Antártica todo cambió.

La política internacional

A finales de la década de los 80, las grandes firmas de químicos habían aceptado que los CFCs estaban destruyendo el ozono.

Tenían alternativas listas pero eran mucho más costosas, por lo que temían que los clientes no las compraran. Así que no suspendieron la producción: ninguna quería ser la primera

Se necesitaba algo que pudiera forzarlas a hacerlo, y la ONU le encargó esa misión a Iwona Rummel Bulska, una abogada polaca, y a Mostafa Tolba, un carismático científico egipcio.

Las primeras reuniones no fueron alentadoras.

«Francia y varios otros países decían ‘¿De qué están hablando? No hay ningún problema grave'», recuerda Rummel.

No obstante, la abogada y el científico encargados de crear un tratado para prohibir los CFCs estaban decididos a hacerlo.

Concertaron reuniones en Ginebra, Viena y Londres. Eran charlas relajadas e informales con una característica clave: no tenían que terminar con ningún acuerdo.

«Los invitados no venían como miembros oficiales de las delegaciones pues el tema era tan delicado que tenían que poder hablar abiertamente», cuenta Rummel

El principio de precaución

Lo primero que trataron de hacer fue cerrar la brecha entre Estados Unidos -que quería una prohibición total- y los europeos, que preferían ir más despacio y esperar a que se recolectara más información científica.

Fue entonces que la ONU adoptó una estrategia distinta: crearon el principio de precaución.

«Incluso si no se cuenta con el 100% de certeza científica, es mejor prevenir que tratar de compensar después, pues no se puede reponer la capa de ozono en la estratósfera», le explica la abogada a la BBC.

Ese argumento surtió efecto.

En 1987, la ONU decidió que era hora de intentar establecer un tratado.

En septiembre, delegados de todo el mundo asistieron a dos semanas de negociaciones en Montreal.

Todo el trabajo de preparación que el equipo de Tolba y Rummel había hecho dio resultado: los delegados no sólo se conocían entre ellos sino que se tenían confianza.

En todo caso, hasta el último minuto, los funcionarios estuvieron modificando y añadiendo cosas. No fue sino hasta el final del último día de la conferencia que terminaron el borrador del acuerdo.

Un acuerdo que tuvo que ser rápidamente traducido a seis idiomas… cuando no había computadoras, y que tenía que ser firmado, en el lugar indicado.

«Estábamos tan cansados que los delegados firmaban en la página que no era o se llevaban el bolígrafo y me tocaba salir a perseguirlos», recuerda Rummel.

De alguna manera, en medio del caos, lo lograron: crearon un tratado que muchos describen como el más exitoso acuerdo internacional de medioambiente alcanzado jamás.

Sólo el principio

Acordaron cortar 50% de CFCs y químicos relacionados en 12 años. Nada parecido había sido firmado hasta entonces.

Pero ése no fue el final de la historia.

Después de la firma del tratado en 1987, las reuniones continuaron, con objetivos más ambiciosos.

Pocos años más tarde, acordaron aumentar la reducción de CFCs de 50% a 100% y hacerlo en 10 años, no en los 12 estipulados originalmente.

Para no afectar a la industria química de una manera irreversible y convencerla de que cooperara, ofrecieron ventajas comerciales.

Con las compañías químicas del mundo desarrollado a bordo, el siguiente paso era convencer a países en desarrollo como China e India, que apenas estaban empezando a usar CFCs para sus refrigeradores y aires acondicionados y, como es comprensible, eran reacios a la idea de dejarlos de lado.

Thinkstock edificios con unidades de aire acondicionado A pesar del esfuerzo con los CFCs, el aire acondicionado se sigue pagando caro, en términos medioambientales. 1

«Estaban de acuerdo con que algo se tenía que hacer pero había sido el mundo industrializado principalmente el que había causado el problema», explica María Nolan, quien en los años 90 fue una de las encargadas de que se cumpliera el acuerdo.

«Teníamos que encontrar una manera razonable de manejar el asunto».

Se les ocurrió entonces una ingeniosa idea: los países industrializados debían financiar proyectos en el mundo en desarrollo que ayudaran a encontrar alternativas a los CFCs.

Asombrosamente, todos estuvieron de acuerdo.

Así nació el Fondo Multilateral para la Implementación del Protocolo de Montreal, el primero de este tipo, y desde su creación ha invertido más de US$3.000 millones.

Con ese apoyo financiero, más y más países en desarrollo firmaron el protocolo: 147 en total.

Y ése tampoco es el final feliz de la historia.

En las décadas desde que el Protocolo de Montreal fue firmado, ha habido más reuniones y más acuerdos; más países lo han suscrito y más químicos han sido prohibidos.

De hecho, el más reciente fue en Ruanda hace apenas unas semanas, y la noticia fue:

«Casi 200 países llegaron a un acuerdo para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, suspendiendo el uso de HFCs, ampliamente usados en neveras, aerosoles y unidades de aire acondicionado».

Irónicamente, los HFCs fueron introducidos como una alternativa a los CFCs, pero resultó que contribuyen al calentamiento global. Ahora van a ser eliminados progresivamente.

«El acuerdo podría evitar medio grado centígrado de calentamiento. Teniendo en cuenta que estamos tratando de restringir el calentamiento a 2 grados, esto representaría el 25% del objetivo».

El tratado del ozono sigue en uso. No es un documento histórico sino un acuerdo vivo.

Y, hasta el momento, es el único tratado que ha sido ratificado por todos los países del mundo.

Un segundo terremoto sacude a Nueva Zelanda, luego de que el primero dejara dos muertos y desatara una alerta de tsunami

(Redacción BBC Mundo).- Un segundo potente terremoto de magnitud 6,2 golpeó en la madrugada de este lunes a la Isla Sur de Nueva Zelanda, tal como había sucedido 24 horas antes en la misma zona.

El primero había sido de magnitud 7,8 y ocurrió a la medianoche local de este domingo (11:02 GMT), dejando dos personas muertas, informó el primer ministro, John Key.

Ese primer sismo desató una alerta de tsunami, lo que provocó que las personas en la costa este abandonaran sus hogares hacia el interior o a tierras más altas.

Dos horas después, el tsunami impactó.

En un momento dado el ministro de Defensa Civil sugirió que en la costa oriental podían llegar a impactar olas de hasta 5 metros de alto, «Puede que la primera oleada no sea la más fuerte. La actividad de tsunamis continuará por horas», advirtieron las autoridades neozelandesas.

No obstante, en la ciudad de Kaikoura, ubicada en la zona de alerta de tsunami, hasta ahora las olas alcanzaron una altura máxima de 2,5 metros, según el sitio Weatherwatch.co.nz.

Luego, la alerta de tsunami bajó a advertencia costera.

El primer movimiento telúrico tuvo el epicentro a 91 kilómetros al nordeste de Christchurch, que ya fue golpeada por un fuerte terremoto en 2011 y que dejó 185 muertos.

Christchurch se ubica aproximadamente a 300 kilómetros al sur de la capital, Wellington, en la costa este de la Isla Sur.

«Ha sido terrorífico»

«Estábamos durmiendo pero la casa empezó a temblar y nos despertamos. El temblor seguía y seguía. Parecía que la casa se iba a caer», le dijo un habitante de Christchurch a la agencia de noticias AFP.

Otro neozelandés, Hayley Colgan, lo describió en Twitter como «el más terremoto más terrorífico que he sentido en Nueva Zelanda en 23 años».

Por su parte, el diario local The Herald informó que el temblor se sintió hasta en la capital, Wellington, donde saltaron las sirenas y los ciudadanos salieron a las calles.

Y según los primeros reportes, en Cheviot, un pueblo cercano al epicentro, algunas casas sufrieron daños.

Chrus Hill, un bombero de Cheviot, dijo en la emisora local RadioNZ que fueron puerta por puerta para evacuar a los residentes y que «todo el mundo parecía estar bien».

«Hay un montón de escombros en las casas, pero por ahora no parece que haya pasado nada muy malo».

En septiembre pasado otro sismo de magnitud 7.1 volvió a azotar el país. Tuvo el epicentro a 169 kilómetros al nordeste de Gisborne, en la Isla del Norte.

Le siguió una alerta de tsunami pero, aunque no dejó víctimas, sí causó daños materiales.

Nueva Zelanda está situada sobre el que se conoce como el Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como Cinturón Circumpacífico o Anillo de Fuego.

Donald Trump gana las elecciones presidenciales de EE UU

(Por. EL PAIS).- El republicano Donald Trump ha conmocionado a medio Estados Unidos y al mundo entero al derrotar a la demócrata Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Trump, un populista con un discurso xenófobo y antisistema, será el próximo presidente de Estados Unidos.

Con el apoyo masivo de los estadounidenses blancos descontentos con las élites políticas y económicas, e inquietos por cambios demográficos acelerados, Trump rompió los pronósticos de los sondeos y logró una victoria que aboca a su país a lo desconocido.

Nadie como Trump supo entender el hartazgo con el establishment, con el que se identificaba a Clinton. La ola populista global ha llegado a la Casa Blanca.

El mundo esperaba ver a la primera mujer en la presidencia de EE UU, después de tener a un presidente afroamericano.

Ocurrió lo inesperado. Los votantes eligieron a un demagogo, un hombre que ha reavivado algunas de las tradiciones más oscuras del país, que ha colocado en el centro del discurso político el insulto y la descalificación, un admirador de Vladímir Putin que amaga con reformular las alianzas internacionales de EE UU y lanzar un desafío al vecino del sur, México.

A medida que llegaban los resultados en los Estados clave y Trump sumaba victoria tras victoria, se disparaba el desconcierto de los especialistas en sondeos, de los estrategas demócratas, los mercados financieros y las cancillerías occidentales.

La victoria en Florida, Estado que el presidente Barack Obama, demócrata como Clinton, ganó dos veces, abrió la vía para la victoria de un magnate inmobiliario y estrella de la telerrealidad que ha sacudido los cimientos de la política tradicional.

Trump ganó después en Carolina del Norte, en Ohio y Pensilvania, entre otros Estados que Clinton necesitaba para ganar.

La llegada de Trump a la Casa Blanca puede suponer una ruptura con algunas tradiciones democráticas de EE UU como es el respeto a las minorías y con la tranquila alternancia entre gobernantes que discrepaban de su visión del país, pero no en los valores fundamentales que le han sostenido desde su fundación.

Trump, que ha prometido construir un muro en la frontera con México y prohibir la entrada de musulmanes a EE UU, ha demostrado que un hombre prácticamente solo, contra todo y contra todos, y sin depender de donantes multimillonarios, es capaz de llegar a la sala de mandos del poder mundial.

A partir del 20 de enero, allí tendrá al alcance de la mano la maleta con los códigos nucleares y controlará las fuerzas armadas más letales de planeta, además de disponer de un púlpito único para dirigirse su país y marcar la agenda mundial.

Desde la Casa Blanca podrá lanzarse, si cumple sus promesas, a batallas con países vecinos como México, al que quiere obligar a sufragar el muro. México, vecino y hasta ahora amigo de EE UU, será el primero en la agenda del presidente Trump.

El republicano ha desmentido a todos los que desde hacía medio año pronosticaban su derrota. Ha derrotado a los Clinton, la familia más poderosa de la política estadounidense en las últimas tres décadas, si se exceptúa a otra familia, los republicanos Bush, que también se oponían a él.

Se enfrentó al aparato de su propio partido, a los medios de comunicación, a Wall Street, a las grandes capitales europeas y latinoamericanas y a las organizaciones internacionales como la OTAN.

Su mérito consistió en entender el malestar de los estadounidenses víctimas del vendaval de la globalización, las clases medias que no han dejado de perder poder adquisitivo en las últimas décadas, los que han visto cómo la Gran Recesión paralizaba el ascensor social, los que asisten desconcertados a los cambios demográficos y sociales en un país cuyas élites políticas y económicas les ignoran.

Los blancos de clase trabajadora —una minoría antiguamente demócrata que compite con otras minorías como los latinos o los negros pero que carece de un estatus social de víctima— han encontrado en Trump al hombre providencial.

También la corriente racista que existe en el país de la esclavitud y la segregación halló en Trump un líder a medida.

Trump pronosticó durante la campaña un Brexit multiplicado por cinco, en alusión a la decisión de Gran Bretaña, en referéndum, de salir de la Unión Europea. Y se ha cumplido. La furia populista a ambos lados del Atlántico consigue así su mayor victoria. El golpe se dirige a las élites estadounidenses y globales.

Y es una prueba de que tiempos de incertidumbre son el caldo de cultivo idóneo para los líderes con los sensores para identificar los temores de la sociedad y con un mensaje simplificador que identifique al enemigo interno y externo.

Los interminables escándalos, reales o inventados, de Clinton lastraron su candidatura. Pocos políticos se identificaban tanto con las élites como ella. A fin de cuentas, es la esposa de un presidente y EE UU, un república fundada contra las dinastías, ya tuvo suficiente con los presidentes Bush padre e hijo.

Los estadounidenses querían probar algo distinto, y en un año de cambio, después de ocho con un demócrata en la Casa Blanca, no había candidato más nuevo que Trump, ninguno que representase mejor que él un puñetazo al sistema, el intento de hacer borrón y cuenta nueva con la clase política de uno y otro partido.

No importaron sus salidas de tono constante, ni sus mentiras, ni sus ofensas a los excombatientes, ni sus declaraciones machistas. No importó que EE UU tuviese un presidente popular del mismo partido demócrata, ni que la economía hubiese crecido a ritmo sostenido en los últimos años y el desempleo se hubiese reducido a niveles de plena ocupación.

La victoria del republicano deja una sociedad fracturada. Las minorías, las mujeres, los extranjeros que se han sentido insultadas por Trump deberán acostumbrarse a verlo como presidente. También deja una sociedad con miedo.

El presidente electo ha prometido deportar a los 11 millones de inmigrantes sin papeles, una operación logística con precedentes históricos siniestros. El veto a la entrada de los musulmanes vulnera los principios de igualdad consagrados en la Constitución de EE UU.

Su inexperiencia y escasa preparación alimentan la incógnita sobre cómo gobernará. Una teoría es que una vez en el despacho oval se moderara y que, de todos modos, el sistema de contrapoderes frene cualquier afán autoritario. La otra es que, aunque este país no haya experimentado un régimen dictatorial en el pasado, las proclamas de Trump en campaña auguran una deriva autoritaria.

Hay momentos en los que las grandes naciones dan giros bruscos. Cuando se trata de Estados Unidos de América, el giro afecta a toda la humanidad. El 8 de noviembre de 2016 puede pasar a la historia como uno de estos momentos.

Sismo más poderoso en 35 años sacude centro y sur de Italia

NORCIA, Italia (Por GREGORIO BORGIA, NICOLE WINFIELD y COLLEEN BARRY.- AP).- Un nuevo y poderoso terremoto el domingo en Italia central derribó edificios que habían resistido sismos anteriores y provocó el pánico entre los pobladores, que salieron corriendo a las calles, pero en principio no causó muertes.

El temblor de magnitud preliminar de 6,6 fue el más fuerte en el país en casi 36 años. Que no hubiese muertes se debió en gran medida a que miles de pobladores abandonaron sus hogares la semana pasada después de dos fuertes remezones en la misma zona montañosa.

Se reportaron unos 20 heridos, muchos de ellos con lesiones menores, dijeron las autoridades.

La cadena de los Apeninos en el centro de Italia, situada sobre una gran falla geológica, ha sufrido decenas de grandes terremotos. El del 24 de agosto pasado, de magnitud 6,1, causó casi 300 muertes.

Los temblores del miércoles dejaron a miles de personas sin techo, pero la única muerte se debió a un infarto.

«Desde 1980 que no enfrentábamos un terremoto de esta magnitud», dijo el director de Protección Civil, Fabrizio Curcio.

Aludía a un temblor de magnitud 6,9 en la región de Nápoles, que causó unas 3.000 muertes y enormes daños en noviembre de 1980.

Los pobladores aterrados por un temblor constante corrieron a las plazas y calles al ser despertados por el sismo del domingo a las 7.40 de la mañana. Se sintió hacia el norte hasta Salzburgo, Austria, y hacia el sur hasta Puglia, en el taco de la bota.

Curcio dijo que las autoridades acudían con ayuda en helicópteros, ya que muchas vías estaban cerradas por deslizamientos. Unas 3.600 personas ya habían sido enviadas a la costa después del temblor de la semana pasada y la evacuación continuaría, dijo Curcio.

La población más cercana al epicentro fue la antigua ciudad de Norcia, la patria de San Benito, el padre del monasticismo y famosa por su monasterio benedictino. Testigos dijeron que de la catedral de San Benito, del siglo XIV, solo quedó en pie la fachada.

«Fue como si se derrumbara toda la ciudad», dijo la funcionaria municipal Giuseppina Perla a la prensa local. Los muros antiguos sufrieron daños, lo mismo que otra iglesia célebre del lugar, la de Santa María Argentea, conocida por sus frescos del siglo XV.

Imágenes de la televisión mostraron a un grupo de monjas que corrían a la plaza principal, y la torre del campanario parecía a punto de derrumbarse. Monjas y curas se arrodillaron en la plaza a rezar, y un bombero pidió a un sacerdote que llamara a la gente a mantener la calma, para impedir que se lanzaran a buscar a sus seres queridos.

El vicealcalde Pierluigi Altavilla dijo que su casa seguía en pie, pero todo en su interior se había derrumbado.

«Es como si hubiese explotado una bomba dentro de la casa», dijo a la televisora Sky TG24.

El terremoto se produjo en el fin de semana largo del Día de Todos los Santos, el martes. El jerarca de la Iglesia en Umbria, cardenal Gualtiero Bassetti, exhortó a los sacerdotes a celebrar misas en espacios abiertos y no en iglesias debido al peligro de derrumbes, informó la prensa.

Los alcaldes de poblaciones como Castelsantangelo sul Nera dijeron que algunos ataúdes fueron expulsados de sus nichos en los muros de los cementerios.

«La escena es indescriptible», dijo el alcalde Mauro Falcucci a la prensa.

El terremoto afectó un conjunto de poblaciones de montaña, muchas de ellas de importancia histórica, que aún no se recuperaban de los temblores de la semana pasada, como Norcia, Visso, Castelsantangelo sul Nero y Preci.

Varios importantes sitios turísticos de Roma y el palacio presidencial fueron cerrados mientras se verificaban los daños.

La basílica San Pablo Extramuros fue cerrada durante horas debido a la caída de un poco de revestimiento, y luego reabierta. Los bomberos no hallaron daños en San Pedro y otras basílicas vaticanas.

El papa Francisco mencionó el terremoto durante la bendición dominical. «Rezo por los heridos y las familias que han sufrido los mayores daños, así como por los socorristas y el personal de primeros auxilios», dijo el pontífice.

El Centro Sismológico Europeo-Mediterráneo estimó la magnitud del terremoto del domingo en 6,6 o 6,5, con epicentro 132 kilómetros al noreste de Roma y 67 kilómetros al este de Perugia, cerca del epicentro del temblor de la semana pasada. El Servicio Geológico de Estados Unidos lo estimó en 6,6.

El terremoto más mortífero de la historia reciente italiana sigue siendo el de Messina en 1908, que destruyó esa ciudad de Sicilia y dejó decenas de miles de muertos. (Winfield informó desde Roma, Barry desde Milán).

Siria: El Estado Islámico ataca con un lanzamisiles un helicóptero Mi-8 ruso

(Por. RT).- Un helicóptero Mi-8 de las Fuerzas Aéreas rusas fue atacado con un lanzamisiles este sábado mientras efectuaba una misión de ayuda humanitaria en la gobernación siria de Hama, informa RIA Novosti. Según el reporte, debido a la altura alcanzada por el helicóptero y la capacidad de evasión del piloto se logró eludir el impacto.

El ataque fue realizado por combatientes del Estado Islámico que utilizaron un sistema de defensa aérea portátil. El incidente ocurrió cerca de las 11:00 a.m., cuando el helicóptero Mi-8 asignado a trabajos de ayuda humanitaria se encontraba transportando a oficiales del Centro ruso para la reconciliación de las partes en el conflicto de Siria.

Según información emitida por el mismo centro, los extremistas del Estado Islámico recibieron dos sistemas portátiles de defensa antiaérea proveniente del territorio iraquí. Estas armas son utilizadas por los combatientes para cubrir posiciones en cercanías a Hama.

Los yihadistas pretenden tomar el control de la carretera que conduce a la ciudad de Alepo y así frenar la ofensiva del Ejército del Gobierno sirio.

El helicóptero Mi-8 en Siria

El Mi-8 es un helicóptero de transporte bimotor producido desde 1960 en la fábrica de desarrollo de maquinaria Mil de Moscú. Existen versiones modificadas de este helicóptero, que son equipadas con armamento para el ataque a objetivos en tierra. Precisamente uno de estos helicópteros fue derribado el pasado 1 de agosto por fuego disparado desde tierra, cuando regresaba a la base aérea de Jmeimim, tras entregar ayuda humanitaria en Alepo.

En aquella ocasión fallecieron los tres miembros de la tripulación y dos oficiales del Centro ruso para la reconciliación de las partes en conflicto en Siria. «Murieron heroicamente porque trataron de desviar la máquina con el fin de minimizar las bajas sobre el terreno», declaró respecto a este hecho el portavoz de la presidencia de Rusia, Dmitri Peskov.