Alemania quiere evacuar a unas 10.000 personas de Afganistán

Berlín.- (EFE).- El Gobierno alemán aspira a evacuar de Afganistán a unas 10.000 personas, según explicó la canciller Angela Merkel en una reunión de la dirección de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), como recogen de forma coincidente varios medios.

«Para todos aquellos que han construidos en el progreso y la libertad, especialmente para las mujeres, son momentos amargos», aseguró la canciller en ese encuentro, según testigos.

El portavoz del Ejecutivo alemán, Steffen Seibert, calificó también de «amarga» la evolución de los hechos tras «años de compromiso internacional» en Afganistán, en una rueda de prensa en Berlín.

Alemania comenzó la evacuación de sus nacionales y personal diplomático el domingo por la noche, con el traslado de un grupo de 40 personas en un avión de las fuerzas aéreas estadounidenses a Doha.

Tres aviones de transporte militar del tipo A400M se han desplazado de Alemania a Afganistán para la evacuación, que está desarrollándose con problemas por el caos en el aeropuerto de Kabul.

«Por lo que sabemos, ahora mismo no es posible el tráfico aéreo debido al alto número de personas desesperadas que están en la pista del aeropuerto», afirmó este mediodía un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Desde el Gobierno se ha insistido en que la «prioridad absoluta» consiste en «evacuar a cuantas personas necesitadas de protección sea posible», tanto nacionales como colaboradores locales, cuestión en la que se concentran todos los esfuerzos.

El plan del Ministerio de Defensa, según informó anoche su ministra, Annegret Kramp-Karrenbauer, es trasladar a esas personas en primer lugar a Uzbekistán, donde se establecerá un puente aéreo para seguir con la operación.

El gobierno de Berlín cree que la toma de Afganistán por parte de los talibanes generará una nueva oleada de refugiados.

El papa pide que cesen las armas y se establezca el diálogo en Afganistán

Ciudad del Vaticano.- (EFE).- El papa Francisco expresó su preocupación por la situación en Afganistán, donde los talibanes han conquistado gran parte del país, y pidió que cesen las armas y se pueda abrir un dialogo para que la población pueda volver a vivir en paz.

«Me uno a la unánime preocupación por la situación en Afganistán. Os pido que recéis al Dios de la paz para que cese el ruido de las armas y las soluciones puedan encontrarse en una mesa de dialogo y así la martirizada población pueda volver a sus casa y a vivir en paz y en seguridad en el pleno respeto reciproco», dijo el papa Francisco al concluir del rezo del ángelus en la plaza de San Pedro.

Los talibanes han llegado a las afueras de Kabul, donde el Gobierno afgano reconoció que se produjeron «disparos», aunque los insurgentes aseguran que no entrarán en la capital por la fuerza y están negociando una transición de poder.

Los talibanes elevaron este domingo a 26 las capitales regionales capturadas en poco más de una semana con la anexión de la suroriental Gardiz, la central Nilli, y la oriental Jalalabad, la quinta ciudad más grande de Afganistán.

Afganistán: el caos en el aeropuerto de Kabul mientras una multitud de afganos intentan huir del Talibán

(Redacción – BBC News Mundo).- Escenas de pánico se han vivido en el aeropuerto de Kabul, en Afganistán, mientras una multitud de residentes desesperados intentan huir tras el regreso al poder en la capital afgana del Talibán.

Algunos testigos le dijeron a la BBC que al menos 3 civiles han muerto este lunes en medio del caos en el aeropuerto, cuya seguridad ha quedado en manos de tropas estadounidenses.

La mayoría de los vuelos comerciales han sido suspendidos, dejando varadas a cientos de personas.

EE.UU. y otros países corren contra el tiempo para evacuar a su personal.

El domingo, el Talibán declaró su victoria después del colapso del gobierno del presidente Ashraf Ghani, quien abandonó el país.

El retorno de los talibanes marca el fin de casi 20 años de intervención extranjera liderada por Estados Unidos.

Seúl y Washington inician maniobras militares pese a las amenazas de Pionyang

Seúl.- (EFE).- Corea del Sur y Estados Unidos iniciaron este lunes unas maniobras militares conjuntas anuales, pese a la reciente amenaza de Corea del Norte de desatar una «gran crisis de seguridad» por su celebración.

Las maniobras, que se prolongarán durante nueve días, se basan en simulaciones computerizadas y no ejercicios de campo, y son de naturaleza defensiva, señaló el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur (JCS, por sus siglas en inglés) en un comunicado.

El número de efectivos participantes será limitado por la covid-19 y su escala será así inferior a la de otras maniobras de marzo.

En varios mensajes publicados la semana pasada, el régimen norcoreano acusó a los aliados de «malograr» la oportunidad de un acercamiento por mantener las maniobras pese a sus esfuerzos por dialogar y volvió a interrumpir su comunicación directa con Seúl, que había reactivado el 28 de julio tras cortarla hace un año.

Seúl y Washingon celebran de forma regular maniobras militares, principalmente en primavera y verano, unos ejercicios ante los que Pionyang lleva décadas protestando al considerarlos un simulacro de invasión de su territorio y, por ello, una amenaza a su soberanía.

La dimensión de estos ejercicios se ha reducido en años recientes para facilitar las estancadas conversaciones destinadas a persuadir a Corea de Norte para que abandone sus programas nuclear y de misiles a cambio del alivio de sanciones, pero Pionyang viene demandando que las maniobras desaparezcan por completo.

Estados Unidos mantiene a unos 28.500 soldados en Corea del Sur a raíz de la Guerra de Corea (1950-1953), el conflicto civil por el que se dividió la península y al que se puso fin con un armisticio que nunca ha sido sustituido por un tratado de paz, lo que mantiene al territorio técnicamente en guerra.

Castillo, el presidente de Perú con la mayor desaprobación al iniciar mandato

Lima.- (EFE).- Pedro Castillo es el presidente de Perú con la aprobación más baja de los últimos 20 años al iniciar su mandato, con una aceptación del 38 %, casi la mitad que algunos de sus predecesores, según una encuesta publicada este domingo.

El sondeo realizado por la encuestadora Ipsos para el diario El Comercio señaló que la desaprobación del jefe de Estado, que asumió el cargo hace dos semanas, es del 45 %, mientras que el 17 % no precisó opinión.

Todos sus predecesores de los últimos 20 años habían iniciado su mandato con una amplia aprobación de entre el 55 % y el 60 % y una desaprobación que no superaba el 20 %, excepto Francisco Sagasti (2020-2021), que comenzó con una aceptación del 44 % y una desaprobación del 35 %.

Incluso Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), que ganó las elecciones presidenciales a la derechista Keiko Fujimori por unos 41.000 votos, un margen casi idéntico al de Castillo, inició su mandato con un 61 % de aceptación y un 16 % de desaprobación.

El rechazo a Castillo se concentra mayoritariamente en Lima, donde alcanza el 66 % frente a un 24 % que lo aprueba, cifras similares a los porcentajes de votación obtenidos por Fujimori y Castillo, respectivamente, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Por su parte, el primer ministro, Guido Bellido, imputado por la Fiscalía por presunta apología del terrorismo y presunto lavado de dinero en la supuesta financiación ilegal de su campaña electoral, cuenta con una desaprobación del 59 %.

Esta cifra puede incrementarse después de que el diario El Comercio reveló este domingo que el partido marxista Perú Libre financió supuestamente la campaña electoral de Bellido al Congreso con dinero obtenido de cobros ilícitos realizados por funcionarios del Gobierno regional de Junín, en el centro de Perú.

Sobre Bellido, el 57 % piensa que hace más caso al fundador y líder del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón, que a Castillo (26 %).

Asimismo, el 40 % piensa que Castillo «hace lo que Cerrón dice» y solo el 10 % cree que Cerrón no tiene ningún tipo de influencia sobre el presidente.

Precisamente, en una entrevista publicada el sábado por el portal Sudaca, Cerrón, que no pudo ser candidato presidencial por tener vigente una condena por corrupción por su gestión como gobernador regional de Junín, aseguró que con sus opiniones puede «rectificar» al Gobierno.

La encuesta se realizó el 12 y 13 de agosto a 1.203 personas adultas de todas las regiones del país y tiene un margen de error del 2,81 %.

Biden apuesta por el diálogo venezolano con las sanciones como garantía

Washington.- (EFE).- Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Joe Biden, se ha mostrado más favorable al diálogo como una opción para solucionar la crisis de Venezuela, pero se reserva las sanciones de la era de su antecesor, Donald Trump, como opción para mantener al Gobierno del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, en la mesa de negociaciones.

Las sanciones, que Washington empezó a aplicar en 2015 y que se multiplicaron durante la Administración de Trump (2017-2021), han alcanzado a Maduro, su círculo más cercano y a funcionarios y entidades como la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), de la que depende gran parte de los ingresos venezolanos.

Esta política, liderada por EE.UU. y replicada por Canadá y la Unión Europea, ha reducido la capacidad de maniobra financiera del Gobierno de Venezuela, un país ya golpeado por una crisis económica y política cocinada al calor de la caída de los precios del petróleo, que desde 2014 están por debajo de los 100 dólares por barril.

Maduro ha aceptado acudir al diálogo que comenzó el pasado día 13 en México con las sanciones entre las principales prioridades de su agenda.

Estados Unidos, apoyado por sus aliados, ha abierto la puerta a revisar las sanciones, pero ha supeditado cualquier cambio en ese sentido a «avances significativos» en estas conversaciones, posteriores a las de 2019 en Noruega y Barbados y las de 2018 en República Dominicana.

Y es que si bien los contactos entre Maduro y la oposición tendrán esta vez como testigo en la Casa Blanca a Biden, quien llegó al poder en enero pasado, la política de Washington hacia Caracas no ha variado apenas respecto a la de Trump.

«La arrogancia de Washington es estructural, no importa quién esté en la Casa Blanca», se quejó recientemente en Twitter el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, al rechazar por «ilegales y criminales» las sanciones estadounidenses.

Algunos analistas tienen una percepción diferente, y observan una mayor cercanía e incluso disposición a alguna concesión de parte de Estados Unidos.

Diego Area, director asociado del centro de estudio Atlantic Council para el caso de Venezuela, dijo a Efe que aunque Washington ha mantenido intacta su política hacia Caracas, sí se ha dado un cambio en la percepción sobre el inquilino de la Casa Blanca.

Biden es visto por la Administración de Maduro como «un actor confiable, con un interés de buscar alguna solución y de poder negociar y llegar a acuerdos», subrayó.

Esta opinión es compartida por la politóloga María Isabel Puerta, para quien el nuevo Gobierno en Estados Unidos no tiene «ninguna coincidencia» en la forma de aproximación al problema ni en la metodología de trabajo con la Administración de Trump, quien siempre dijo tener «todas las opciones» sobre la mesa, incluida la militar.

Ambos expertos anticiparon, sin embargo, el escaso margen de maniobra político de Biden en el tema de las sanciones cuando se avecinan las elecciones de medio término en Estados Unidos (en noviembre 2022) y en las que los demócratas -el partido del gobernante- se juegan la mayoría en el Congreso.

De cara a esos comicios, el estado de Florida -que alberga una importante comunidad de venezolanos y cubanos- puede terminar influyendo en las decisiones del presidente estadounidense sobre Venezuela e incluso Cuba.

Para Puerta, la crisis en Cuba -un aliado histórico de Maduro- y su impacto en Miami ha cerrado en la práctica cualquier posibilidad de flexibilización hacia Venezuela, especialmente después de las protestas inéditas que tuvieron lugar en la isla el pasado 11 de julio y han llevado a Biden a sancionar a funcionarios e instituciones en La Habana.

En un rápido vistazo al escenario del diálogo en México, el director para Venezuela de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Geoff Ramsey, dijo ver a una oposición que llega «desgastada, dividida y reprimida».

Por su parte, el Gobierno de Maduro se presenta en lo que Ramsey consideró «su punto más fuerte en los últimos años», aunque ello no implique un escenario más favorable para Caracas, dado el peso de las sanciones y la posibilidad de que se abra una investigación en la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de lesa humanidad.

Dicho proceso puede alcanzar a «autoridades civiles, miembros de las fuerzas armadas e individuos progobierno» en ese país.

De ahí que gane terreno entre los expertos la idea de que los contactos inaugurados el viernes con el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador como anfitrión puedan dar lugar a acuerdos «parciales y graduales», que permitan avanzar en un futuro hacia un pacto integral.

Laura Barros