EE. UU.: fiscal general autoriza investigación sobre supuesto fraude en los comicios presidenciales

(Yurany Arciniegas Salamanca.- France 25).- El fiscal general de Estados Unidos, William Barr, dio la orden de investigar presuntas irregularidades en las elecciones presidenciales que, según las proyecciones, le dieron la victoria al demócrata Joe Biden. Aunque este tipo de indagaciones son normalmente competencia de cada estado, Barr señaló que no es una regla estricta. En rechazo a la decisión, el director de la sección de Delitos Electorales del Departamento de Justicia, Richard Pilger, presentó su renuncia.

Luz verde para investigar las acusaciones del presidente Donald Trump sobre un supuesto fraude en los comicios en los que perdió frente al demócrata Joe Biden, según las proyecciones.

El fiscal general William Barr ordenó a los fiscales federales investigar las presuntas irregularidades en el conteo de los votos. La prensa estadounidense destaca que se trata de acusaciones sin fundamento, debido a que ni el mandatario ni su equipo han presentado pruebas de sus señalamientos.

Pero además, la orden de Barr representaría un giro a las reglas que históricamente han regido los asuntos electorales de Estados Unidos, pues en este país las leyes en materia de elecciones son determinadas por cada estado. Aún así, Barr justificó que no se trata de una regla estricta.

Pese a que reconoció que los estados son los que tienen la responsabilidad principal del manejo de los comicios, dijo que el Departamento de Justicia tiene «la obligación de garantizar que las elecciones federales se lleven a cabo de tal manera que el pueblo estadounidense pueda tener plena confianza en su proceso electoral y su Gobierno».

En un memorando, Barr indicó a los fiscales federales que podrían hacer averiguaciones «si hay alegatos claros y aparentemente creíbles de irregularidades que, de ser ciertas, en un estado individual podrían afectar el resultado de una elección federal». Agregó que solo se deberían investigar «acusaciones sustanciales» de irregularidades y que «las afirmaciones engañosas, especulativas, fantasiosas o descabelladas» deberían ignorarse.

Renuncia el jefe de delitos electorales de EE. UU.

La orden de Barr generó rápidamente críticas internas y externas por alimentar afirmaciones consideradas infundadas de fraude electoral masivo, impulsadas por el presidente Trump y otros conservadores.

Richard Pilger, jefe de la Rama de Delitos Electorales del Departamento de Justicia, renunció a su cargo en protesta a la directriz de Barr. Pilger anunció su dimisión en un correo electrónico a sus colegas, en el que escribió: “Habiéndome familiarizado con la nueva política y sus ramificaciones (…) Lamentablemente, debo renunciar a mi cargo de Director de la Sección de Crímenes Electorales”.

Fuentes del Departamento de Justicia, citadas por The Washington Post, señalaron que Barr ya había abordado una idea similar hace algunas semanas y que miembros de la División Penal, de la que forma parte la Sección de Delitos Electorales, lo rechazaron, por lo que aseguran que quedaron sorprendidos cuando Barr presentó su memorando el lunes.

Además de quienes consideran que no hay evidencias de un fraude, la molestia de algunos trabajadores recae en que el fiscal general se haya saltado una guía de la Rama de Crímenes Electorales del Departamento de Justicia. Según la guía, los fiscales no deben, en la mayoría de los casos, tomar medidas abiertas sobre fraude electoral o investigaciones relacionadas, hasta después de que el escrutinio de las votaciones haya concluido en su totalidad y esté certificado. La guía fue diseñada para garantizar que los votantes y los funcionarios electorales estatales y locales, en lugar del Gobierno federal, decidan los resultados y que, si los fiscales quisieran desviarse de la norma, primero tendrían que consultar con los fiscales de Integridad Pública y la Rama de Delitos Electorales.

Trump continúa la pelea por Pensilvania

Entre tanto, los fiscales de estados controlados por los republicanos apoyaron el desafío del presidente Trump a los resultados de los comicios. Diez fiscales generales estatales presentaron un llamado “amicus brief” ante la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, para respaldar las denuncias de supuestas irregularidades en Pensilvania. Se trata del estado que otorga 20 votos electores y que fueron decisivos para que Biden fuera declarado presidente electo el pasado sábado, pues lo elevaron por encima de los 270 sufragios mínimos que se requieren para ganar la Casa Blanca.

Además, la campaña de Trump presentó una demanda el lunes en un tribunal federal de Pensilvania, con el fin de buscar una orden judicial de emergencia que impida a los funcionarios estatales certificar la victoria de Biden. El fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, calificó la demanda como algo «sin mérito».

Por su parte, el equipo de Biden considera sus opciones legales para actuar en caso de que la administración Trump continúe paralizando la entrega del Ejecutivo. La posesión del nuevo mandatario debe producirse el próximo 20 de enero.

Los estados tienen plazo hasta el 8 de diciembre para resolver las disputas sobre las elecciones, incluidos los recuentos e impugnaciones judiciales. Y el 14 de diciembre, los miembros del Colegio Electoral se reúnen para formalizar los resultados.

Pese a las objeciones de Trump y algunos republicanos, expertos políticos y del derecho constitucional indican que el mandatario terminará entregando el cargo a regañadientes. La prensa estadounidense señala que Trump, incluso, ya ha estado hablando de postularse de nuevo para la Casa Blanca en 2024.

Con AP y medios locales

Con la victoria de Biden, Erdogan pierde a su «amigo» Trump en Washington

Raziye AKKOC.- (AFP).- Con la victoria de Joe Biden, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan probablemente ya no podrá influir en las decisiones de la Casa Blanca con una llamada telefónica como solía hacer con «su amigo» Donald Trump.

Los analistas opinan, sin embargo, que el presidente electo, una vez investido, no marginará a la Turquía de Erdogan, que desempeña un papel notorio en la región, pero que las relaciones con este aliado estratégico de la OTAN se basarán en nuevas reglas, más estrictas.

Trump es conocido por su fascinación por los dirigentes que gobiernan con mano dura, como Erdogan, al que presentó como un amigo, pero esto no ha impedido que los dos países atravesaran crisis durante los últimos años marcadas por el deterioro de sus relaciones después de un fallido golpe de Estado en Turquía en 2016.

Turquía pide a Estados Unidos que extradite a un predicador turco, Fethullah Gülen, que reside en Pensilvania y a quien acusa de ser el cerebro de la intentona golpista.

Los dos países también están en desacuerdo sobre una milicia kurda calificada de «terrorista» por Ankara pero apoyada por Washington en la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI) en Siria.

El vínculo personal entre Trump y Erdogan contribuyó no obstante a limitar los daños.

Con la partida de Trump, el presidente turco «tiene motivos para estar preocupado», opina Gönül Tol, experta del Middle East Institute, en una nota de análisis.

«No creo que el gobierno de Biden sea tan indulgente con Turquía sobre Siria y otros temas», considera Sam Heller, un experto independiente sobre Siria.

  • «Tensión y aprensión» –

Erdogan y su gobierno se han abstenido de comentar la victoria de Joe Biden anunciada por los medios de comunicación estadounidenses.

El portavoz del partido en el poder afirmó el lunes que Ankara esperaba los resultados oficiales para reaccionar.

«Bajo la administración de Biden, las relaciones entre Washington y Ankara comenzarán sin duda con tensión y aprensión», prevé Asli Aydintasbas, del centro de investigación del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR).

Las autoridades turcas marcaron el tono cuando reaccionaron a un vídeo difundido en agosto de una entrevista de Biden en la que calificaba al jefe de Estado turco de «autócrata» y subrayaba la necesidad de «animar» a sus rivales «para que puedan afrontar y derrotar a Erdogan».

Ankara denunció la «pura ignorancia, arrogancia e hipocresía» de Biden.

Los altos cargos turcos afirman sin embargo que trabajarán con el gobierno estadounidense independientemente del partido.

«Vemos nuestras relaciones por encima de la política partidista», declaró el viernes el ministro de Relaciones Exteriores Mevlut Cavusoglu.

  • Democracia y derechos humanos –

Incluso bajo Trump, las relaciones se tensaron por las ambiciones de Ankara de explorar en busca de hidrocarburos en el Mediterráneo oriental, en aguas reivindicadas por Grecia y Chipre.

En septiembre, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, viajó a Grecia en señal de apoyo a Atenas.

«Ankara teme que Joe Biden desarrolle vínculos aún más estrechos con Grecia y tenga una línea más dura contra Turquía», explica Tol, la experta del Middle East Institute.

Y cuando un pastor estadounidense fue detenido por espionaje en Turquía, Trump amenazó con destruir la economía turca si no era liberado, lo que provocó una crisis monetaria en 2018.

Además Biden podría recurrir a «un discurso que haga hincapié en la democracia y los derechos humanos en las relaciones bilaterales», afirma Aydintasbas.

  • Amenaza de sanciones –

Con un enfoque menos aislacionista que Trump, Biden también podría intentar amordazar el activismo turco en el extranjero, como en Libia.

«Ankara teme que Biden intente contener una Turquía en expansión», resume Aydintasbas.

Turquía también está bajo la amenaza de fuertes sanciones estadounidenses por haber comprado el sistema de misiles ruso S-400.

Pero «la administración de Biden probablemente tendrá las mismas preocupaciones que la de Trump, porque imponer sanciones a Turquía corre el riesgo de alienar a un aliado que sigue siendo importante en la OTAN», matiza la experta Aydintasbas.

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Manuel Merino asume como presidente de Perú tras destitución de Martín Vizcarra

Lima.- (AFP).- El jefe del Congreso peruano, Manuel Merino, asumió este martes como nuevo presidente del país andino en medio de protestas en las calles y temores de los mercados, al día siguiente de que fuera destituido el popular mandatario Martín Vizcarra.

«Juro por Dios, por la patria y por todos los peruanos que ejerceré fielmente» el cargo de presidente, declaró Merino, un ingeniero agrónomo de centroderecha, de 59 años y casi desconocido para los peruanos. Se convirtió así en el tercer presidente desde 2016, reflejo de la fragilidad institucional que ha caracterizado al país desde su independencia en 1821.

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Conflicto en Nagorno Karabaj: Armenia, Azerbaiyán y Rusia firman un acuerdo de paz

Redacción – BBC News Mundo.- Armenia y Azerbaiyán y Rusia fimaron un acuerdo para poner fin al conflicto militar sobre la disputada región Nagorno Karabaj.

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, señaló que al acuerdo era «increíblemente doloroso para mí y para nuestro pueblo».

El pacto se acordó tras seis semanas de enfrentamientos entre azeríes y armenios.

La región es reconocida internacionalmente como azerí, pero ha estado manejada por armenios desde 1994.

Ese año se firmó una tregua después de los enfrentamientos, pero no un acuerdo de paz.

Desde que se reanudaron los enfrentamientos en septiembre se acordaron varios cese el fuego, pero todos fracasaron.

El nuevo alto el fuego generó ira en Armenia, y manifestantes irrumpieron en el parlamento, golpearon a su presidente y se cree que también saquearon las oficinas del primer ministro.

¿Qué se ha acordado?

El acuerdo de paz entró en vigor en el martes desde la 01:00 hora local (21:00 GMT).

Bajo sus reglas, Azerbaiyán se quedará con zonas de Nagorno Karabaj que tomó durante el conflicto.

Armenia también acordó retirarse de varias zonas adyacentes en las próximas semanas.

Durante una alocución por televisión, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que fuerzas de paz rusas serán desplegadas para patrullar las fronteras.

El ministerio de defensa de Rusia confirmó que 1.960 miembros de su personal estarán involucrados y, según informes, aviones han despegado de la base aérea en Ulyanovsk el martes con fuerzas de paz y vehículos blindados para trasportar personal en Karabaj.

Turquía también participará en el proceso para mantener la paz, según el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, quien se sumó al presidente Putin durante su mensaje televisado.

Putin dijo que el acuerdo incluirá un intercambio de prisioneros y que todos los «contactos económicos y de transporte serán desbloqueados».

Por qué recrudeció el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por Nagorno Karabaj (y qué papel juegan Rusia y Turquía)

¿Cuál ha sido la reacción?

El presidente Aliyev señaló que el acuerdo tenía «importancia histórica» y significaba la «capitulación» de Armenia.

El primer ministro de Armenia, por su parte, señaló que la decisión estuvo basada en un «análisis de la situación de combate y en la discusión con los mejores expertos en este campo».

«Esta no es una victoria, pero no hay derrota hasta que te consideras derrotado», aseguró Pashinyan.

El líder armenio de Nagorno Karabaj, Arayik Harutyunyan, explicó que el cese el fuego era inevitable después de la pérdida de la segunda ciudad más grande de Karabaj, Shusha (conocido como Shushi en Armenia).

«Había combates en las afueras de la principal ciudad de Karabaj, Stepnaker, y si el conflicto hubiese continuado, todo Karabaja se habría perdido,» comentó en Facebook.

«Podríamos haber sufrido más pérdidas», agregó.

En la capital Armenia, Yerevan, una gran multitud se congregó para protestar por el acuerdo, según medios locales. Entraron al parlamento y a edificios gubernamentales gritando: «No nos rendiremos».

Manifestantes saquearon la residencia oficial del primer ministro y, según Parshinyan, se «robaron una computadora, un reloj, perfume, una licencia de conducir y otros objetos».

¿Qué pasó durante el conflicto?

Los armenios perdieron territorio y, durante el fin de semana, fuerzas azeríes tomaron Shusha.

Azerbaiyán también admitió haber derribado por error un helicóptero militar ruso sobre Armenia, causando la muerte de dos miembros de la tripulación e hiriendo a un tercero.

La región del mundo donde las madres prefieren tener hijos varones (y qué las fuerza a tomar esa decisión)

No está claro cuántas personas murieron durante el conflicto. Ambos lados niegan haber atacado a civiles, pero acusan al otro bando de hacerlo.

Las autoridades de Nagorno Karabaj dicen que cerca de 1.200 soldados de sus fuerzas de defensa perdieron la vida en los enfrentamientos, y que civiles también han muerto o resultado heridos.

Azerbaiyán no difundió cifras de víctimas militares, pero señaló que más de 80 civiles perdieron la vida durante los combates, incluidas 21 personas por un ataque con misil en la ciudad de Barda el mes pasado.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo el mes pasado que cerca de 5.000 personas habían perdido la vida en los enfrentamientos.

¿Cuál es el contexto geopolítico en el sur del Cáucaso?

Rusia tiene una base militar en Armenia, y los dos países son miembros del Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva liderada por Moscú.

The British Broadcasting Corporation

El tratado prevé el apoyo militar de Rusia si Armenia es atacada, pero no incluye a Nagorno-Karabaj ni a las demás regiones azerbaiyanas a su alrededor tomadas por las fuerzas armenias.

Al mismo tiempo, Moscú también tiene fuertes vínculos con Azerbaiyán, que cuenta abiertamente con el apoyo de Turquía, miembro de la OTAN.

Rusia ha estado vendiéndole armas tanto a Armenia como a Azerbaiyán.

Los grupos proiraníes de Irak esperan aprovechar el triunfo de Biden

(AFP).- La elección de Joe Biden en Estados Unidos marca una posible distensión con Irán, potencia muy presente en Irak, una posibilidad que es celebrada por las facciones iraquíes aliadas de Teherán, pero que preocupa a militantes y responsables por temor a un aumento de la influencia iraní en su país.

«El mandato de Donald Trump ha sido un período de destrucción muy negativo», asegura de entrada Mohamed Mohie, portavoz de las brigadas del Hezbolá, la facción chiita proiraní más radical de Irak.

Pero en el campo adversario, crítico con el poder iraquí y con su «padrino» iraní, cunde el temor. «Los mismos que gritaban ‘muerte a Estados Unidos’ felicitan hoy a Biden como a un viejo amigo», se queja Yusef, un bloguero que participó en la revuelta lanzada en octubre de 2019.

Pero para las brigadas del Hezbolá y para todos los partidarios de Irán en Irak, Donald Trump cometió «el peor de los crímenes» al ordenar el asesinato del poderoso general iraní Qasem Soleimani y de su lugarteniente iraquí.

Después de este ataque llevado a cabo en enero mediante un dron, el Parlamento iraquí votó la expulsión de los soldados estadounidenses desplegados en Irak, a lo que Washington respondió con una serie de sanciones y la amenaza de cerrar su embajada. Esta situación puso en aprietos al primer ministro, Mustafá al Kazimi, considerado más cercano a Estados Unidos que a los iranies.

«Esperamos que la nueva administración (de Biden) va a resolver esto, poniendo fin a la crisis y retirando sus tropas», afirma a la AFP Mohie.

  • ¿»Nueva oportunidad»? –

Tras las enormes tensiones que a principios de año hicieron temer un conflicto abierto en Irak entre los enemigos iraní y estadounidense, «la victoria de Biden es una nueva oportunidad para el mundo de dirigirse hacia la estabilidad y el diálogo», opina Jamis al Janjar, un influyente diputado sunita iraquí.

Aunque Joe Biden no ha revelado aún su política extranjera, está lejos de ser un desconocido en Irak, país de mayoría chiita igual que el vecino Irán.

Biden votó en favor de la invasión estadounidense de Irak en 2003. Y en Irak nadie olvida su proposición en 2006 de dividir el país en tres regiones autónomas chiita, sunita y kurda.

El presidente iraquí, el kurdo Barham Saleh, lo conoce desde hace tiempo y lo calificó el sábado de «amigo» y de «socio de confianza».

Pero en los círculos del poder, la elección de Joe Biden, exvicepresidente de Barack Obama, suscita preocupación. ¿Permitirá a los pro-Irán ganar más influencia, a diferencia de Trump que ejercía la «presión máxima»?

  • «Imprevisible» –

Una cosa es segura, y es que sean cuales fueren las intenciones del presidente electo, los pro-Irán «van a sentir que les crecen las alas», aseguran varios responsables.

En la plaza Tahrir de Bagdad, donde siguen produciéndose modestas manifestaciones contra el poder, «no vemos en qué cambiaría la política (de Estados Unidos) aunque cambie el presidente», asegura Abu Saad, de 74 años.

Saad habría preferido una reelección de Trump, probablemente por sus posiciones intransigentes ante Irán.

Para Zineb, de 43 años, Irak necesita ayuda. «Atravesamos una crisis económica y política, y tenemos elecciones» legislativas previstas en 2021.

De momento, advierte Mohie, Donald Trump es aún presidente por más de dos meses. «Actúa de forma imprevisible y podría decidir atacar a nuestros jefes»

En el gobierno, dos responsables aseguran que una «lista de sanciones» contra intereses iraníes en Irak está ya lista y que Trump «va a aplicarla con rapidez».

«No me imagino una campaña militar, pero nada me sorprendería» dice uno de ellos

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Tras su victoria en las urnas, Biden se centra en el virus

BOSTON (AP).- Mientras comienza su transición hacia la presidencia, Joe Biden pasa de una agria pugna electoral a otra pelea más urgente: controlar la pandemia que ha golpeado al país más poderoso del mundo con más dureza que a ningún otro.

Estados Unidos registra una media de más de 100.000 contagios al día y bate a menudo sus récords de casos diarios. Los hospitales de varios estados se están quedando sin espacio y sin personal, y la cifra de muertos está disparada.

Las autoridades de salud pública advierten que el país está entrando en su peor fase de la pandemia con la llegada del invierno y la próxima temporada de fiestas de final de año, que aumentan el riesgo de contagios rápidos mientras los estadounidenses viajan, compran y celebran con seres queridos.

“Los próximos dos meses van a ser duros, difíciles”, dijo el doctor Albert Ko, especialista en enfermedades infecciosas y presidente de departamento en la Facultad de Salud Pública de Yale. “Podríamos ver otras 100.000 muertes para enero”.

Por ahora, Estados Unidos ha registrado más de 9,8 millones de contagios y más de 237.000 muertes de COVID-19.

Biden anunció el lunes que el doctor Vivek Murthy, exdirector de Salud Pública de Estados Unidos, el doctor David Kessler, excomisario de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y la doctora Marcella Nunez-Smith, profesora asociada de la Universidad de Yale y decana asociada, servirán como codirectores de un grupo de trabajo contra el coronavirus que se presentaría el lunes.

El grupo, que incluye médicos y científicos que han servido en gobiernos anteriores, se encargará de tomar las propuestas que hizo Biden durante la campaña y convertirlas en un plan contra el virus que el nuevo presidente pueda poner en marcha cuando asuma el cargo en enero.

“Gestionar la pandemia del coronavirus es una de las batallas más importantes que enfrentará nuestro gobierno, y yo me guiaré por la ciencia y por los expertos”, dijo el lunes Biden en un comunicado.

Biden prometió en campaña que las pruebas diagnósticas serían gratuitas y accesibles de forma generalizada, así como contratar a miles de trabajadores sanitarios para programas de rastreo de contactos e instruir a los Centros de Control de Enfermedades para que ofrezcan lineamientos claros y basados en recomendaciones de expertos, entre otras propuestas.

Como candidato demócrata, Biden convirtió la mala gestión de la pandemia a manos del presidente, Donald Trump, en el tema central de su campaña. Pero buena parte de las propuestas de Biden requerirá la intervención del congreso, y es seguro que encontrará dificultades en las divididas cámaras parlamentarias.

“No me presento con la falsa promesa de poder acabar con esta pandemia pulsando un interruptor. Pero sí prometo esto: Desde el primer día, empezaremos haciendo las cosas correctas”, dijo el mes pasado en un acto de campaña.

El doctor Phillip Coule, director médico del Centro Médico de la Universidad de Augusta en Georgia, dijo confiar en que el país pudiera dejar atrás las divisiones políticas que han complicado la respuesta al virus ahora que los comicios han terminado.

“Ahora que hemos pasado las elecciones, manejemos esto basándonos en la ciencia, y no en la política, de esta enfermedad y de la pandemia”, dijo.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, que es demócrata, dijo creer que incluso los negacionistas más convencidos del COVID-19 adoptarían un tono más conciliador cuando asumieran la derrota electoral de Trump.

“Creo que la presión política de negar el COVID ha desaparecido”, dijo el domingo en el programa “This Week” de ABC. “Creo que ahora verán a científicos hablar sin cortapisas. Y creo que las cifras van a subir, y los estadounidenses entenderán lo grave que es».

Hay límites legales a lo que puede hacer el presidente electo antes de asumir el cargo oficialmente, pero él y su equipo de transición deben empezar a preparar el trabajo de inmediato, indicó la doctora Leana Wen, profesora de salud pública en la Universidad George Washington y excomisaria de salud de Baltimore.

Establecer un cierto consenso con los gobiernos estatales sobre una gestión nacional, incluida una orden nacional sobre el empleo de mascarillas, debería ser prioritario, afirmó. La oposición al uso de mascarillas sigue siendo un asunto espinoso, especialmente en algunos de los estados más afectados del país.

“Cada estado actúa de forma bastante autónoma sobre sus medidas, y ya hemos visto cómo ha resultado eso”, dijo Ko, el experto de Yale. “Esta enfermedad necesita respuestas nacionales y globales”.

Superar meses de mensajes contradictorios sobre la pandemia es otra tarea compleja que Biden debe emprender durante su transición, dijo Angela Rasmussen, investigadora de virus de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

“El último año de desinformación, confusión y desquiciar a la gente desde la Casa Blanca ha acabado con la confianza de que nuestro gobierno pueda gestionar esto”, dijo. “Va a ser crucial comenzar a comunicar que sí, este gobierno actuará regido por la ciencia”.

Durante sus primeras declaraciones como presidente electo, Biden dijo el sábado que su equipo de trabajo creará un plan “basado en ciencia sólida” y “construido con compasión, empatía y preocupación”.

Sus colaboradores, entre tanto, han pasado los días dese los comicios asegurando al público que el gobierno estará listo para responder a la pandemia.

“Creo que hay una sensación de urgencia en general”, dijo el domingo a “Fox News Sunday” Pete Buttigieg, exaspirante a la candidatura demócrata a la presidencia y que ahora está en el equipo de transición de Biden. “Sabemos que cada día trae más pérdidas, más dolor y más peligro para el pueblo estadounidense, y por eso no está esperando a estar en el cargo para inmediatamente reunir a gente que tiene la clase de experiencia adecuada y planear escucharles de verdad”.

En la comunidad médica en su conjunto también hay esperanzas de que un gobierno de Biden ayude a restaurar el liderazgo estadounidense en retos globales de salud pública, incluido el desarrollo y la distribución de una vacuna cuando esté disponible.

La doctora Soumya Swaminathan, científica jefe de la Organización Mundial de la Salud, dijo ser más optimista sobre que un gobierno de Biden se sumara a Covax, un proyecto liderado por la OMS que pretende ayudar a llevar vacunas a las personas más necesitadas en todo el mundo, independientemente de si viven en países ricos o pobres.

“Todo el mundo reconoce que para una pandemia, no puedes tener una estrategia país a país. Necesitas una estrategia global”, dijo Swaminathan.

Pero en Kansas, uno de los estados que ha sufrido un repunte significativo del virus en las últimas semanas, al menos un responsable hospitalario era escéptico sobre lo que podía hacer un nuevo presidente para frenar la pandemia en Estados Unidos.

“Creo que el daño está hecho”, dijo Kris Mathews, administrador de Decatur Health, un pequeño hospital en la zona noroeste rural del estado. “La gente ya ha decidido cómo reacciona a esto”.
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Los periodistas de Associated Press Heather Hollingsworth en Kansas, Alexandra Jaffe y Thomas Strong en Washington y Jamey Keaten en Ginebra contribuyeron a este despacho.