El Ministerio de Salud advierte de un aumento de los casos de dengue en Paraguay

Asunción.- (EFE).- El Ministerio de Salud Pública y Bienestar alertó este domingo de un «aumento progresivo de los casos de dengue», con especial incidencia en Asunción y el departamento Central, según el reporte epidemiológico de la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS).

La DGVS contabilizó 603 casos de dengue en este último periodo epidémico, de los que el 96 % se registraron la capital paraguaya y en el área metropolitana, como apunta la agencia estatal de noticias IP.

Además, también se han detectado positivos en otros departamentos como Cordillera, Guairá, Paraguarí, Ñeembucú, Canindeyú y Alto Paraná y Concepción, con diferentes serotipos del dengue.

De esos 603 casos confirmados, el informe de la DGVS señaló que en las últimas cuatro semanas también se ha recibido un promedio de 835 notificaciones de casos sospechosos.

No obstante, hasta el momento no se han detectado nuevos casos de zika ni de chikunguña, las otras enfermedades transmitidas por el mosquito aedes aegyptis, ni se ha lamentado ningún fallecimiento.

Las autoridades sanitarias recordaron un año más a la población la necesidad de extremar la limpieza en los hogares y patios, sobre todo en esta época del año en la que se combinan fuertes lluvias y altas temperaturas y favorece la proliferación del mosquito.

Para evitarlo, Salud aconseja eliminar los posibles criaderos y evitar la acumulación de agua en bebederos, cubos o cualquier otro recipiente.

Al margen de esas precauciones, también recomiendan el uso de repelentes y mosquiteras, y acudir a consulta si se empiezan a notar síntomas como fiebre, cefaleas, dolor en los ojos o erupciones en la piel.

El pasado octubre, el Ministerio de Salud Pública alertó de las «altas posibilidades» de que el país registre este año una de las peores epidemias de dengue de la década.

Paraguay sufrió en 2013 la peor epidemia de dengue de su historia, con 150.000 casos registrados y 252 muertos en un país de casi 7 millones de habitantes.

Morales dice que la orden de arresto «no procede» porque sigue siendo presidente

Buenos Aires.- (EFE).- El exmandatario de Bolivia Evo Morales afirmó este jueves desde Argentina que la orden de detención que emitió en su contra la Fiscalía boliviana «no procede legalmente» porque sigue «siendo presidente» del país, ya que la Asamblea Legislativa «no aceptó ni rechazó» su renuncia.

«La orden de aprehensión es injusta, ilegal e inconstitucional porque no procede legalmente. Sigo siendo presidente y por eso se debe cumplir con los procedimientos de la ley boliviana”, afirmó en una rueda de prensa en Buenos Aires.

Argumentó que «la Asamblea Legislativa plurinacional no aceptó ni rechazó» la renuncia que presentó el pasado 10 de noviembre, por lo que «según la Constitución» sigue siendo presidente hasta el próximo 22 de enero.

«Estoy demostrando que Evo sigue siendo presidente y entonces no procede esta orden de aprehensión”, señaló, antes de agregar que «la Asamblea Legislativa plurinacional debe aprobar por dos tercios el juicio por responsabilidades al presidente».

El ministro interino de Gobierno (Interior), Arturo Murillo, compartió ayer en Twitter una fotografía del documento en el que se ordena aprehender a Morales y trasladarlo ante la Fiscalía Especializada Anticorrupción para prestar su declaración informativa.

El Gobierno interino de Jeanine Áñez presentó en noviembre pasado contra él una denuncia en la Fiscalía en La Paz por delitos como terrorismo, al acusarlo de incitar a la violencia contra el Ejecutivo provisional desde México, país al que llegó en primer lugar como asilado tras salir del Bolivia el pasado 11 de noviembre.

La denuncia se sustenta en pruebas como un video en el que se oye una voz atribuida a Morales, pero cuya autenticidad no ha sido demostrada por fuentes independientes.

Esa voz incita a un dirigente cocalero en Bolivia, contra quien también hay una orden de arresto, a mantener el bloqueo a las ciudades para impedir ingresar alimentos.

Morales llegó a Argentina el jueves de la semana pasada procedente de México e inició los trámites para ser acogido como refugiado, y hoy afirmó que Buenos Aires es el mejor lugar para «operar».

«Tengo tanto deseo de estar en Bolivia, en el norte. Pero la mejor forma de operar es desde Buenos Aires”, afirmó Morales, quien será el jefe de campaña de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), para los comicios que anunció el Gobierno de Áñez y para los que todavía no hay fecha.

Otros juicios políticos más allá de Trump en la historia de Estados Unidos

Washington.- (EFE).- Con la votación en la Cámara Baja de los cargos de abuso de poder y obstrucción al Congreso, Donald Trump está abocado a convertirse en el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en someterse a un juicio político en el Senado, y en el cuarto en afrontar la amenaza de un «impeachment».

Antes que él, Andrew Johnson (1865-1869) y Bill Clinton (1993-2001) se vieron envueltos en un proceso de destitución del que salieron airosos, mientras que Richard Nixon (1969-1974) evitó un juicio político dimitiendo antes de que el caso llegara al pleno de la Cámara Baja.

TRUMP, EL PRIMER JUICIO POLÍTICO DEL SIGLO XXI

Los demócratas anunciaron en septiembre el inicio de una investigación para abrir un juicio político a Trump por presiones a Ucrania después de que saliera a la luz una queja de un informante a los servicios de inteligencia sobre una llamada en julio del presidente con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, en la que Trump solicitó a Kiev que lanzara pesquisas sobre su rival político, el exvicepresidente Joe Biden, y su hijo Hunter por corrupción en el país europeo.

Durante los últimos meses, seis comités de la Cámara Baja han llevado a cabo una indagación sobre la actuación de Trump, que condicionó asistencia militar a Ucrania y una visita de Zelenski a la Casa Blanca a que Kiev iniciara la investigación sobre los Biden.

Tras concluir sus pesquisas, el Comité Judicial de esa cámara anunció y aprobó dos cargos políticos contra Trump por abuso de poder y obstrucción al Congreso, ya que el mandatario ordenó a funcionarios de la Administración que desobedecieran las citaciones emitidas por los congresistas para que comparecieran a testificar durante la investigación.

Con toda probabilidad la Cámara Baja, de mayoría demócrata, dará su visto bueno a la celebración de un juicio político en el Senado, controlado por los republicanos, que tendrá en sus manos la decisión final de absolver o «condenar» a Trump, que previsiblemente será exonerado.

JOHNSON, EL PRIMER JUICIO POLÍTICO

Andrew Johnson se convirtió en 1868 en el primer presidente de EE.UU. en ser imputado políticamente y ser sometido a un «impeachment» en el Senado por infringir la llamada Ley de Mandato del Cargo, aunque el Senado finalmente lo absolvió.

Su caso se desencadenó después de que destituyera al secretario de Guerra Edward Stanton en 1867, lo que supuso una violación de esa norma, que impedía que ningún funcionario de alto rango fuera despedido sin la autorización del Senado.

En un principió Johnson expulsó temporalmente a Stanton, pero después el Congreso intervino y ordenó que fuera restituido, lo que fue desobedecido por el presidente que lo despidió el 21 febrero 1868.

Tres días después, la Cámara Baja aprobaba cargos políticos contra Johnson con 126 votos a favor y 47 en contra, argumentando que había violado la ley y desacreditado al Congreso.

El «impeachment» contra Johnson en la Cámara Alta se desarrolló a lo largo de once semanas entre marzo y mayo de ese año, y finalmente fue absuelto.

CLINTON, UN «IMPEACHMENT» MEDIÁTICO

Desde comienzos de 1994, Clinton tuvo que lidiar con escándalos como el de Whitewater, una turbia trama inmobiliaria que lastró su Presidencia, y ese mismo año la exempleada del estado de Arkansas Paula Jones presentó una demanda contra él por acoso sexual.

Durante ese tiempo, Clinton sostuvo que tenía inmunidad presidencial en casos civiles, pero en 1997 el Tribunal Supremo rechazó este argumento.

En enero de 1998, con el caso de Jones todavía abierto, Clinton negó bajo juramento que hubiera tenido una relación en la Casa Blanca con la becaria Monica Lewinsky, pero el escándalo no hizo más que crecer y meses más tarde tuvo que testificar por las acusaciones de que había cometido perjurio al haber mentido sobre su relación con la joven. En agosto, Clinton admitió haber tenido una relación con la becaria.

Lewinsky, por su parte, había grabado conversaciones de ella misma hablando de la relación, y las transcripciones acabaron haciéndose públicas en octubre de 1998.

Días después, la Cámara de Representantes votaba para iniciar el proceso que acabaría en «impeachment», aunque no sería hasta diciembre cuando esa cámara aprobó tres cargos políticos: perjurio, mentir a un gran jurado y obstrucción a la justicia.

El 7 de enero de 1999, el Senado abrió el juicio contra Clinton, un día después de recibir formalmente los cargos, y el 12 de febrero 9 concluyó el proceso con la absolución del mandatario.

NIXON, EL ESCÁNDALO QUE ACABÓ CON UN PRESIDENTE

El que ha pasado a la historia como uno de los escándalos más sonados de la política estadounidense concluyó el 8 de agosto de 1974 con la dimisión del entonces presidente Richard Nixon, quien renunció después de que se le abriera una investigación de juicio político, que finalmente no llegó a celebrarse.

El «caso Watergate» quedó al descubierto con la detención de cinco hombres el 17 de junio de 1972 en las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata, en Washington D.C., situado en un lujoso complejo de apartamentos y oficinas llamado Watergate.

Después de que los detenidos fueran condenados a diferentes penas de cárcel, la prensa divulgó que personal de la Casa Blanca estaba implicado en el asunto del sabotaje al cuartel general de la campaña presidencial demócrata.

En julio de 1973, Nixon invocó el llamado «privilegio ejecutivo» para negarse a entregar al Congreso las cintas de las llamadas telefónicas pinchadas, que los legisladores pensaban que vinculaban al presidente con el robo en las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata, pero el Tribunal Supremo falló después que tenía que hacerlo.

En octubre de ese mismo año, Nixon se vio obligado a entregarlas, pero destituyó al fiscal especial Archibald Cox, que lideraba la investigación, lo que llevó a que se pidiera en el Congreso someter al presidente a un «impeachment».

El Comité Judicial de la Cámara Baja comenzó en mayo de 1974 los preparativos para abrir un juicio político contra Nixon, que recibieron el visto bueno del pleno de esa cámara.

Un mes más tarde el Comité Judicial aprobó los cargos políticos de obstrucción a la justicia, abuso de autoridad y desacato al Congreso para mandarlos luego al pleno de la Cámara Baja para someterlos a votación, pero antes de que se pronunciara, Nixon anunciaba su dimisión, esquivando así un juicio político.

«Es un suicidio político para el Partido Demócrata»: la desafiante respuesta de Donald Trump al juicio político en su contra

(BBC Mundo).- «No hicimos nada malo».

Al menos tres veces Donald Trump defendió su inocencia, al mismo tiempo que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobaba el juicio político en su contra, convirtiéndole así en el tercer presidente de la historia del país en ser sometido a un impeachment.

«Es un suicidio político para el Partido Demócrata», consideró el presidente durante un mitin en la ciudad de Battle Creek (Michigan, noreste), en una clara referencia a las elecciones presidenciales que se celebrarán de noviembre de 2020.

La Cámara (de mayoría demócrata) aprobó someter a Trump a un impeachment por 230 votos a favor y 197 por abuso de poder, y por 229 a favor y 198 en contra por obstrucción al Congreso.

La Cámara de Representantes de EE.UU. aprueba someter a Trump a un juicio político en un histórico voto. ¿Qué pasa ahora?

Qué es un «impeachment» y qué otros presidentes de Estados Unidos han sido sometidos a uno

«La izquierda radical en el Congreso está consumida por la envidia, el odio y la ira, ya ves lo que está sucediendo. Estas personas están locas», afirmó Trump, tras conocerse los primeros datos de las votaciones.

Solamente dos presidentes estadounidenses anteriores han sido sometidos a un impeachment en la historia del país: Andrew Johnson, en 1868; y Bill Clinton, en 1998.

El juicio político a Trump será «prioridad» para el Senado en enero de 2020

EE.UU.- (Perfil).- El líder de la mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos anticipó que el juicio político contra el presidente Donald Trump será la «primera» prioridad en enero de 2020 después de que el mandatario fuera imputado por la Cámara de Representantes. «Un juicio en el Senado tendrá que ser nuestra primera prioridad en enero», dijo Mitch McConnell la semana pasada.

El Comité Judicial de la Cámara baja se reunirá a partir de la tarde del miércoles para debatir los dos cargos anunciados el martes contra Trump tras una investigación de dos meses: abuso de poder y obstrucción al Congreso. McConnell atacó a los demócratas que, según él, estaban desesperados por acusar a Trump desde el día en que prestó juramento, y que apuraron el proceso «basado en la investigación de juicio político menos minuciosa y más injusta de la historia moderna».

De qué se lo acusa

Trump es señalado de abuso de poder por retener crucial ayuda militar a Ucrania para enfrentar la agresión rusa, y ofrecer una visita a la Casa Blanca a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, a cambio de que Kiev abriera una investigación al exvicepresidente Joe Biden, su potencial oponente en las elecciones de 2020.

La negativa de Trump a cumplir con las citaciones del Congreso en el marco de su investigación de este caso constituye la base del segundo cargo.

Ahora que la Cámara dio luz verde a los cargos, Trump podría convertirse en el tercer presidente en ser sometido a juicio en el Senado después de Andrew Johnson en 1868 y de Bill Clinton en 1998, ambos absueltos. En 1974, el republicano Richard Nixon renunció antes de que se votara su acusación.

Sin embargo, muy probablemente Trump será absuelto en la Cámara alta, donde se requiere una mayoría de dos tercios para una condena y los republicanos tienen 53 escaños frente a los 47 de los demócratas. «Si la Cámara continúa por este camino destructivo y nos envía cargos (contra el presidente), el Senado los abordará en el nuevo año y procederá a un juicio justo», aseguró.

En múltiples audiencias públicas en la Cámara baja, los demócratas argumentaron que Trump abusó de su poder al solicitar una interferencia extranjera en las elecciones estadounidenses de 2020, y que seguirá siendo un «peligro claro y presente» para la seguridad nacional si no es removido de su cargo.

Según trascendidos, Trump dijo a sus asesores que querría un juicio dramático, con testigos de su defensa convocados personalmente al Senado, porque cree que eso perjudicaría a los demócratas antes de las elecciones de noviembre. McConnell anticipó que recién en la apertura del eventual juicio se decidirá si se escuchará a los testigos en persona o se recibirán declaraciones grabadas.

Trump, confiado

A menos de 11 meses de las elecciones presidenciales, el mandatario republicano se mantiene entre una estrategia de defensa muy agresiva y difusión de buenas cifras económicas. En un Estados Unidos ultrapolarizado, donde las líneas de fractura parecen inamovibles, el argumento provoca indignación en el campo demócrata, pero resuena fuertemente en la base electoral de Trump, y los republicanos lo siguen como un solo hombre.

«Son tan afortunados de que me haya convertido en su presidente», dijo a sus partidarios . «Un presidente cualquiera se hubiera escondido bajo la mesa, con el pulgar en la boca, diciendo ‘llévame a casa mamá, esto es muy duro para mí'», agregó, confiado.

La Casa Blanca insiste en que el proceso contra el presidente fortalece la unidad del Partido Republicano detrás de su candidato y galvaniza a los electores en el puñado de estados clave para las votaciones. «Es una pena que la gente pueda hacer una acusación de la nada», dijo el presidente el martes. «Nunca ha habido tanto entusiasmo dentro del Partido Republicano».

Trump denuncia una «caza de brujas» sin paralelo en la historia de Estados Unidos y se jacta de los buenos resultados económicos de la potencia mundial. Una encuesta de Firehouse lo muestra a la cabeza de sus oponentes en Michigan, Pennsylvania y Wisconsin. «A medida que el proceso de juicio político se calienta en Washington, Donald Trump fortalece su apoyo en estados oscilantes cruciales», dijo la firma.

Nancy Pelosi, la directora de orquesta para abrir un «impeachment» a Trump

Washington.- (EFE).- La política más poderosa de EE.UU., la demócrata Nancy Pelosi, ha puesto la partitura y los legisladores están escribiendo las notas del proceso para abrir un juicio político contra el presidente Donald Trump, que ha convertido a la veterana congresista en uno de los blancos favoritos de sus ataques en Twitter.

Pelosi marcó los primeros acordes para un «impeachment» contra Trump el 24 de septiembre pasado cuando anunció una indagación sobre las presiones del mandatario a Ucrania para que investigara a su rival político, el exvicepresidente Joe Biden -actual precandidato demócrata para las elecciones presidenciales de 2020- y su hijo Hunter por presunta corrupción en este país.

Debido a su activo papel en el proceso, esta veterana congresista que lleva representando a San Francisco (California) desde 1987 suele despertar la ira de Trump, quien, sin ir más lejos, se burló de su dentadura la semana pasada.

UNA POLÍTICA PIONERA

Pelosi, nacida hace 79 años en Baltimore (Maryland), se convirtió en 2007 en la primera mujer en presidir la Cámara Baja del Congreso de EE.UU., un puesto que ocupó hasta que en 2011 los demócratas perdieron la mayoría en el hemiciclo.

La representante por San Francisco, donde vive junto a su marido -el inversor Paul Pelosi-, volvió a ser la tercera en la línea sucesoria presidencial, detrás del vicepresidente, en enero de este año al ser reelegida como máxima autoridad en el Congreso.

Sin embargo, muchos demócratas vieron con recelo su nominación al considerarla la viva encarnación del aparato del partido, una adalid de la vieja guardia y una figura centrista que dificultaría el inicio de un juicio político a Trump.

DIRECTORA DE ORQUESTA

Durante meses, Pelosi dijo «no» al juicio político porque, como líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, su misión siempre es proteger la bancada y evitar cualquier decisión que les perjudique de cara a las elecciones de 2020.

Algo que cambió cuando en septiembre siete demócratas moderados publicaron una columna de opinión en el diario The Washington Post para pedir que se juzgara políticamente a Trump por su llamada a su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski, en la que le pedía que investigara al exvicepresidente y precandidato demócrata a la elecciones presidenciales, Joe Biden, y a su hijo, Hunter por presunta corrupción en ese país.

Esto llevó a Pelosi a dar luz verde al inicio de una investigación para abrir un «impeachment» y a tomar la batuta para dirigir el proceso, del que ha marcado el ritmo, el tono y el discurso.

Fue la presidenta de la Cámara de Representantes quien decidió iniciar la investigación, quien fijó las pautas de esta y quien escogerá a los legisladores que harán de «fiscales» en el juicio político en el Senado.

La enemistad política entre Trump y Pelosi es previa al inicio de este proceso.

A principios de este año se negó a permitir que el mandatario pronunciara el discurso sobre el Estado de la Unión ante la Cámara Baja hasta que se reabriera la Administración, que permanecía parcialmente cerrada debido a la falta de consenso político para aprobar su presupuesto.

Tras la llegada a un acuerdo, Trump pudo finalmente dirigirse al Congreso en un discurso que Pelosi aplaudió con sorna, creando una imagen que quedará para la historia de la política estadounidense.

El inicio en la Cámara Baja de las investigaciones para el juicio político al jefe de Estado solo ha contribuido a resentir más su relación.

Recientemente, Pelosi perdió los papeles al ser preguntada si le movía el odio para impulsar la investigación contra Trump, ante lo que respondió que, «como católica», ella no odia a nadie.

UNA MÁQUINA DE HACER DINERO

Pelosi es conocida por ser una máquina de recaudación para los demócratas, pues ha obtenido más de 700 millones de dólares en donaciones a su partido en los últimos dieciséis años.

Algo que ya hacía en San Francisco antes de dar el salto a la vida pública: Madre de cinco hijos, trabajó como voluntaria en algunas campañas demócratas. En 1976 fue parte del equipo de campaña del gobernador de California Jerry Brown, a quien también ayudó en 1980 en su fallido intento por convertirse en el candidato del Partido Demócrata en la elecciones presidenciales.

Sin embargo, no fue hasta que alcanzó los 47 años, después de que el último de sus vástagos acabara la escuela secundaria, cuando decidió presentarse como representante en el Capitolio por uno de los distritos de su ciudad.

MADRINA DEL «OBAMACARE»

El inicio del proceso de investigación para un juicio político a Donald Trump no ha sido el único logro histórico como presidenta del Congreso para esta política que en 2002 tomó las riendas del Partido Demócrata tras el descalabró electoral que sufrió ese año.

Su mayor triunfo legislativo fue conseguir que se aprobara la reforma sanitaria de 2010, conocida como «Obamacare», debido a que fue impulsada bajo el mandato del presidente Barack Obama (2009-2017).

Una éxito político del que se ha declarado «orgullosa» en más de una ocasión.