Muere el expresidente de EE.UU. George H.W. Bush a los 94 años

Washington.- (EFE).- El expresidente de EE.UU. George H.W. Bush (1989-1993) murió este viernes a los 94 años, según informó en un comunicado su hijo y también expresidente, George W. Bush (2001-2009).

«Jeb, Neil, Marvin, Doro y yo anunciamos con tristeza que después de 94 años extraordinarios, nuestro querido padre ha muerto», dijo en el comunicado.

Bush murió ocho meses después de que lo hiciera su esposa, la ex primera dama Barbara Bush, con la que estuvo casado 73 años.

George H.W. Bush fue piloto de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, congresista, embajador en la ONU, director de la CIA, vicepresidente de Ronald Reagan entre 1981 y 1989 y puso fin a una carrera política de cuatro décadas como presidente.

Desde la Casa Blanca, Bush «41» (para diferenciarlo de su hijo, Bush «43») lideró el fin de la Guerra Fría, la primera guerra del Golfo y la invasión de Panamá mientras la Unión Soviética se derrumbaba y Alemania se reunificaba.

Los triunfos diplomáticos y bélicos no le bastaron para lograr la reelección, y en 1993 entregó al demócrata Bill Clinton las llaves de la Casa Blanca y se retiró a su hogar en Houston (Texas) junto a su esposa.

Bush sufría un tipo de parkinson que le impedía caminar y lo tuvo en silla de ruedas en sus últimos años de vida, en los que sus entradas y salidas del hospital fueron constantes sobre todo por problemas respiratorios.

En 2016, ni Bush 41 ni Bush 43 apoyaron al candidato republicano a la Casa Blanca y ahora presidente, Donald Trump, y según algunas filtraciones ambos votaron por la demócrata Hillary Clinton. Trump, de hecho, no acudió al funeral de Barbara Bush en abril.

En un comunicado, su oficina presidencial informó de que los detalles del funeral se anunciarán tan pronto como sea posible.

Líderes mundiales llegan a cumbre del G20 en Argentina

BUENOS AIRES (AP) — Los líderes mundiales comenzaron a llegar a Buenos Aires el jueves para la cumbre del G20 y se espera que la atención se centre en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el conflicto entre Rusia y Ucrania y la polémica que rodea al príncipe heredero de la corona saudí.

Los jefes de Estado de Italia, Canadá, Corea del Sur, Singapur y Turquía fueron los primeros en arribar al país junto con el presidente francés y el príncipe saudí, que llegaron la víspera.

La reunión podría ser un momento definitorio para el Grupo de los 20, dijo Thomas Bernes, del Centro para la Innovación de Gobierno Internacional, un grupo de expertos con sede en Canadá.

«La cumbre de líderes del G20 corre el riesgo de caer en el desorden, ya que la cumbre se ve opacada por temas que no están en la agenda, como la guerra comercial de Estados Unidos y China, la agresión de Rusia contra Ucrania y la presencia del príncipe heredero de Arabia Saudita», dijo Bernes. «La verdadera prueba será si los otros miembros del G20 actuarán resueltamente o si seremos testigos del desmoronamiento del G20 como un foro para la cooperación económica internacional».

El príncipe heredero, Mohammed bin Salman, ha sido acusado por Human Rights Watch de crímenes de guerra en Yemen y del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul el mes pasado. La justicia argentina decide si abrirá una causa contra el príncipe tras la denuncia de la organización internacional de derechos humanos.

En Moscú, el Kremlin dijo que el presidente ruso, Vladimir Putin, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, discutirían una serie de temas, incluido el control de armas nucleares, en su reunión del sábado en Buenos Aires al margen de la cumbre.

El portavoz del gobierno, Dmitry Peskov, dijo a los reporteros que ambos líderes conversarán en persona y luego funcionarios de ambos lados continuarán negociaciones más amplias. Peskov dijo que Rusia y Estados Unidos necesitan discutir la estabilidad estratégica, el control de armas y los conflictos regionales.

«No tenemos que estar de acuerdo en todos los temas, y de todos modos no sería posible, pero necesitamos hablar», dijo y agregó que «no solo es en interés de nuestros dos países, sino del mundo entero».

El escenario del G20 es un alivio para el mandatario francés Emmanuel Macron, que enfrenta protestas masivas en su país por el aumento de los impuestos al combustible.

Otros líderes europeos en la cumbre atraviesan conflictos domésticos. La británica Theresa May procura sobrevivir políticamente a la salida de su país de la Unión Europea. Angela Merkel, de Alemania, se prepara para abandonar la política luego de anunciar el mes pasado que renunciaría al liderazgo de su partido, un cargo que ocupa desde el año 2000. Y el italiano Giuseppe Conte encabeza una coalición populista que está en conflicto con la UE y sufre divisiones internas.

 

Perú está próximo a cerrar el acuerdo de colaboración eficaz con Odebrecht

Lima.- (EFE).- Las autoridades peruanas están próximas a firmar el acuerdo de colaboración eficaz (delación premiada) con la constructora brasileña Odebrecht, lo que debe agilizar las investigaciones por corrupción contra varios expresidentes y líderes políticos, anunció hoy el ministro de Justicia, Vicente Zeballos.

A similitud del acuerdo contraído por Odebrecht en Brasil en el caso Lava Jato, este debe contemplar la confesión de los delitos cometidos por la compañía con pruebas que los acrediten y ayuden a procesar a los funcionarios corrompidos, a cambio de obtener beneficios en las penas que reciba.

«Entiendo que la próxima semana ya debe cerrarse este acuerdo de colaboración eficaz», dijo Zeballos en una reunión con la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú (APEP).

En las negociaciones participan la empresa, la Fiscalía peruana y la Procuraduría (abogacía del Estado) del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

El acuerdo debe contemplar además la cantidad económica que Odebrecht deberá pagar al Estado peruano en concepto de reparación civil.

«No podemos hablar de un monto cerrado. Es parte del entendimiento y acuerdo que tiene que darse en esa instancia. Hay tres partes que tienen que llegar a un entendimiento. Quien opera de árbitro en este entendimiento de la reparación civil es el Ministerio Público», apuntó Zeballos.

El caso Odebrecht en Perú involucra los sobornos que ha confesado haber pagado entre 2005 y 2014 a cambio de adjudicarse millonarios contratos en obras públicas y las donaciones no declaradas con las que financiaron irregularmente a las campañas electorales de gran parte de los líderes políticos del país.

En el marco de este caso están investigados los expresidentes Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011), Ollanta Humala (2011-2016) y Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), además de la líder opositora Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori; y la exalcaldesa de Lima Susana Villarán.

Toledo, pendiente de que Estados Unidos resuelva la extradición solicitada por Perú, está imputado por presuntamente haber recibido 20 millones de dólares a cambio de adjudicar a Odebrecht varios tramos de la carretera interoceánica del sur.

García, a la espera de que Uruguay resuelva un pedido de asilo diplomático tras declararse perseguido político, está investigado por los presuntamente 24 millones de dólares en sobornos pagados para la construcción de la Línea 1 del Metro de Lima.

A Humala, que ya estuvo diez meses en prisión preventiva, lo investigan junto a su esposa, Nadine Heredia, por supuestamente haber recibido tres millones de dólares para su campaña para las elecciones presidenciales de 2011, en las que resultó ganador.

Por su parte, Kuczynski está involucrado porque su consultora facturó 782.000 dólares a Odebrecht entre 2004 y 2007, período en el que ejercía de ministro en el Gobierno de Toledo.

Asimismo, la líder opositora Keiko Fujimori cumple una orden de prisión preventiva por 36 meses por presuntamente haber falsificado la contabilidad de su campaña electoral de 2011 para ocultar al menos un millón de dólares procedente de Odebrecht.

 

Cumbre del G-20: ya en vuelo a la Argentina, Trump decidió cancelar su encuentro con Putin

(Rafael Mathus Ruiz,lanacion.com).- Poco después de despegar hacia hacia Buenos Aires en el Air Force One, Donald Trump se reunió con su jefe de Gabinete, John Kelly y su secretario de Estado, Mike Pompeo. Al teléfono estaba su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, desde Brasil. Unos minutos después, Trump anunció una decisión: canceló su reunión bilateral con el presidente ruso, Vladimir Putin, por el último choque entre Rusia y Ucrania en el Mar Negro.

El mundo se enteró, otra vez, por Twitter.

Un rato antes, al dejar la Casa Blanca, Trump había atizado otro frente: había dicho que estaban «muy cerca» de lograr un avance con China, pero que no estaba seguro de querer hacerlo porque los aranceles de su guerra comercial aportaban «miles y miles de millones de dólares».

Antes de pisar Buenos Aires, Trump y su imprevisibilidad -un sello de su presidencia- ya han comenzado de dejar su huella en la cumbre de líderes del G-20, que lo tendrá como protagonista excluyente.

La puja entre Estados Unidos y China es el principal foco de atención del encuentro, ante un mundo a la espera de que Trump y el presidente chino, Xi Jinping, logren dar un franco avance hacia un acuerdo que despeje los temores por la guerra comercial iniciada por la Casa Blanca. Trump dejó señales ambigüas.

«Creo que estamos muy cerca de hacer algo con China, pero no sé si quiero hacerlo», dijo ayer, al salir de la Casa Blanca. «Porque lo que tenemos ahora es que miles de millones y miles de millones de dólares que ingresan a los Estados Unidos en forma de aranceles o impuestos. Así que realmente no lo sé. Creo que China quiere hacer un trato. Estoy abierto a hacer un trato. Pero francamente me gusta el trato que tenemos ahora», cerró el mandatario.

La decisión de Trump de cancelar su encuentro marcó otro punto de fricción en su tumultuosa relación con el Kremlin. El nuevo contrapunto se en medio de un nuevo pico de tensión Moscú y Kiev luego de un choque naval en el Mar Negro que derivó en la captura de tres buques y 24 marineros ucranianos.

«Basándome en el hecho de que los barcos y los marineros no han sido devueltos a Ucrania desde Rusia, he decidido que sería mejor para todas las partes involucradas cancelar mi reunión previamente programada en la Argentina con el Presidente Vladimir Putin», anunció Trump en Twitter. «¡Espero una cumbre significativa de nuevo tan pronto como esta situación se resuelva!», agregó el mandatario, ya en vuelo hacia la Argentina.

Fiel a su costumbre, Trump respondió preguntas de los periodistas antes de subirse al helicóptero presidencial Marine One que lo llevó a la base aérea Andrews, desde donde despegó rumbo al aeropuerto internacional de Ezeiza. Su aterrizaje está previsto para las 10.05 pm. Lo recibirá el canciller, Jorge Faurie .

Trump había dicho que la cumbre era una buena oportunidad para reunirse con Putin, y que también estaría dispuesto a un encuentro con el príncipe heredero de la corona saudita, Mohammed ben Salman , envuelto en el escándalo por el asesinato del periodista disidente, Jamal Khashoggi . Trump dijo que «probablemente» se reuniría con Putin, pero, un rato después, decidió suspender la reunión con el líder del Kremlin.

Antes de partir, el magnate recibió una noticia que le dio un nuevo dolor de cabeza en el complicado frente judicial que acosa a la Casa Blanca: su exabogado personal, Michael Cohen, miembro clave de su círculo íntimo durante años, se declaró culpable de haberle mentido a un comité del Congreso y aceptó cooperar con el fiscal Especial del Rusiagate, Robert Mueller.

Cohen se presentó esta mañana en un tribunal federal de Nueva York para declararse culpable luego de alcanzar un acuerdo con los fiscales federales que contempla su cooperación con la investigación del Rusiagate.

«Es una persona débil, y lo que está tratando de hacer es obtener una sentencia reducida, entonces está mintiendo sobre un proyecto del que todo el mundo sabía», dijo Trump, antes de partir.

Controversias de lado, el foco principal de la visita de Trump a Buenos Aires será su encuentro con el presidente chino, el sábado por la tarde. Trump y Xi compartirán una cena de trabajo con sus respectivos colaboradores, en la cual intentarán brindar una señal de paz que atenúe los temores que ha desatado su guerra comercial.

Trump salió de Washington con cinco encuentros bilaterales agendados. Además de Xi, se verá con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe; la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente Mauricio Macri. Con Macri tendrá la primera actividad en su agenda: un desayuno bien temprano, en la Casa Rosada.

 

EE.UU. y Colombia coinciden en mantener presión sobre el Gobierno de Maduro

Washington.- (EFE).- EE.UU. y Colombia coincidieron hoy en la necesidad de mantener la presión sobre el Ejecutivo de Venezuela, liderado por el presidente Nicolás Maduro, con el objetivo de «restaurar el gobierno democrático» en ese país.

«El subsecretario (de Estado estadounidense, John Sullivan) y el ministro de Relaciones Exteriores (de Colombia, Carlos Holmes Trujillo) hablaron de la necesidad de mantener la presión sobre el régimen de Maduro para restaurar el gobierno democrático en Venezuela», dijo la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert en un comunicado.

Durante la reunión, Sullivan y Trujillo dialogaron también sobre la crisis migratoria que se vive en la región debido a la llegada masiva de venezolanos.

En este sentido, el canciller colombiano entregó a Sullivan un documento aprobado por el Consejo de Ministros de su país, en el que se explican las estrategias para atender a la población migrante desde Venezuela en áreas como salud, educación, agua y alojamiento, entre otras.

El encuentro entre ambos diplomáticos llegó un día después de que el canciller colombiano reiterase ante la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, la necesidad de responder a la crisis migratoria venezolana con medidas regionales e internacionales.

Las palabras de Trujillo ante el Consejo Permanente de la OEA provocaron la reacción de Venezuela, cuya representante Asbina Ixchel Marín acusó al Gobierno colombiano de querer «derrocar» el Ejecutivo de Maduro por «todos los medios posibles, incluido el militar».

Según datos de octubre, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estiman que casi 2,5 millones de venezolanos han dejado su país en los últimos cuatro años.

De acuerdo con el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), se espera que a finales de 2018 su número alcance los 4 millones.

Renault, Nissan y Mitsubishi reafirman el compromiso con su alianza

París.- (EFE).- Los grupos automovilísticos Renault, Nissan y Mitsubishi reafirmaron hoy su adhesión a la alianza que forman, en un momento de incertidumbre por la detención de su presidente, Carlos Ghosn, en Japón por un supuesto fraude fiscal.

En un comunicado, los tres socios explicaron que «de forma unánime y con convicción» sus consejos de administración han «reafirmado» estos últimos días su «profundo» compromiso con la unión.

También destacaron el «éxito» sin igual de la alianza, con la que insistieron en que están «plenamente comprometidos».

El comunicado llegó en un día en que está prevista una reunión de responsables de las tres empresas en Ámsterdam, donde tiene su sede la empresa común, formalmente para hablar de cuestiones operativas pero no de la gobernanza, según dijeron a Efe fuentes de Renault.

Desde el arresto de Ghosn a su llegada a Tokio el pasado día 19, se han disparado los rumores sobre la supuesta voluntad de Nissan de aprovechar la ocasión para cambiar las reglas de funcionamiento de la asociación común, en la que la empresa japonesa estima que no se considera el peso económico que tiene.

Nissan y Renault crearon la alianza en 1999 y en ese momento la compañía francesa respaldó a la japonesa que atravesaba serias dificultades. Ghosn, con mano de hierro, procedió a un ajuste del fabricante japonés y diseñó el esquema de cooperación con la firma francesa.

La estructura conformada dio a Renault -en la que el Estado francés conserva una participación del 15 %- un 43 % del capital de Nissan, que por su parte sólo dispone del 15 % del grupo del rombo.

En 20 años, las cosas han cambiado mucho y Nissan ha crecido mucho más y representó 92.000 millones de euros de facturación en 2017, frente a los 58.000 de Renault.

El ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, ha subrayado en los últimos días que no quiere ninguna modificación del equilibrio entre ambos socios.

E incluso ha señalado que en ausencia de Ghosn, el director general de Renault, que es de forma provisional el francés Thierry Bolloré, debe continuar siendo el presidente de la alianza.

El Palacio del Elíseo ha informado de que el presidente francés, Emmanuel Macron, tiene intención de hablar de esta cuestión con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, durante la cumbre del G20 que se celebra en Buenos Aires.