Brasil descarta medidas de emergencia ante el desplome de los precios del petróleo

Río de Janeiro.- (EFE).- El Gobierno brasileño descartó este lunes la adopción de medidas de emergencia para hacer frente al desplome de los precios del petróleo en el mercado internacional que provocó una fuerte caída en la bolsa de Sao Paulo y de la cotización de la petrolera Petrobras, mayor empresa de Brasil.

El ministro de Minas y Energía de Brasil, Bento Albuquerque, informó en un comunicado que el Gobierno viene observando atentamente lo ocurrido en los mercados pero que por el momento no adoptará ninguna medida para reducir el impacto de la caída de los precios del crudo en la economía nacional.

«Brasil ya pasó por otros choques en los precios del petróleo y los superó sin sobresaltos en la economía», según el comunicado.

La nota aclara que algunas medidas pueden ser adoptadas en el futuro para reducir el impacto de variaciones bruscas en los precios de los combustibles pero que no hay nada previsto en la actual coyuntura.

Mientras que el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este lunes con un desplome del 24,59 %, hasta situarse en 31,13 dólares el barril, el de tipo Brent, de referencia en Europa, cerró en 34,36 dólares, con una bajada del 24,13 %.

Este desplome fue provocado por el inicio de una guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia en medio de la crisis económica global causada por el coronavirus, que ya había arrastrado el precio del crudo a niveles similares a los de 1991, en plena Guerra del Golfo.

Según Albuquerque, siguiendo su política de paridad de precios, que obliga a Petrobras a imponer precios para los combustibles en el mercado nacional emparejados con la cotización del petróleo en el mercado internacional, la petrolera controlada por el Estado deberá reducir en breve el precio de los combustibles en Brasil.

Tal posibilidad provocó un desplome de las cotizaciones de las acciones de Petrobras en la bolsa de Sao Paulo, con sus papeles ordinarios perdiendo un 30,71 % y los preferenciales un 30,40 %, y una caída generalizada en la plaza paulista, que fue obligada a accionar su sistema automático de interrupción de negociaciones este lunes para hacer frente al pánico de los inversores.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que realiza actualmente una visita a Miami, ya había advertido en las redes sociales que el Gobierno no realizaría ninguna intervención para impedir la fuerte caída de los precios de los combustibles en Brasil.

«No existe la posibilidad de que el Gobierno eleve la CIDE (un impuesto del sector) para mantener los precios sobre los combustibles. El barril del petróleo cayó en promedio un 30 %. Petrobras seguirá manteniendo su política de precios sin interferencias. La tendencia es que los precios caigan en las refinerías», afirmó el jefe de Estado.

Según el comunicado del Ministerio de Minas y Energía, el Gobierno brasileño se viene preparando para tener instrumentos adecuados que permitan una «menor variación en los precios de los combustibles sin interferencia en la libertad del mercado y respetando la libre negociación entre los agentes económicos».

«El Gobierno viene estudiando mecanismos para no someter a la economía, así como a la población, a la volatilidad excesiva o abrupta en los precios», agrega la nota.

El Gobierno igualmente descartó que la actual crisis pueda ahuyentar las crecientes inversiones hacia el sector petrolero en Brasil, que descubrió gigantescas reservas en aguas muy profundas que pueden convertir al país en uno de los mayores exportadores mundiales de crudo.

«Las inversiones en la cadena de petróleo son de largo plazo y de gran montante. Variaciones a corto plazo en el precio del barril no alteran las tomas de decisión. Tan solo si el precio, de hecho, se estanca en un nuevo nivel es que las inversiones podrán ser revisadas. Por lo tanto, el momento es de observación», concluye.

Por su parte, el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, aseguró que la mejor manera de lidiar con la actual incertidumbre económica es avanzar en un plan de reformas liberales.

«Estamos absolutamente tranquilos. El equipo de economía está tranquilo», pues «sabe lidiar» con situaciones de crisis que «ya se han vivido varias veces», dijo.

(c) Agencia EFE

Crucero afectado por coronavirus atraca en puerto de California tras días varado

(AFP).- El crucero con más de 3.500 personas a bordo y al menos 21 casos de coronavirus atracó este lunes en un puerto de California para comenzar el complejo proceso de desembarque que tomará algunos días.

La inmensa embarcación atravesó la bahía de San Francisco -una postal que incluye el puente Golden Gate- para seguir camino al puerto de la vecina Oakland, donde las autoridades comenzarán con la evacuación de los pasajeros que necesitan cuidados médicos urgentes.

El barco atracó pasadas las 12:15 locales (19:15 GMT), constataron periodistas de la AFP.

Los pasajeros saludaban desde los balcones de los camarotes de la embarcación, que estuvo detenida frente a la costa de San Francisco por cuatro días, mientras las autoridades descifraban cómo llevarles a tierra sin peligro de propagación del virus.

Pero el desembarque será complejo y tomará entre dos y tres días.

«Ningún pasajero que desembarque será liberado a la comunidad», indicó el gobierno de California, que realiza la operación con el gobierno federal.

Una vez desembarquen los pasajeros que requieren ir al hospital -no necesariamente por el virus-, las autoridades comenzarán a evacuar a los 962 residentes de California, que serán trasladados a la base de la Fuerza Aérea Travis para ser examinados y puestos en cuarentena por 14 días.

Este proceso se tomará la mayor parte del lunes. El proceso seguirá con el resto de los residentes de Estados Unidos, que serán alojados en instalaciones militares en otros estados.

Los más de 1.000 tripulantes harán la «cuarentena a bordo del barco», dijo el comunicado del gobierno californiano.

«Si un miembro de la tripulación necesita una atención médica más urgente, será transferido a una instalación médica apropiada en California», siguió.

«El Grand Princess sólo permanecerá en el puerto de Oakland durante el tiempo que dure el desembarque. El barco saldrá de Oakland tan pronto como sea posible y permanecerá en otro lugar mientras dure la cuarentena de la tripulación».

Canadá se convirtió en el último país que pidió a sus ciudadanos que evitaran los cruceros debido al coronavirus, mientras Ottawa se preparaba este lunes para repatriar a casi 240 canadienses a bordo del Grand Princess.

  • Bailando en cubierta –

Carolyn Wright, una fotógrafa de 63 años de Nuevo México, dijo a la AFP que vio desde cubierta a varios barcos siguiendo a la embarcación una vez entró en la bahía de San Francisco y que en el muelle «los pasajeros gritaban y saludaban desde los balcones a los trabajadores del muelle en tierra».

Wright indicó que el lunes de mañana el ambiente era más liviano a medida que se acercaba el fin de este crucero que tenía como destino Hawái y que fue interrumpido luego de que un hombre de 71 años, que estuvo en el viaje anterior a México, muriera por la enfermedad después de desembarcar.

Los pasajeros pudieron salir a cubierta para tomar el aire fresco después de horas confinados a sus camarotes.

Algunos caminaron alrededor de la enorme cubierta y otros… inclusive bailaron.

Oficiales médicos habían abordado el barco el domingo por la noche para adelantar el proceso de evacuación que el gobernador de California, Gavin Newsom, espera que tome «de dos a tres días».

El operador Princess Cruises informó en un comunicado que «reembolsará la tarifa completa del crucero para todos los huéspedes, incluido el viaje aéreo, hotel, transporte terrestre, excursiones pagadas por adelantado, propinas y otros artículos».

«No se cobrará a los huéspedes ningún gasto incidental a bordo durante el tiempo adicional» que estuvieron en el barco y recibirán un crédito por la tarifa pagada para este viaje.

Estados Unidos reporta al menos 22 muertes por el coronavirus y 565 casos confirmados, según un recuento de la universidad Johns Hopkins.

El presidente Donald Trump dijo el viernes que preferiría mantener a los pasajeros confinados en el barco porque dejarlos ir aumentaría la cantidad de infecciones en el país.

EEUU comienza a retirar sus fuerzas de Afganistán

WASHINGTON (AP) — Estados Unidos ha comenzado a sacar sus tropas de Afganistán tal como lo requiere el reciente acuerdo de paz con el Talibán, informó el lunes una fuente oficial estadounidense en medio de un caos político en Kabul que amenaza con frustrar el plan.

Cientos de soldados están ya saliendo del país pero no serán reemplazados, pues Estados Unidos piensa reducir su presencia ahí de 13.000 a 8.600 efectivos, dijo el funcionario que pidió no ser identificado.

La retirada ocurre en momentos en que dos políticos rivales en Afganistán fueron juramentados como presidente en ceremonias distintas el lunes, lo que le complica el panorama a Estados Unidos en su intento de avanzar en el tema y poner fin a los 18 años de guerra.

La disputa se centra en la rivalidad entre el presidente Ashraf Ghani, declarado ganador en las elecciones de septiembre, y su rival Abdula Abdula, quien fue acusado de fraude electoral en esos comicios. La disputa amenaza con estropear los próximos pasos del acuerdo y generar aun más violencia.

Estados Unidos no ha condicionado su retirada de Afganistán con una restauración de la estabilidad del país ni con ningún resultado específico del diálogo entre las facciones afganas. En lugar de ello, la retirada depende de que el Taliban cumpla con su compromiso de evitar que “cualquier grupo o individuo, incluyendo al-Qaida, use el territorio afgano para atentar contra la seguridad de Estados Unidos o sus aliados”.

Bajo el acuerdo de paz, Estados Unidos debía comenzar a retirar sus fuerzas 10 días después de la firma del pacto el 29 de febrero. El secretario de defensa estadounidense Mark Esper declaró el 2 de marzo había aprobado el inicio de la retirada, y que a partir de allí se coordinarían los comandantes militares.

Por qué el derrumbe en el precio del petróleo agrava aún más la bancarrota de la Venezuela de Nicolás Maduro

(Infobae).- La ruptura entre los países miembros de la OPEP y Rusia, que no se han puesto de acuerdo para recortar la oferta de petróleo a fin de compensar la reducción de la demanda por el impacto del coronavirus en la economía global, desató una caída libre en la cotización del barril que agrava la crisis venezolana.

Las exportaciones de petróleo proveen más de dos tercios de los dólares que ingresan a Venezuela, por lo tanto, el desplome en el precio del barril activa una cadena de eventos negativos: menos dólares para importar alimentos, medicinas o materias primas en una economía que se ha miniaturizado tras seis años consecutivos de recesión y una hiperinflación que redujo la capacidad de consumo de la población.

La OPEP, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, propuso un significativo recorte en la producción de petróleo para contrarrestar el impacto del coronavirus en grandes consumidores de barriles como China y Europa, pero Rusia se negó bajo el argumento de que los productores de petróleo de Estados Unidos mantendrían el bombeo para ganar mercado.

Ante la negativa de Rusia, Arabia Saudita inició una guerra de precios rebajando la cotización del petróleo que coloca en Asia, Europa y Estados Unidos, al mismo tiempo que anunció un próximo incremento de la producción para ganar mercado. La consecuencia es una caída de 30% en la cotización del barril, la mayor desde la Guerra del Golfo en 1991, que redujo la cotización del crudo Brent -el de referencia en Europa- hasta 33,36 dólares y del crudo WTI hasta los 29,78 dólares.

Impacto en Caracas

El desplome del precio del barril impacta con fuerza a Venezuela, sometida a una severa dieta de divisas por el descenso de la producción de petróleo: de acuerdo a la información oficial entregada a la OPEP, Venezuela produjo en enero de este año 882 mil barriles diarios, cifra que representa un declive de 68% respecto a 2013, año en que Nicolás Maduro se juramentó como presidente y la cifra más baja desde 1945.

La caída de la producción, tras años de baja inversión y una gerencia errática donde el sector militar ha tomado el control de la empresa petrolera del Estado, Pdvsa, no tiene perspectivas de detenerse en el corto plazo. Un aspecto clave es que a la caída en el precio y el descenso de la producción se añade el impacto de las sanciones de Estados Unidos que limitan severamente la posibilidad que tiene Maduro de colocar petróleo en el mercado global.

En enero de 2019, Washington -que junto a una larga lista de países considera fraudulentas las elecciones de 2018 que Maduro esgrime como piso legal para un nuevo mandato- prohibió a sus empresas la compra de petróleo a Venezuela, forzando un reacomodo que convirtió a Asia en el principal destino de los barriles venezolanos. Estados Unidos también presionó a clientes de Pdvsa en India y China para que detuvieran las compras directas de petróleo, obligando a la petrolera venezolana a utilizar intermediarios en la comercialización.

Posteriormente en agosto de 2019 Donald Trump firmó una orden ejecutiva que permite bloquear los activos que tengan en Estados Unidos las empresas que mantengan relaciones económicas con la administración de Maduro. La Casa Blanca también estableció limitaciones para las empresas navieras que transporten petróleo venezolano. El pasado 18 de febrero la administración Trump aumentó la presión y sancionó a Rosneft Trading, la subsidiaria que emplea el gigante petrolero ruso Rosneft para colocar en el mercado crudo venezolano: básicamente, Rosneft Trading le compra a Pdvsa petróleo a descuento y lo revende a refinerías en Asia.

Si bien el Kremlin rechazó la sanción y afirmó que continuaría comercializando el petróleo venezolano, José Toro Hardy, exdirector de Pdvsa, considera que la caída en el precio cambia el tablero: “El 60% del petróleo que venía exportando Venezuela lo compraba Rosneft y seguramente va a perder interés en sus operaciones con este país porque la prioridad para ellos pasa a ser la comercialización de la producción de petróleo de Rusia”.

“Al frenarse las exportaciones la producción de petróleo de Venezuela tendrá que ser más acentuada porque no hay donde almacenar petróleo, están copados los tanques de almacenamiento. Entonces la caída del ingreso de divisas puede llegar a niveles no imaginados, el impacto puede ser muy severo”, agrega Toro Hardy.

Síntesis Financiera, una de las principales consultoras del país, explica en su informe El Tesorero que “los ingresos por exportaciones petroleras en 2020 podrían caer a 4.500 millones de dólares, desde 13.800 millones en 2019”. Añade que en medio de las sanciones a Pdvsa, el descuento que exigiría Rosneft Trading para continuar comercializando el petróleo venezolano y la guerra de precios que se ha desatado, en 2020 Venezuela cobraría por sus reducidas exportaciones un promedio de 16,7 dólares por barril, mientras que en 2019 obtuvo un promedio de 40,14 dólares por barril.

La posibilidad de que el sector no petrolero compense la pérdida de ingresos es ínfima: las últimas cifras del Banco Central registran que las exportaciones distintas al petróleo no superan los mil millones de dólares al año.

La debacle

El Banco Central oculta las estadísticas oficiales, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que en 2019 la economía cayó 35%, dato que implica que entre 2014-2019 Venezuela experimentó una debacle similar a la de un país en guerra y el PIB se contrajo 65%.

Urbi Garay, profesor del IESA, contextualiza el empobrecimiento y explica que de acuerdo a la proyección del FMI al cierre del año pasado el PIB per cápita, un indicador determinante para medir la riqueza del país, retrocedió hasta niveles de 1944: es decir, si se limpia el efecto de la inflación y se reparte entre la población el valor de los bienes y servicios producidos en 2019, en promedio, los venezolanos recibirían un ingreso equiparable al de hace 75 años.

Consultoras como Ecoanalítica proyectaron a comienzos de año que con un precio promedio del crudo Brent en torno 59 dólares la economía continuaría en descenso y registraría una nueva reducción de 10%. No obstante, el nuevo escenario luce tan sombrío que Francisco Rodríguez, investigador de la Universidad de Tulane, advierte que el PIB caerá 20%.

Ministro de Cultura de Francia y cinco diputados tienen Covid-19

(24 Horas. El Diario Sin Limites).- El ministro de Cultura, Franck Riester, anunció hoy que dio positivo a Covid-19, en un caso que se suma al de otros cinco diputados franceses de la Asamblea Nacional.

El gabinete de Riester informó que el ministro fue evaluado positivamente después de haber manifestado síntomas y que, aún con este contagio, se encuentra en buen estado y permanece en su casa en la capital francesa.

El ministro Riester había pasado varios días en la Asamblea Nacional la semana pasada. Especialmente, en la Comisión de Cultura, donde se confirmaron varios de los casos de los diputado infectados, informó Le Parisien.

Por su parte, el primer ministro, Édouard Philippe, no considera aún imponer una cuarentena para todo el gobierno. “Las reglas para los ministros son las mismas que para todos los franceses”, declaró la oficina de Philippe.

Actualmente, Francia es el quinto país del mundo más afectado por el nuevo coronavirus. Al día de hoy van mil 412 casos de contagio y 30 personas fallecidas, de acuerdo con las autoridades de salud del país europeo.

Ansiedad por coronavirus afecta a compañías del mundo

WASHINGTON (PAUL WISEMAN,Associated Press).- Desde que salió de China, el coronavirus ha atravesado los muros del Vaticano, ha sacudido la ciudad santa iraní de Qom y contaminó una casa para ancianos de Seattle.

Y en distintas partes del mundo, no sólo trae consigo la enfermedad y la muerte, sino también la ansiedad y parálisis que pueden sofocar el crecimiento económico.

Desde Florida, donde el director general de una compañía de juguetes que no puede obtener productos de las fábricas chinas se prepara para despedir gente, hasta Hong Kong, donde el suntuoso restaurante Jumbo Kingdom está cerrado, los negocios están en apuros. El virus ha obligado a una aerolínea británica a mantener sus aviones en tierra y ha hundido a una compañía de cruceros japonesa.

Y los daños acumulativos están aumentando.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico emitió esta semana su pronóstico para el crecimiento mundial de este año, reduciéndolo de 2,9% a 2,4%. Alertó que Japón y las 19 naciones europeas que comparten la divisa del euro están en peligro de una recesión. Italia ya podría estar en una.

La consultora Capital Economics prevé que la economía china se contraerá 2% en el trimestre de enero a marzo y crecerá apenas un 2% en el año. Eso podría ser una caída desastrosa y humillante para una economía que registró una candente tasa de crecimiento anual promedio de 9% desde el 2000 hasta el año pasado.

El panorama sombrío y la persistente incertidumbre sobre qué tan grave será el daño han afectado a los mercados financieros. El promedio industrial Dow Jones, que ha oscilado violentamente día a día, se ha hundido casi 12% en el último mes.

“El virus va a seguir, y va a impactar a muchos países y economías”, dijo Sondra Mansfield, propietaria de Chalk of the Town en la ciudad de Nueva York, la cual fabrica camisetas y bolsas en las que los niños pueden escribir con tiza.

Con las interrupciones a las cadenas de suministros a nivel mundial debido a las cuarentenas y las restricciones a los viajes, Mansfield teme que no pueda seguir teniendo acceso a los productos que necesita: camisetas de India y Honduras, y rotuladores de Japón.

“Creo que empeorará antes de que mejore”, señaló.

Cuando la enfermedad COVID-19 surgió en China hace unas semanas, muchos economistas pronosticaban algo parecido a lo que sucedió cuando el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) impactó a China y Hong Kong en 2003: Una breve interrupción al crecimiento económico chino, ante el cual la economía global resultó ilesa.

Sin embargo, el nuevo coronavirus se ha propagado mucho más rápido y de manera mucho más amplia de lo que se había previsto. Entre noviembre de 2002 y principios de agosto de 2003, el SARS infectó a 7.400 personas en 32 países y provocó la muerte de 916. En comparación, el virus que causa la COVID-19 ha infectado a más de 100.000 personas y provocado la muerte de más de 3.400 en 90 países. Y las cifras siguen aumentando.

“Este ya no es un problema de China”, dijo Jacob Kirkegaard, investigador del Instituto Peterson para la Economía Internacional.

Los viajes de negocios en Estados Unidos han disminuido considerablemente por el brote. Varias compañías grandes, entre ellas Amazon y Google, están restringiendo los viajes no esenciales. El resultado es un duro golpe financiero a los sectores de viajes y turismo, desde aerolíneas, hoteles y restaurantes hasta compañías de cruceros y centros de convenciones.


Los periodistas de The Associated Press Anne D’Innocenzio en Nueva York, Joe McDonald en Beijing, Carlo Piovano en Londres y Elaine Kurtenbach en Bangkok contribuyeron a este despacho.


Paul Wiseman está en Twitter como: @PaulWisemanAP