Cuba celebra 60 años de revolución en una América Latina que gira a la derecha

(AFP).- Fuente de inspiración para la izquierda de América Latina, la revolución cubana conmemora este martes su 60 aniversario, confrontada a dificultades económicas y cada vez más aislada ante el avance de la derecha en la región.

Por azar del calendario, esta histórica conmemoración coincide con la investidura del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, un país que se vuelca a la derecha, como lo hicieron antes Argentina, Chile y Perú.

Santiago de Cuba (sureste), «la cuna de la revolución», acogerá el acto central de las festividades, que se anuncian discretas y sin dignatarios extranjeros, con un esperado discurso del expresidente Raúl Castro hacia las 17H00 locales (22H00 GMT) en el cementerio que guarda las cenizas del padre de la revolución cubana, Fidel Castro.

Raúl estará acompañado por el nuevo presidente Miguel Díaz-Canel, de 58 años, que lo reemplazó en abril y quien, a diferencia de los hermanos Castro, no goza de la legitimidad de haber combatido a la dictadura de Fulgencio Batista.

«60 Y Más. Viva la Revolución Cubana, Viva Cuba (…) Felicitaciones para el pueblo cubano en el nuevo año», tuiteó el lunes Díaz-Canel.

Pero ¿hay razones para festejar? «El legado histórico de la Revolución Cubana parece muy desgastado, tanto desde el punto de vista político como económico», señala Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida.

  • Nuevos «desafíos» –

Más crítico que Duany, el opositor Vladimiro Roca asegura a la AFP que la revolución «se va a extinguir por su propio peso»: «en primer lugar, ya la juventud está cansada, no cree en nada de esto, y en segundo ya no tiene apoyo ninguno en el exterior».

Amada y odiada, los seguidores de una revolución que inspiró a la mayoría de los movimientos de izquierda en América Latina destacan sus logros en educación y salud, pero sus críticos le achacan un desastroso manejo de la economía, la falta de libertades civiles y la existencia de presos políticos.

Tras un 2018 marcado por dificultades económicas, Díaz-Canel auguró en Twitter que éste «será un año de desafíos, combate y victorias».

El gobernante sostiene que «la batalla más importante» es la economía, que apenas creció 1,2% en 2018, muy por debajo del 5% necesario para impulsar el desarrollo económico de la isla, según expertos locales.

Otrora primer productor mundial de azúcar, la isla debió importarla recientemente desde Francia. Y en los finales del año los cubanos enfrentaron la escasez de harina y huevos.

«Cada año el gobierno importa alrededor de 2.000 millones en alimentos y estos gastos no resuelven la seguridad alimentaria en el país», subraya Marlene Azor, exprofesora de la Universidad de La Habana, en un informe del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal).

Para Azor «el ‘modelo de bienestar’ que se exportó durante décadas por el gobierno de Cuba como paradigmático de desarrollo (…) demostró su estancamiento y regresión a partir de la pérdida de los subsidios soviéticos y del resto de los países» del bloque comunista de Europa del Este.

  • Nueva Constitución –

Para «actualizar» el modelo económico, Cuba someterá a referendo el 24 de febrero una nueva Constitución, que reconoce el papel del mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera en su economía.

Sin embargo, la nueva Carta Magna asegura que Cuba «jamás» retornará al capitalismo, y ratifica el destino «comunista» de su sociedad y el sistema de partido «único».

Enfrentada a la política hostil de Donald Trump y el recrudecimiento del embargo que Washington aplica contra la isla desde 1962, el panorama de los aliados de La Habana no es nada halagüeño: una Venezuela en crisis está luchando para asegurar sus entregas de petróleo a la isla.

Y si bien el presidente Vladimir Putin calificó el domingo a Cuba como un «socio estratégico y aliado de confianza», en sendos mensajes enviados a Raúl Castro y a Díaz-Canel, no está dispuesto a subsidiarla como lo hizo la Unión Soviética. Tampoco lo hará China.

Finalmente, Corea del Norte, país que visitó Díaz-Canel en noviembre, planea firmar en enero un acuerdo de comercio y colaboración en La Habana, según la agencia oficial Prensa Latina.

Países árabes tienden la mano a Al Asad y le devuelven a la arena regional

El Cairo.- (EFE).- Después de varios años de aislamiento por la guerra en Siria, varios países árabes han tendido la mano al presidente Bachar al Asad, dándole una renovada legitimidad, que podría quedar plasmada en la readmisión de su Gobierno en la Liga Árabe en 2019.

Emiratos Árabes Unidos (EAU) reabrió el pasado día 27 su Embajada en Siria después de siete años de clausura y estudia la reanudación de los vuelos a Damasco, adonde viajó el presidente sudanés, Omar al Bashir, a mediados de diciembre, siendo el primer jefe de Estado árabe en hacerlo desde el comienzo del conflicto en 2011.

Estos movimientos tienen lugar en «un Oriente Medio cada vez más polarizado entre el campo pro-iraní y anti-iraní», explica a Efe Lina Khatib, directora del programa regional del instituto Chathamhouse de Londres.

Según la experta, Siria y Sudán se sitúan en la esfera de influencia iraní y son testigos del «creciente acercamiento entre regímenes que tienen buenas relaciones con Irán», mientras que EAU y otros países del golfo Pérsico ven como «Siria está siendo perdida a favor de Irán», tradicional enemigo de Arabia Saudí y otras monarquías suníes.

Al reabrir su legación diplomática en Damasco, EAU destacó en un comunicado la disposición de «restablecer las relaciones diplomáticas entre los dos países en su curso normal», con el objetivo de «prevenir las injerencias regionales en los asuntos árabes sirios».

Un día después del anuncio de Abu Dabi, Baréin también informó de la reanudación de las operaciones de su embajada en Damasco, donde el trabajo diplomático no quedó paralizado a pesar de su clausura en 2011 y sólo se rebajó el nivel de representación diplomática, según un comunicado.

Manama subrayó su deseo continuar las relaciones con Siria para «mantener la independencia, soberanía e integridad territorial» del país, en el que intervienen militarmente Rusia, Turquía e Irán, además de la coalición internacional liderada por EE.UU.

Khatib señala los países árabes del golfo Pérsico intentan «sacar a Siria de la esfera de influencia iraní y debilitar su relación con Irán», creando una nueva alianza, en la que estaría incluida Rusia, pero considera que su éxito no está asegurado a largo plazo.

Agrega que «Al Asad intentará tener un equilibrio» entre sus socios, en primer lugar Irán y Rusia, que han sido sus principales apoyos políticos y militares durante la guerra.

«Al Asad será el principal ganador y se beneficiará de las dos partes, manteniendo las relaciones con Irán y restableciéndolas con el golfo», lo cual podría atraer fondos para la reconstrucción del país devastado después de años de guerra.

El «restablecimiento de la legitimidad de Al Asad en el mundo árabe» va a significar tanto apoyo político como económico, detalla Khatib, y «asegurará su posición» al frente de Siria, después de que varios Gobiernos de la región pidieran reiteradamente en los pasados años su marcha.

La Liga Árabe podría estudiar la readmisión de Siria en el organismo, del que fue suspendida en noviembre de 2011, el 20 de enero en la próxima cumbre de Beirut.

El embajador permanente de Sudán en su sede de El Cairo, Abdelmahmod Abdelhalim, aseguró a Efe que muchos países miembros están a favor de la vuelta de Siria al organismo, entre ellos Sudán, que ha mostrado su respaldo abierto a Al Asad.

El presidente Al Bashir realizó una breve visita sorpresa, anunciada a posteriori, a su homólogo sirio y deseó que Siria «recupere su posición en la región lo antes posible» y que su pueblo pueda «decidir su futuro por sí mismo lejos de injerencias externas».

Mientras, la oposición siria ve como la progresiva aceptación de la permanencia de Al Asad en el poder acaba con las últimas esperanzas de un cambio de régimen o de una transición democrática.

La vicepresidenta de la Coalición Nacional Siria (CNFROS), la principal alianza política opositora, Dima Moussa, señaló en un comunicado que el restablecimiento de los vínculos con el régimen de Al Asad «sólo servirá a sus aliados, en especial Irán».

«Contábamos con el apoyo continuado moral y humanitario árabe para nuestra gente», se lamentó Moussa, agregando que las razones por las que Siria fue expulsada de la Liga Árabe y los embajadores retirados de Damasco siguen existiendo a día de hoy, esto es, la represión del Gobierno contra el pueblo sirio.(Francesca Cicardi)

El líder norcoreano pide que no se acabe con la «paciencia» de su régimen

Seúl.- (EFE).- El líder norcoreano, Kim Jong-un, reafirmó hoy su compromiso en favor de la desnuclearización de su país, aunque pidió medidas «correspondientes» de parte de Estados Unidos para que no se acabe con la «paciencia» del régimen de Pionyang.

Así lo destacó Kim en su tradicional discurso de año nuevo, que sirvió hoy para conocer sus objetivos en política interna y su visión sobre las señales de distensión que se están viviendo desde los últimos meses en la península coreana.

Kim, sentado en un sillón de cuero y teniendo a su espalda los retratos de su padre y predecesor en el cargo, Kim Jong-il, y de su abuelo, Kim Il-sung, el fundador del régimen de Pionyang, hizo un recuento de los desafíos que tiene dentro y fuera del país.

Se trató del primer mensaje anual de Kim tras la histórica cumbre que mantuvo en junio con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las tres reuniones del año pasado con su colega surcoreano, Moon Jae-in.

«Siempre estaré listo para sentarme de nuevo en cualquier momento con el presidente de Estados Unidos con el fin de hacer esfuerzos que deriven en un resultado que podría ser bienvenido por la comunidad internacional», afirmó.

Kim se mostró a favor de establecer una «nueva relación» con Estados Unidos y seguir con las señales de distensión con el sur a fin de buscar una «completa desnuclearización» de la península coreana.

Ése fue uno de los compromisos alcanzados en su reunión con Trump, aunque sin etapas precisas. Las señales que ha dado desde entonces el régimen de Pionyang han generado reticencias en Washington, que sigue pidiendo pasos concretos.

Al igual que ha venido insistiendo Pionyang, y hoy lo reiteró Kim, Corea del Norte quiere que EEUU dé pasos «correspondientes», y cese las sanciones económicas y políticas impuestas a su país por las pruebas balísticas y nucleares que desarrolla desde 2006.

«No nos quedará más remedio que buscar un nuevo camino si Estados Unidos no cumple sus promesas, malinterpreta nuestra paciencia para buscar forzar las cosas de manera unilateral con el fin de aferrarse a las sanciones y las presiones», alertó Kim.

El líder norcoreano no especificó a qué medidas alternativas se estaba refiriendo, pero en ocasiones anteriores el régimen de Pionyang ha amenazado con desarrollar su programa nuclear como respuesta a las sanciones de EEUU y de Naciones Unidas.

En su discurso, que fue seguido en directo por los medios de comunicación surcoreanos, Kim pidió que se terminen los ejercicios militares entre Corea del Sur y Estados Unidos y que no se trasladen a su vecino del sur recursos castrenses «estratégicos».

Vestido con traje oscuro y corbata grisácea, en su mensaje, de media hora, Kim mencionó los avances que han surgido para eliminar las tensiones entre las dos Coreas a raíz de las tres cumbres que ha mantenido con Moon.

Esas entrevistas, afirmó el líder norcoreano, han permitido llegar a un «acuerdo de facto de no agresión» entre las dos naciones.

«No toleraremos interferencias e intervenciones exteriores que intenten bloquear nuestra camino a la reconciliación, la unidad y la unificación de nuestros pueblos», insistió.

En una carta que envió el pasado fin de semana a Moon, Kim se mostró dispuesto a seguir en esa senda y expresó su compromiso de reunirse «frecuentemente» con el presidente surcoreano durante este año, aunque sin plantear fechas específicas.

El Gobierno de Seúl tenía esperanzas de que la cuarta cumbre entre Moon y Kim se celebrase antes de que concluyera 2018 en la capital surcoreana, pero finalmente no se realizó y se está a la espera de que se concreten detalles sobre esa futura reunión.

Como es costumbre, Kim dedicó la mayor parte de su discurso a la necesidad de aumentar la producción industrial y de energía eléctrica, así como mejorar la calidad de vida de los norcoreanos.

Bolsonaro busca en cuarteles una fórmula para reparar Brasil

RESENDE, Brasil.- (Por MARCELO SILVA DE SOUSA,Associated Press).- “Cadete, ides comandar. Aprendei a obedecer”. La frase –“Aprender a obedecer para poder comandar”– ocupa una de las paredes del enorme patio de la Academia Militar de las Agujas Negras (AMAN), principal escuela de las fuerzas armadas terrestres de Brasil y donde se formó Jair Bolsonaro, presidente electo del país.

Para los cientos de aspirantes a oficiales que pasan cuatro años allí, el mensaje representa la disciplina que regula la vida dentro de la AMAN. Para Bolsonaro, que asumirá el poder el 1 de enero y encabezará un gobierno con una presencia militar inédita desde la restauración de la democracia en 1985, el sueño de encontrar en los cuarteles a los hombres y los valores que le permitan rescatar a su país de una debacle.

Para quienes votaron por él en octubre, los militares se convirtieron en la esperanza para sacar a Brasil de una crisis política, económica y moral. Según dijo desde su campaña, tratará de refundar a su nación sobre bases asociadas a la tradición marcial: patriotismo y honestidad. Por ello, en su gobierno los militares tendrán un papel protagónico y tanto miembros como exintegrantes de las fuerzas armadas conducirán seis de los 22 ministerios, además de la vicepresidencia con el general Hamilton Mourao. Asimismo, prometió que cuando alcance la mitad de su mandato, las 26 capitales estatales de Brasil tendrán al menos un colegio militar en funcionamiento. Actualmente 11 tienen un establecimiento en actividad.

La historia de Bolsonaro, un excapitán y paracaidista del Ejército, comenzó a escribirse en Resende, una ciudad de 120 mil habitantes en el estado de Río de Janeiro que se articula en torno a la vida militar y particularmente de la AMAN.

Desde 1941, esta academia militar funciona en una imponente sede a la que Bolsonaro llegó cuando tenía 19 años, en 1974. Tras haber pasado un año en Campinas, Sao Paulo, en la escuela preparatoria del Ejército, el ahora presidente electo deambuló por cuatro años los claustros de la AMAN en régimen de internado.

“Estoy muy feliz de estar en esta casa que me formó. Le debo casi todo en esta vida al querido ejército brasileño”, dijo Bolsonaro, quien se graduó como oficial en 1977, durante la ceremonia anual de graduación de oficiales de la Aman semanas atrás.

La selección de varios militares para integrar su equipo de gobierno está en línea con lo que fue una de sus prioridades en su historial de 27 años como congresista. De acuerdo con un análisis de The Associated Press, un tercio de sus 642 presentaciones –proyectos de ley, enmiendas y llamados a conmemoraciones– refirió a los militares y la policía. Desde demandas de mejoras salariales hasta el pedido de un homenaje por el comienzo de la dictadura militar 1964-1985.

Al igual que el presidente electo, cientos de jóvenes llegan cada año a la AMAN, considerada la academia militar más prestigiosa de Brasil.

Su estructura intimida. Para entrar al predio de 70 kilómetros cuadrados se debe atravesar una explanada de más de 500 metros hasta llegar al portón principal. Adentro, el silencio de los corredores impone un genuino respeto marcial.

La disciplina es la piedra angular de la formación en la AMAN. Cualquier tipo de falla puede ser penada con la imposibilidad de flexibilizar el régimen de internado los fines de semanas y, en casos de faltas graves, la expulsión.

Además de las materias teóricas, como economía, sociología y ciencias políticas, la otra mitad de la formación se estructura en torno a trabajos físicos y militares. Todo egresado aprende, por caso, técnicas de supervivencia en la selva amazónica.

Marcelo Morais de Sousa, un oficial de reserva del Ejército, sintetiza en cuatro los principales “valores” inculcados en la Academia militar: verdad, probidad, honestidad y lealtad. Todos están presentes en la carta de presentación de Bolsonaro, quien se jacta de no tener ninguna denuncia por corrupción y de haberse puesto al servicio de Brasil.

“Aquí nadie resigna esos valores, forman parte del uniforme que vestimos para siempre”, dice Morais de Sousa, quien compartió entrenamientos militares con Bolsonaro cuando eran alumnos.

“Tenía un instinto de liderazgo muy fuerte. Él estaba obsesionado con que las cosas estuvieran bien hechas”, recuerda Morais sobre el presidente electo. “Haber estudiado con él me hace sentir muy honrado”, dice mientras sus ojos se llenan de lágrimas.

“Esta es una escuela de líderes”, dice a su vez Ricardo Costa Neves, comandante general de la AMAN.

Con Jair Bolsonaro como exalumno más ilustre, el liderazgo ha excedido los cuarteles pero él no es el único egresado célebre. El ministro de Seguridad Institucional, Augusto Heleno; el secretario de Gobierno, Carlos Alberto dos Santos Cruz; el ministro de Transparencia, Wagner dos Campos Rosário y el ministro de Infraestructura, Tarcísio Freitas, también se formaron allí.

“La sociedad reconoce la competencia de nuestra fuerza. Nuestra misión es defender Brasil, ése es esencialmente nuestro trabajo”, asegura Costa Neves.

En el ámbito militar, sobrevuela la idea de que en los cuarteles está la reserva de valores que la sociedad brasileña habría perdido en algún momento antes de su llegada a la debacle actual.

Angustiados por no haber salido a flote de la mayor crisis económica de su historia –en sólo dos años, entre 2015 y 2016, la economía se achicó más de 7 puntos del PBI– y furiosos con su clase política, envuelta mayoritariamente en el escándalo del Lava Jato –el mayor esquema de pago de coimas, desvíos y lavado de dinero en la historia de Brasil– los votantes decidieron dar un giro radical.

“Recibió más votos de rabia que de genuino apoyo”, explica el politólogo Mauricio Santoro, profesor de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, sobre la elección de Bolsonaro.

En la mayor parte de la Academia rige una cautela llamativa. Pocos quieren hablar sobre Bolsonaro y el futuro de su gobierno para evitar conflictos entre poderes. Ante la consulta de la AP, ninguna autoridad quiso hacer comentarios, ni siquiera a título personal.

“En las primeras décadas del siglo XX la Academia se caracterizó por una intensa politización de sus alumnos hasta la década del 30, pero luego fue disciplinado y controlado”, dice Celso Castro, antropólogo social y autor del libro “El espíritu militar”, un estudio sobre la AMAN.

Varios miembros del gobierno de Bolsonaro han tenido comentarios positivos sobre la última dictadura militar, incluido el propio mandatario electo, quien además defendió la tortura.

Quien será el nuevo vicepresidente, Hamilton Mourao, fue probablemente el más polémico en sus dichos cuando defendió la posibilidad de una intervención militar como mecanismo para resolver la crisis política brasileña, agudizada tras la revelación del Lava Jato.

¿Representan los nombramientos un desafío para la democracia brasileña? “Es muy pequeño el riesgo de que los militares sobrepasen el poder de Bolsonaro y la democracia entre en crisis porque hoy existen en Brasil instituciones capaces de controlar eso”, asegura Carlos Fico, historiador de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) especializado en el estudio de las dictaduras en América Latina.

A días de que Bolsonaro empiece a escribir su historia como presidente, en la AMAN algunos jóvenes que dan sus primeros pasos en la carrera muestran su admiración por él.

“Soy hijo de un carpintero y de una profesora. Ver que él (Bolsonaro) pasó por aquí significa que yo también puedo aspirar a un lugar mucho más alto porque el Ejército nos da esa oportunidad”, dice Gustavo Oliveira, un oficial recién formado de 23 años.

Del cuartel de Resende a Brasilia, sede de la Presidencia, Bolsonaro enfrentará un desafío que tal vez nunca imaginó y sin uniforme pondrá a prueba el mensaje en la pared de la AMAN: demostrar que puede comandar la mayor nación de América Latina.

El Reino Unido abrirá bases militares en Asia y el Caribe tras el «brexit»

Londres.- (EFE).- El Reino Unido planea abrir dos nuevas bases militares en el Caribe y el sureste de Asia para ampliar su presencia internacional después de la salida de la Unión Europea (UE), revela el ministro de Defensa, Gavin Williamson, en una entrevista publicada hoy en «The Sunday Telegraph».

Williamson, partidario de un «brexit» duro, insta a los británicos a ser «optimistas» sobre el futuro que aguarda al país una vez deje la UE el próximo 29 de marzo y a confiar en sus posibilidades.

«Este es nuestro gran momento como nación desde el fin de la segunda Guerra Mundial, cuando nos resituamos de otra manera, y podemos desempeñar el papel en el mundo que el mundo espera que desempeñemos», argumenta.

El ministro sostiene que durante «décadas» el punto de vista nacional ha quedado desplazado por el debate sobre la UE, y «este es el momento de ser un verdadero agente global una vez más», en lo que las Fuerzas Armadas tendrán «un papel muy importante».

El Reino Unido ya tiene bases operativas conjuntas en Chipre, Gibraltar, las islas Malvinas y Diego García en el océano Índico, y, según el periódico, las nuevas podrían ubicarse en Singapur o Brunei en el mar del sur de China, o en Montserrat o Guayana en el Caribe.

Entra en vigor hoy el TPP11, la nueva apuesta contra el proteccionismo

Tokio.- (EFE).- Unos 500 millones de personas están vinculadas desde hoy en la nueva versión del acuerdo conocido como TPP, que busca liberalizar el comercio entre 11 países decididos a unir sus esfuerzos para desafiar la creciente ola de proteccionismo.

El acuerdo, con el nombre oficial de Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) pero también conocido por sus siglas TPP11, entró en vigor hoy después de haber sido ratificado el 31 de octubre por la última de las seis naciones mínimas firmantes que se requerían.

Se trata de la versión actualizada del TPP, firmado en 4 de febrero de 2016 pero que entró en crisis a raíz de la decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, de retirar a su país de esa iniciativa en 2017.

El TPP11, integrado por once naciones, entre ellas Japón, la tercera economía mundial, nace en medio de la todavía latente guerra comercial entre EEUU y China, unas tensiones con efectos colaterales y que han derivado en el aumento del proteccionismo.

Pero Japón, según su ministro de Revitalización Económica, Toshimitsu Motegi, cree que el TPP11 «va a mandar un fuerte mensaje de que las reglas (de comercio) libres y justas se van a extender por el mundo».

«Como portador de la bandera del libre comercio, Japón continuará promoviendo una zona económica libre, justa y basada en reglas para un mundo global», manifestó esta semana el primer ministro nipón, Shinzo Abe.

El TPP original fue una de las dianas elegidas por Trump durante la campaña para atacar acuerdos de libre comercio globales e insistir en la necesidad de lanzar nuevas negociaciones para renovar los pactos a los que se había comprometido Estados Unidos.

Fue por ello que tres días después de llegar a la Casa Blanca firmó la orden para retirar a su país del TPP, lo que reabrió nuevas negociaciones entre las naciones que se quedaban para definir los futuros términos de su relación.

Hubo una primera reunión ministerial en Chile el 14 y 15 de marzo de 2017, semanas después de la decisión de Trump, otra posterior en Hanoi en mayo y los esfuerzos culminaron en Santiago de Chile, el 8 de marzo de 2018, con la firma del TPP11.

La iniciativa liga a once naciones (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Japón, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam), pero está abierta a quienes quieran incorporarse posteriormente, incluido Estados Unidos, si de nuevo lo decide.

En el mundo latinoamericano hay naciones como Colombia que inicialmente mostraron interés en sumarse al TPP11, aunque el nuevo Gobierno presidido por Iván Duque está revisando ésa y otras gestiones comerciales que estaban en curso.

«Colombia está en lista de espera», dijo en una reciente entrevista con Efe el ministro de Asuntos Exteriores de ese país, Carlos Holmes Trujillo, aunque destacó que la política del presidente Duque es la de no iniciar nuevas negociaciones en materia comercial.

Según Trujillo, la idea es «fortalecer la herramientas que Colombia tiene a fin de sacar el mejor provecho posible que tiene con los acuerdos comerciales suscritos».

Otras naciones han mostrado interés en vincularse a esta iniciativa, como el Reino Unido, aunque lejos de la Cuenca del Pacífico.

El tema fue analizado por los primeros ministros de Japón y del Reino Unido en la reciente cumbre del G20 en Buenos Aires. En esa ocasión, el japonés Abe y la británica Theresa May dijeron que sus dos países son «los más poderosos portadores del libre comercio».

A falta de nuevos socios que quieran sumarse, desde hoy queda fijada un área que, además de 500 millones de personas, incluye un producto interior bruto (PIB) global de 10 billones de dólares y un intercambio comercial de 5 billones de dólares.

Las metas están claras desde el preámbulo del acuerdo que hoy entra en vigor: «Mejorar oportunidades para la aceleración de la liberación regional del comercio y la inversión», y «promover mayor integración económica regional».

O como dijo la entonces presidenta chilena Michelle Bachelet cuando fue firmado el documento: «Es un tratado ambicioso, moderno y con visión de futuro, y que con creatividad incorpora las nuevas temáticas del comercio internacional que exigen que los beneficios de la globalización alcancen a todos».